OPINION: «O mais» corruptos

Redacción

Por Redacción

La confirmación de Brasil como sede del Mundial 2014 podrá ser una buena noticia para “o pais do futebol”, que buscará desenterrar definitivamente el fiasco del Maracanazo de 1950, pero no es algo bueno para quienes creen que la pelota merece ser tratada por gente más decente. Escribo desde Reykjavik, Islandia, la capital más septentrional del mundo, con nieve y temperatura de cero grado, invitado para participar del Congreso Play the Game, que cada tres años se reúne para debatir sobre la corrupción y la problemática del deporte moderno. Y el colega brasileño Rafael Maranhao, corresponsal en Europa, me cuenta que la confirmación de la FIFA fue aprovechada por el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Teixeira, para enterrar el deseo de algunos legisladores de investigar seriamente la polémica asociación entre la firma MSI y el Corinthians, la misma que hace dos años compró a Carlos Tevez a Boca Juniors y que ahora está acusada de lavado de dinero.

Teixeira sobrevivió él mismo a dos Comisiones Parlamentarias Investigadoras (CPI) gracias al triunfo de Brasil en el Mundial de 2002. Y ahora, la designación de 2014, la necesidad de no afectar la imagen del fútbol brasileño, según afirma Teixeira, permitirá enterrar el deseo de una nueva CPI para investigar el vínculo MSI-Corinthians.

El Congreso de Reykjavik dio cifras y datos contundentes que confirman la gran mentira que suele montarse para defender la designación de un país como sede de un Mundial o un Juego Olímpico. Especialistas alemanes demostraron que el último Mundial 2006 no dejó casi ningún beneficio económico y que su costo fue mucho más alto de lo que se había anunciado.  No es nuevo. Tampoco suele servir el argumento de la imagen. ¿O  acaso el mundo realmente creyó que Argentina era “tierra de paz” durante el Mundial 78, como lo proclamaba el general Videla en la fiesta de apertura?

Pero los países entran en tontas carreras para ganar una sede. Pagan sobornos, como lo confirmó el escándalo del Comité Olímpico Internacional (COI) . Tapan sus miserias y todos se unen en pos de la supuesta imagen de un Mundial o un Juego Olímpico, más importantes que los índices de salud, educación y pobreza.

Y en nombre de esa imagen, pocos se animan con el fútbol. El periodista de investigación Andrew Jennings, un inglés de 64 años, contó en Reykjavik denuncias gravísimas sobre Joseph Blatter, presidente de la FIFA, y también otros miembros de su Comité Ejecutivo. Y confía en que un juicio que está en curso en Suiza, sobre la quiebra de la firma ISL, termine desnudando los hechos.

Pero Suiza es tierra amiga para las grandes corporaciones del deporte. Otros son escépticos sobre cómo terminará el juicio. Creen que Blatter seguirá muchos años más en la FIFA. Como Teixeira en la CBF. O Julio Grondona en la AFA. Para luego retirarse y escribir un libro de memorias, como el que acaba de editar Joao Havelange, viejo patrón de la FIFA. Son las reglas del juego. Un juego que huele cada vez peor. 

EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES


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