Dos años sin Luciana Muñoz en Neuquén: “Lo que no va a cambiar nunca es su risa”

Frente a un nuevo aniversario de su desaparición, su familia y la comunidad educativa del CPEM 76 convocan a movilizarse en Neuquén. La escuela cambió de edificio y sus compañeros ya egresaron, pero aún la esperan para completar su formación.

Por Elena Egea

Las paredes del CPEM 76 recuerdan que falta una estudiante. (Foto: Emiliano Ortiz).

Las paredes del CPEM 76 recuerdan que falta una estudiante. (Foto: Emiliano Ortiz).

“Le pido a Dios todos los días que la traiga sana y salva al hogar”, ruega Lila Aguerre. Hace dos años que su hija, Luciana Muñoz, desapareció en el oeste de Neuquén. Su familia, sus amigos, el pueblo neuquino y la comunidad del CPEM 76 la esperan y confían en que pronto volverá a inundar los pasillos con su alegría. “En este tiempo pudieron haberle teñido el pelo, cortado el cabello, pero lo que no va a cambiar nunca es su risa y su voz”, afirmó la vicedirectora Nancy Cisterna Antilef.


Su ausencia pesa y se siente en el cuerpo. Lila evita pasar por la intersección de las calles 8 de Diciembre y 1 de Enero, el lugar donde las cámaras registraron a Luciana por última vez. “Me duele, me da bronca que haya un mural ahí y que ella no esté con nosotros”, lamentó.


A dos años de su desaparición, convocan a movilizarse en el Monumento a San Martín en Neuquén, este lunes a las 16. “La extrañamos mucho, extrañamos escuchar su voz. Nos hace falta su presencia en el hogar”, reiteró la mamá de la joven. Pese al cansancio que implica sostener la lucha, no baja los brazos y exige a la Justicia que aparezca Luciana.

La imagen de Luciana Muñóz está retratada sobre la madera junto a la leyenda: «Acá desaparecí». (Foto: Emiliano Ortiz).

«Falta Luciana en el CPEM 76»: las acciones contra el olvido en Neuquén



Para Nancy Cisterna Antilef, quien era directora del establecimiento al momento de la desaparición y hoy ocupa la vicedirección, el paso del tiempo ha transformado incluso el espacio físico. La secundaria a la que la joven asistía a diario ya no existe en su ubicación original, ya que la institución se trasladó al edificio del CPEM 26. “Cuando vuelva Luciana, se va a encontrar con otra escuela. No va a encontrar a sus compañeros de curso, porque ellos ya egresaron. Su realidad institucional y el recorrido a su casa habrán cambiado por completo”, remarcó.


En el CPEM 76, el nombre de Luciana sigue presente en cada registro, en cada reunión docente y en cada planificación. Con una matrícula de casi 600 alumnos que se renueva, los docentes trabajan para que los nuevos ingresantes sepan que falta una estudiante desde el 13 de julio de 2024. “Cada año es como pasar el dolor por el cuerpo nuevamente. Buscamos recuperar la identidad de la estudiante, hablar con la familia, con las amigas y recuperar su risa. Queremos que sepan quién es Luciana Muñoz”, explicó Nancy.


Cisterna Antilef denunció la inacción de la Justicia. “No se la buscó con vida, se la buscó como un femicidio. Se quiso cerrar la causa como un femicidio sin cuerpo”, afirmó y sostuvo: “Ella fue cooptada y entregada a una red de trata. Ella no pudo haberse ido por sus propios medios”.


Esta negligencia, según describió la docente, quedó plasmada en el traspaso de la causa a la Justicia Federal. Aseguró que los informes de la fiscalía provincial estaban mal archivados y que las pruebas no fueron resguardadas. “La responsabilidad es del Estado. No hicieron su tarea como corresponde”, enfatizó.


Así, la escuela se convirtió en un bastión de resistencia. Implementaron lo que denominan “justicia curricular”: un proyecto pedagógico que permitió otorgar a la familia un diploma de egreso simbólico, reconociendo la trayectoria escolar que le fue arrebatada.


El proyecto de la institución para mantener viva la lucha incluye jornadas de “Identidad, Memoria y Derechos Humanos”. Durante el mes de agosto, en coincidencia con el cumpleaños de Luciana, la escuela se detiene para hablar de la trata de personas y de los dispositivos de denuncia como la Línea 148. Los docentes enseñan a los estudiantes a redactar notas de reclamo y a navegar el complejo lenguaje judicial.

Nancy Cisterna Antilef, vicedirectora del CPEM 76. (Foto: Emiliano Ortiz).


A pesar del dolor que rodea su ausencia, quienes conocen a Luciana la recuerdan como una joven alegre y fuerte, que apostaba por su futuro. “Ella se superaba día a día para poder sacar las materias que tenía”, señaló Lila Aguerre. Antes de su desaparición, estaba enfocada en terminar el secundario. Su madre recordó aquellas largas tardes de estudio que compartían juntas: “Yo le ayudaba a dictarle”.


Sus materias favoritas eran Historia, Geografía y Literatura. Lila aún conserva los cuentos que su hija le había recomendado. “Ayer estaba viendo los cuentos que le habían dado. Son libros que ella me pidió que leyera”, relató.


Esa imagen de la estudiante comprometida es la que el CPEM 76 se esfuerza por proteger contra el olvido. “Luciana es una estudiante como todas las nuestras, que pasan por la escuela para organizar un proyecto de vida diferente”, enfatizó la vicedirectora.

Por eso, el diploma de egreso que la institución entregó a su familia no es solo un reconocimiento académico, sino un acto de reparación ante una trayectoria que fue truncada por la violencia de una desaparición que el Estado aún no logra explicar.


“Falta Luciana en el CPEM 76, falta en el sistema educativo provincial y falta una joven en el país”, sentenció Cisterna Antilef. Aunque el edificio sea otro y sus compañeros ya no estén en las aulas, la comunidad educativa tiene una promesa pendiente: no dejar de pronunciar su nombre hasta que Luciana Muñoz vuelva a cruzar por la puerta de la escuela.

Convocan a marchar a dos años de la desaparición de Luciana Muñóz


La Asamblea por su Aparición con Vida convocó a una jornada de movilización y protesta el próximo lunes. «No aceptamos que el paso del tiempo convierta este caso en una estadística más», remarcaron a través de un comunicado de prensa.

La actividad está anunciada a las 16 en el Monumento a San Martín. Comenzará con intervenciones artísticas y una radio abierta en el centro de la ciudad. Luego, se realizará la lectura de un documento antes de iniciar la marcha hacia la Casa de Gobierno. Allí está previsto que tomen la palabra los familiares de Luciana.

La lluvia y el viento desdibujaron las pintadas, pero el pueblo neuquino no olvida a Luciana Muñoz. (Foto: Luciano Ortiz).

“Le pido a Dios todos los días que la traiga sana y salva al hogar”, ruega Lila Aguerre. Hace dos años que su hija, Luciana Muñoz, desapareció en el oeste de Neuquén. Su familia, sus amigos, el pueblo neuquino y la comunidad del CPEM 76 la esperan y confían en que pronto volverá a inundar los pasillos con su alegría. “En este tiempo pudieron haberle teñido el pelo, cortado el cabello, pero lo que no va a cambiar nunca es su risa y su voz”, afirmó la vicedirectora Nancy Cisterna Antilef.

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