El bicentenario del Combate de Los Pozos

Lo valioso de esta contienda radica en el impacto emocional generado a la flota, de incidencia en los encuentros bélicos decisivos posteriores, y a todo el pueblo.

Por Armando Mario Márquez

El 11 de junio de 1826 tuvo lugar la confrontación bélica indicada en el titulado, enmarcada en el contexto de la Guerra con el Imperio del Brasil (1825-1828), la que se erigió en una memorable gesta con la victoria de la flota criolla conducida por nuestro “Héroe de la Patria en el Mar”, me refiero al Almirante Guillermo Brown.

La citada fue la primera de esa contienda y, junto con los combates navales de Quilmes (29 y 30 de julio de 1826), Juncal (8 y 9 de febrero de 1827), Punta de Quilmes (24 de febrero de 1827), Carmen de Patagones (7 de marzo de 1827, ésta completada en tierra con la victoria de las tropas propias en el Cerro de la Caballada) y Monte Santiago (7 y 8 de abril de 1827) -junto con las importantes batallas llevadas a cabo por nuestro Ejército en tierra-, marcaron la victoria patria final, lo que, además, permitió y consolidó la Independencia de la hermana República Oriental del Uruguay.

El de Los Pozos no solo destaca por haber sido el del inicio, sino por otras cuestiones que ameritan ser recordadas. Allá vamos.

Debemos, en primer término, ubicar la lid naval de referencia en un contexto de nuestra Historia Patria enmarcada por dos hechos de relevancia: la ya mencionada guerra con el Brasil y el Congreso General que desde fines de 1824 venía sesionando en Buenos Aires.

Es así que, concluyendo el año 1825, se produce el bloqueo al puerto de Buenos Aires por parte de la armada brasileña, por lo que el gobierno porteño convoca otra vez a Guillermo Brown, en este caso para enfrentar a ese adversario, el que se posiciona amenazante con su poderosa flota frente a las aguas porteñas y es derrotado por la flota criolla el 11 de junio de 1826, de cara a la ciudad, en la zona fluvial conocida como “de los Pozos” -por lo irregular de su suelo- lo que es observado por sus vecinos, los que fueron testigos y admiradores de la proeza browniana, quien se impone con una flota menor, diferencia ésta que supera con su sagacidad e inteligencia, acompañadas por la valentía de sus hombres.

De ahí su histórica frase que luce en los paredones de ingreso a Casa Amarilla, sede de nuestro Instituto Browniano: “fuego rasante que el pueblo nos contempla”.

Sin desmerecer a aquella impuesta en la orden del día de esa épica jornada: “Camaradas, confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria”.

Lo valioso de esta contienda radica, esencialmente en el impacto emocional generado a la flota, de incidencia en los encuentros bélicos decisivos posteriores, y a todo nuestro pueblo, por haber sido partícipes directos con su visión, todo lo cual inflamó el sentimiento generalizado de auto estima, tanto en las gentes cuanto en los combatientes.

Demás esta decir que contribuyó de manera muy especial a la consideración y a la admiración ganadas por un irlandés bien criollo, el Alte. Guillermo Brown, nuestro “Héroe de la Patria en el Mar”, y su flota de valientes marinos.

Que todo ello forme parte de nuestra respetuosa memoria.

* Integrante de la Junta de Estudios Históricos del Neuquén. Presidente del Centro de Estudios Constitucionales del Comahue


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