OPINION: Traigan equipos, que partidos sobran




En medio de los Torneos de Verano, el fútbol del 2008 inició su temporada oficial con la Copa Libertadores de América. En rigor de verdad, se trata de una serie preliminar, partidos de ida y vuelta cuyos ganadores ingresarán al cuadro definitivo del torneo de clubes más histórico del fútbol sudamericano, al que antes clasificaban sólo campeones y subcampeones de cada país.

Ahora la disputan muchos más equipos, es necesario un certamen preliminar para dar cabida a otros y el torneo, además, incluye desde hace una década a clubes mexicanos, que son invitados por su poderío económico, porque su Federación, obviamente, pertenece a la Concacaf y no a la Conmebol. Los clubes mexicanos, eso sí, ya advirtieron a la Conmebol que, luego de una década de presencia, pagaron suficiente derecho de piso. No quieren más castigos arbitrales, como los que afirmó América que sufrió en la final de la última Copa Sudamericana frente al Grondona Fútbol Club, es decir, Arsenal de Sarandí, ayer debutante en la Copa Libertadores.

La introducción sirve para graficar de qué modo el fútbol ha incrementado su calendario. Desde hace años los organismos del fútbol anuncian que debaten de qué modo se podrían acortar los calendarios del fútbol a fin de no saturar a los jugadores. Pero hacen exactamente lo contrario. Si Sudamérica incrementa la competencia, Europa confirmó esta misma semana su decisión de aumentar de 16 a 24 la cantidad de selecciones que participarán de la Eurocopa del 2012. África aseguró que no tiene ninguna intención de modificar las fechas de su tradicional torneo de selecciones, que está en plena disputa en Ghana y Asia fortaleció su competencia con el ingreso de Australia, que se cansó de jugar en Oceanía.

Los organismos rectores del fútbol justifican el incremento afirmando que así también tienen chance los clubes o Federaciones más débiles. En realidad, muchos de estos cambios responden a la obligación de dirigentes que formulan promesas a cambio de votos. Así lo hizo Joseph Blatter cuando subió al trono de la FIFA y así lo hizo también Michel Platini cuando en el 2007 venció en elecciones al veterano sueco Lennart Johansson en la UEFA. Ganaron gracias a los votos de los más débiles, a los que prometieron un nuevo mundo de oportunidades, muchas de las cuales quedaron luego en el tintero. No necesita hacerlo en cambio el paraguayo Nicolás Leoz, presidente eterno en la Conmebol. El no promete porque ni siquiera debe cumplir con el trámite de la votación. Es presidente crónico.

El cambio que Leoz impuso en esta nueva edición de la Copa Libertadores 2008 es el de patrocinador. Se fue Toyota luego de diez años y arribó el Banco Santander que, según versiones, subió de 3,5 millones a 7 millones de dólares el dinero en premios para los equipos participantes. Así, en primera fase, cada equipo ganará 115.000 dólares por partido sólo en concepto de tevé, lo que asegura un mínimo de 345.000 dólares por los tres partidos de local. El partido de octavos de final significará otros 161.000 dólares, el de cuartos 207.000 y la semifinal 287.500. El ganador de la final embolsará otros 575.000 dólares y el perdedor 345.000. El campeón, en total, ganará 1.575.000 dólares sólo por tevé, contra el 1.370.000 que embolsó Boca como campeón del 2007.

La suma no incluye la publicidad estática, la recaudación y tampoco los 2 millones de dólares que Santander pagará al campeón, según cuentan informes publicados por la prensa de negocios de Buenos Aires. Porque la Libertadores 2008 es uno de los tantos nuevos negocios de la pelota.

EZEQUIEL

FERNÁNDEZ MOORES


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