Olor a bicicleta

Por Redacción

Por Jorge Vergara jvergara@rionegro.com.ar

Fuimos creciendo con los aromas y olores que a diario eran parte del escenario que nos rodeaba.

Aroma a membrillo en una época del año, a lapacho en otra y a nuez en una parte más cercana al invierno.

Pero también aprendimos a convivir y a disfrutar el olor a bici, sí, dije bien, olor a bici, donde se mezclan el metal, los neumáticos, la grasa y el aceite y el uso que va generando desgaste.

Hijos de bicicletero, sentimos por años que ese olor a bici era parte de los aromas más lindos, porque encerraban carreras, diversión, porque encerraban travesuras. La bici era el socio ideal para las andanzas y hasta se podían ver perfectamente estacionadas en los cordones de las veredas de la plaza de mi pueblo.

Para muchos la bici era el medio de transporte hasta cuando iban al baile, el bicicletero del recreo La Costanera se llenaba de rodados cuando tocaba Trulalá, o Jorge Ardú, cuanto iba Katunga al pueblo. Ni una sola se ataba con cadena, porque eran tiempos donde a nadie se le hubiera ocurrido robarle la bici a un vecino. Hubiera sido rápidamente identificado el que lo hiciera porque era pueblo chico, y la bici de cada uno era como su ropa, uno sabía perfectamente a quién pertenecía.

Era cosa rara eso del olor a bici. Como si se tratara de un combustible que uno puede identificar con facilidad. O tal vez fue eso, la bici fue como el combustible que nos impulsaba cada día a no preocuparnos por ir a un lugar u otro. Si las bicis hablaran tal vez dirían mucho de cada uno de nosotros.

El olor a bici era esa mezcla rara que se impone en bicicleterías. Una cubierta, una cámara, la cadena, el lubricante para la dirección, todo junto hace ese olor a bici inconfundible.

Días atrás fue el día de la bici, merecido homenaje para el medio de transporte más modesto, ese que llega a todas las clases sociales, ese que nos transporta al trabajo, a la escuela o directamente a esa felicidad fugaz que uno encuentra cada vez que siente que puede viajar sin más esfuerzo que el subirse y partir.

Salud por la historia y el presente de la bici, del hierro al carbono, de la cubierta pesada a la ultra liviana, pero siempre bici. De más o menos costo, mejores o peores colores, el destino es el mismo.

Más de uno debe tener en mente esa bici que siempre esta lista para el viaje.


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