Obras que no se ven pero que se necesitan
Calles anegadas, autos detenidos en lagunas, agua ingresando a los domicilios de los vecinos, evacuados, canales y redes cloacales desbordadas. Es hora de que el municipio de la ciudad de Neuquén deje de mirar para otro lado y asuma la responsabilidad indelegable de realizar con suma urgencia las necesarias obras pluviales y pluvioaluvionales. La única lógica que explica la enésima inundación, minutos después de que comenzara a llover, es la falta de inversión en obras públicas que muchas veces los gobiernos evitan realizar porque son las que no se ven. El plan de asfalto de los últimos doce años ha sido positivo, pero mejor aun si se hubieran realizado las obras de infraestructura que van por debajo del mismo. La inundación en varios puntos de la ciudad es producto justamente de que no existe un mecanismo que derive en descomprimir el agua acumulada en tan pocos minutos; la realidad es que esto no es una novedad sino que se repite ante cada precipitación. Si realmente se piensa en una ciudad para un millón de habitantes, es tiempo de que se realicen las grandes transformaciones estructurales que necesita Neuquén y no sólo aquellas pequeñas obras que intentan generar una sensación de gestión, más aun cuando la gestión real queda al desnudo cuando llueve en la ciudad. Es evidente que el nuevo compromiso del municipio neuquino es trasladar la falta de gestión y sus responsabilidades a otros actores utilizando la conferencia de prensa como una especie de cadena municipal en la que se intenta deslindar responsabilidades, cuando en realidad nuestro sistema de gobierno plantea claramente la autonomía municipal consagrada en la Constitución y reflejada en la Carta Orgánica. Si esto no se cumple ¿para qué está el municipio? Si cuando la ciudad no se limpia es responsabilidad del vecino, una obra clandestina es responsabilidad del vecino que no denuncia, cuando se desbordada un canal es responsabilidad de una cooperativa, la crisis del deporte y la cultura barrial comunitaria es por inacción de la provincia, la falta de controles sobre las construcciones es responsabilidad de todos menos del municipio… La ciudad de Neuquén desde hace años recibe una coparticipación extraordinaria, con una ciudadanía que paga sus impuestos logrando ingresos importantes en materia tributaria, garantizando la nada despreciable suma de 903 millones de pesos de presupuesto para el 2013. El mismo obedece a un plan de gobierno, por ello la vocación de aprobarlo no sin antes intentar que el Ejecutivo reflexione sobre partidas, por ejemplo, para obras en materia de desagües pluviales. El actual presupuesto plantea aproximadamente 121 millones de pesos para obra pública, de los cuales el 60 millones son para asfalto y cero pesos para obras pluviales de envergadura, lo que alimenta claramente la vocación municipal de no realizar las obras políticamente incorrectas como lo son las que no se ven, y digo bien no las vemos porque no están hechas pero, lo que es peor, sí se ve la inundación. Quizás sea un buen momento para discutir que esas obras y las de saneamiento sean incorporadas al presupuesto municipal. Los vecinos esperan que el gobierno municipal deje de opinar como si gobernara otra ciudad, más aun cuando el mismo es encabezado por un intendente que no es un novato en materia municipal: lleva nueve años gobernando Neuquén capital, sin contar otros tantos años gestionando como concejal. Escuché por ahí cómo un funcionario municipal ensayaba una respuesta por lo que pasa en Neuquén cada vez que llueve tratando con “fórceps” de involucrar al EPAS, insinuando que este Ente ahora no sólo debe hacerse cargo del servicio de agua y saneamiento sino también de los desagües pluviales de la ciudad. La verdad es que resulta una explicación antojadiza tratar de involucrar a un organismo que en todo caso debería apercibir al municipio de que tome medidas urgentes sobre los desagües pluviales, porque esa falta de inversión municipal deriva en que cada vez que llueve el sistema cloacal de la ciudad colapse, porque es lógico que el agua por algún lugar tiene que ingresar y por otro salir, tan sencillo como eso, o sea que la gestión Quiroga una vez más acusa a quien se ve perjudicado. Espero no ver nuevamente una puesta en escena donde se nos explique a todos los vecinos que la ciudad se inunda por responsabilidad de una fuerza natural que amaneció buscando perjudicar al intendente y éste, en nombre del orden, aplique a la madre naturaleza una multa por la irresponsabilidad de permitir llover tanto en tan poco tiempo y al servicio meteorológico por no denunciar llamando al “147 reclamos” que estaba por caer semejante lluvia, al fin y al cabo estamos en la ciudad donde todos tienen que hacerse cargo de sus responsabilidades, “todos menos el municipio”. (*) Concejal del MPN. Neuquén
OSVALDO LLANCAFILO (*)
Neuquén capital
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