La peor semana de Arabela Carreras





La gobernadora no tuvo tiempo de contar cómo le había ido en su gira por Israel porque tres conflictos salariales en el Estado, que subestimó, estallaron en la provincia.


Arabela Carreras acaba de atravesar el peor mes de su gobierno y nada mejor que la primavera europea, a orillas del Mediterráneo, para dar una vuelta de página. En Barcelona retomará la agenda del hidrógeno verde, el proyecto con el que sueña ser recordada, y a su regreso tratará de enderezar el rumbo.

Tres conflictos gremiales simultáneos con los docentes, los estatales y los policías se mezclaron con el fastidio que despertó la muchas veces anunciada compra de un avión en Estados Unidos para fines que Carreras anuncia como sanitarios y la oposición sospecha como personales.

La pandemia fue una larga crisis para todos, pero ni siquiera en esos largos meses o años de ralentización del ritmo humano, el gobierno de Carreras estuvo tan jaqueado por frentes internos y externos.

La compra del avión, pero sobre todo ese desmedido redoble de la apuesta que fue el anuncio de crear casi una flota pública de aeronaves, sonó como una provocación ante el reclamo de mejoras salariales de los que cobran su sueldo del Estado y que ven cómo les agujerea el bolsillo una inflación desconocida para los que tienen menos de 30 años.

Es difícil conjeturar hoy si este conflicto se habría evitado si la propuesta salarial original hubiera sido la que cedió el gobierno finalmente, pero lo que está claro es que la gobernadora salió dos veces a echarle combustible al fuego en la discusión con los docentes.

La primera fue cuando aventuró que estaba entre las posibilidades la emisión de cuasimonedas, esos papelitos con los que los Estados pagaban a sus empleados y a sus proveedores, y que fueron clave en la combustión del 2001.

Y la segunda fue toda una demostración de fuerza: les descontó días de paro a los docentes cuando su propio ministro de Trabajo había decretado la conciliación y, con ella, la obligación de retrotraer el conflicto al inicio.

El sindicato docente, Unter, jugó su propia interna en este conflicto. “Celestes” y “azules” se vienen disputando el poder gremial desde hace tres décadas y este año hay que renovar las conducciones provincial y locales. Históricamente, de ambos lados especularon con su relación con el gobierno provincial, con el peronismo y con Juntos Somos Río Negro ahora también.

El de la Policía fue el conflicto más difícil porque son los que ejercen la fuerza del Estado. Y están armados. La ministra Betiana Minor, cuyo perfil se desvanece de tan bajo, calmó a la tropa con la ayuda del jefe Osvaldo Tellería y continuó con sus esfuerzos por pasar inadvertida.


La semana que viene se va a Barcelona, donde debatirá con gente de todo el mundo en torno del hidrógeno verde, el combustible que quiere producir en Sierra Grande.


Con los estatales estaba más o menos cerrado, pero recrudeció el conflicto por solidaridad con los docentes. Sobró desprolijidad y faltó muñeca.

El ministro de Economía, Luis Vaisberg, maneja el presupuesto con un relativo equilibrio entre los ingresos y los gastos corrientes y los sueldos de los empleados públicos. La inflación come el poder adquisitivo pero hace crecer la recaudación, siempre y cuando el consumo se mantenga en volúmenes más o menos constantes.

Ahora tiene que barajar de nuevo las partidas presupuestarias y pensar cómo se financiarán los incrementos salariales. Habrá seguramente bicicleta para las letras y los bonos que van venciendo, salvo los que, en dólares, financian aún las obras del Plan Castello, porque en septiembre hay que volver a pagar sus intereses.

Te quiero verde


Green Hydrogen Global Assembly es el encuentro del que participará la gobernadora el martes y miércoles en Barcelona. Viajará junto al ministro de Producción de la Nación, Matías Kulfas, aliado de la gobernadora en la promoción de las ventajas de Río Negro en la transición energética.

Ese mismo martes por la tarde participará de una de las tantas charlas que ofrece el encuentro. La presentarán como una pionera en el impulso del hidrógeno verde en Latinoamérica.

Cuando volvió de Israel, estalló el conflicto sindical. Su regreso desde Cataluña será seguramente más tranquilo.


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