Weretilneck, la conversación y la exigencia nacional
El gobernador profundiza su diálogo con la Nación, pero evita quedar atado al desgaste de Milei. La opción electoral de marzo pierde fuerza.
La campaña empuja cada movimiento del poder, aunque el calendario electoral en Río Negro apenas asomó. Esa herramienta política, esta vez, entró en revisión.
“Más transversal que nunca”, repitió en los últimos días Alberto Weretilneck frente a diferentes actores. No fue una definición casual. Fue una descripción de lo que intenta construir. La suficiente cercanía con Javier Milei para obtener respuestas de la Nación. La necesaria autonomía para despegarse si el desgaste presidencial continúa. Esta lectura se apoya en los sondeos recientes que le acercó su asesor Derek Hampton.
Así se explican algunos pasos suyos. Weretilneck no estuvo el 9 de julio en Tucumán, a pesar de la invitación presidencial. Eligió otra foto. Viajó a Choele Choel, donde necesitaba recomponer una relación dañada con el intendente Diego Ramello, de JSRN.
No significa ignorar a la Casa Rosada. Todo lo contrario. El ingreso de Diego Santilli al núcleo de los Milei reactivó una posibilidad que Weretilneck nunca descartó: construir algún entendimiento electoral con La Libertad Avanza.
No quiere contrapeso violeta en Río Negro. Su objetivo: evitar que el electorado no peronista encuentre un único liderazgo por fuera de JSRN. Allí aparece Aníbal Tortoriello como preocupación, especialmente si La Libertad Avanza terminara respaldando su candidatura. Incluso hay quienes en el oficialismo especulan con dos listas libertarias, pensando en el senador Enzo Fullone.
La fragmentación opositora vale casi tanto como un buen resultado propio. Las encuestas muestran que Weretilneck conserva una base “transversal” sólida, pero también que persiste un alto porcentaje de rionegrinos que expresa voluntad de cambio. El desafío consiste en que ese voto nunca encuentre un cauce común.
El escenario depende ahora de otra discusión: el calendario.
Weretilneck integra el grupo de gobernadores que mantiene diálogo con la representación política de Milei, especialmente con Santilli, para consensuar prioridades. La Casa Rosada se concentra en la reelección presidencial y busca respaldo de mandatarios provinciales. A cambio, ofrece moderar la competencia libertaria en las provincias. Pero pone una exigencia previa. Evitar un calendario extendido de comicios locales. No quiere una sucesión de derrotas que desgaste al Gobierno nacional en la antesala de la elección presidencial.
Las conversaciones ya comenzaron. Las provincias tienen margen para mover sus comicios; solo Río Negro tiene una ventana temporal (marzo a octubre). Hasta ahora, Weretilneck imaginaba un llamado para marzo. Esa opción perdió fuerza.
Mayo empezó a imponerse como alternativa. El tucumano Osvaldo Jaldo y el jujeño Carlos Sadir ya hablan de ese mes. El primero, incluso, mencionó el tercer domingo. Si esto prospera, Río Negro ya afrontará la primera gran novedad del proceso por venir: el corrimiento de los tiempos.
El nuevo calendario puede traer también su aporte al gobierno. Permitiría llegar con mayores avances de los proyectos energéticos y evitar que la campaña quede atravesada por el conflicto docente que seguramente marcará el inicio del ciclo lectivo.
Además, un lapso mayor podría colaborar con las correcciones pendientes en los servicios o los anuncios desiertos. Es el caso del área de la Juventud, sin titular, más allá de la creada cartera ministerial.
Los sondeos que recibe Weretilneck también consolidan otra conclusión. La rivalidad con mayor potencial sigue siendo la roquense María Emilia Soria, que reafirmará su candidatura en un acto en agosto en Roca. Pero el verdadero peligro para el oficialismo no parece estar en un nombre propio. Está en que el voto opositor consiga ordenarse. Mientras eso no aparezca, Weretilneck seguirá apostando a la transversalidad.
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