La minería en aguas profundas preocupa

Según la red global Iniciativa de Vigilancia del Océano Profundo, expertos creen que la recolección de los datos necesarios para proteger el ambiente marino de la minería de aguas profundas tomaría entre seis y 20 años.





*por Danica Coto, Periodista de AP

La gran demanda de cobre, cobalto y otros minerales impulsa a la industria minera a explorar los océanos más profundos, lo cual preocupa a los científicos y ambientalistas, quienes advierten que la extracción de minerales en ecosistemas cruciales podría provocar daños irreparables.

La minería en aguas profundas será el tema de debate de decenas de científicos, abogados y funcionarios reunidos en Jamaica para una conferencia de dos semanas organizada por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, un organismo independiente creado por un tratado de las Naciones Unidas.

La organización custodia las aguas profundas de los océanos que están fuera de la jurisdicción de todos los países. Hasta el momento ha emitido 31 licencias de exploración y muchos temen que en poco tiempo más se dé el próximo paso y se autorice la minería en aguas internacionales sin que esté regulada.
Los expertos advierten que esto podría detonar una carrera para extraer minerales que se han formado a lo largo de millones de años, con una invasión de ruido, luz y tormentas de sedimentos flotantes en lo más profundo de los océanos del mundo.

“Es una de las partes más prístinas de nuestro planeta. Es mucho lo que se puede perder”, lamenta la doctora Diva Amon, bióloga marina, exploradora de la National Geographic y asesora científica de la Iniciativa Oceánica Benioff de la Universidad de California en Santa Bárbara.

La primera licencia de prospección fue emitida a principios del siglo. La mayor parte de la actividad está concentrada en la zona de fractura Clarión-Clipperton, que cubre 4,5 millones de kilómetros cuadrados (1,7 millones de millas cuadradas) entre Hawai y México. Se han emitido al menos 17 de las 31 licencias para esta zona, con exploraciones a una profundidad de 4.000 a 6.000 metros (13.000 a 19.000 pies).
La campaña a favor de la minería en aguas profundas ha crecido a tal punto que la autoridad se reúne tres veces al año en lugar de dos y se prevé una decisión clave para julio de 2023.

Las empresas mineras sostienen que la extracción de minerales del fondo marino en lugar de la tierra es más barato y evita “una multitud de problemas ambientales y sociales”, según UK Seabed Resources, una subsidiaria de Lockheed Martin Corp. que explora la zona Clipperton-Clarión bajo dos contratos.
“No tendremos derrumbes de diques, destrucción de sitios culturales, deforestación de selvas, niños mineros artesanales, para mencionar sólo algunos recientes”, afirma UK Seabed Resources en alusión a los impactos de la minería en tierra.

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos emite licencias a empresas estatales y países firmantes de la Convención de la ONU sobre el Derecho Marítimo y aceptan patrocinar a empresas privadas que buscan explorar las aguas internacionales en busca de cobre, níquel, cobalto, hierro, manganeso y otros minerales. Estados Unidos no es un firmante de la convención.

La Agencia Internacional de Energía calcula que la demanda de minerales se sextuplicará para 2050, dado que los vehículos eléctricos y la energía renovable dependen tanto de ellos, según un informe de Fitch Ratings de principios de octubre.

“La intensidad de las emisiones de la extracción y procesamiento de cobalto, aluminio y níquel es alta, de manera que el aumento desenfrenado de la demanda provocaría un aumento neto de la huella de carbón”, afirma la AIE.

La pequeña isla de Nauru, al noreste de Australia, encabeza la campaña a favor de la minería con el argumento de que el cambio climático le significa un riesgo alto y busca un beneficio económico de la extracción de metales necesarios en parte para la tecnología verde, como las baterías de autos eléctricos.
Se sabe que el océano contiene más carbón que la atmósfera, las plantas y el suelo terrestre y los científicos siguen hallando especies desconocidas durante los escasos viajes de exploración. Los análisis de muestras toman meses y hasta años, afirmó Amon. Uno de los descubrimientos recientes es el de un pulpo fantasma al que han apodado “Casper”.

“No entendemos qué vive ahí, cómo vive, la función global que cumple este ecosistema y qué perderíamos de manera irreversible si lo impactáramos”, advierte. La vida en las aguas profundas es increíblemente lenta, con minerales que crecen de uno a 10 milímetros cada millón de años.

Según la red global Iniciativa de Vigilancia del Océano Profundo, expertos creen que la recolección de los datos necesarios para proteger el ambiente marino de la minería de aguas profundas tomaría entre seis y 20 años.


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