Malvinización contra las PASO

La Rosada sigue con temor la posibilidad de alianzas o unidad en el peronismo y acelerará por la eliminación de las internas abiertas obligatorias, en coqueteo con provincias amigas.

Por Analía Argento

Mientras algunas encuestas muestran altos índices de reprobación otras advierten un freno en la caída de imagen de Javier Milei e incluso un levísimo repunte. Con la cuestión Malvinas, a la que ahora la Casa Rosada le suma una nueva acción con frecuencia diaria, el oficialismo busca sobreponerse a señales negativas de la economía y al parcial triunfo de la oposición en el Congreso, un triunfo que La Libertad Avanza acertó en disimular.

Explican la conducta parlamentaria las urgencias y demandas de una sociedad que condiciona a la oposición como ocurrió varias veces, recientemente con la ley de Tierras. La morosidad y la discapacidad unió a peronistas, provinciales, algunos radicales y algunos exaliados que consiguieron amplio quórum e incluso sumaron más voluntades que 15 días atrás. Ante la imposibilidad de abortar la sesión, el oficialismo votó a favor y evitó que el tablero mostrara una derrota. En cambio en el Senado LLA no logró acuerdo para sesionar.

En paralelo al debate en Diputados el gobernador y precandidato presidencial Axel Kicillof visitaba en Misiones al gobernador Hugo Passalacqua, que pasó de incondicional acompañante del mileísmo a opositor. Pero además el bonaerense hizo una demostración de cuán amplio quiere mostrarse cuando junto al intendente de La Plata, Julio Alak, y el exministro radical Federico Storani, declararon ciudadano ilustre a Sergio Karakachoff, fundador de la Franja Morada desaparecido y asesinado por la última dictadura militar. El acto se transformó en un fuerte hecho político con una armonía que contrasta con la tensión entre La Cámpora y el kicillofismo.

De la misma manera fue una señal un homenaje a José Manuel de la Sota en el que se mostraron juntos el gobernador cordobés Martín Llaryora, Juan Schiaretti y Sergio Massa, entre diversos peronistas de distintas extracciones a excepción del cristinismo duro. “Huelen sangre”, se oyó a conocedores de la fauna peronista que ven a Massa con renovadas intenciones electorales.

Desde Casa Rosada creen que la disputa interna del PJ espanta a los gobernadores que no reportan al peronismo, ni al PRO, ni a la UCR, aunque siguen con temor la posibilidad de alianzas o candidaturas de unidad por lo que acelerarán la eliminación de las PASO en coqueteo permanente con las provincias amigas.

“En Buenos Aires no hay posibilidades de ganarle al peronismo si no vamos juntos” insisten Diego Santilli y Cristian Ritondo para desalentar la precandidatura presidencial de Hernán Lacunza, el último ministro de Economía de Macri que esta semana exploró una tercera vía con el mendocino Alfredo Cornejo y el gobernador salteño Gustavo Sáenz. “Los gobernadores no van a acoplar sus listas a las de Hernán” le dijo una alta fuente del PRO a diario Río Negro, frente al escenario de elecciones provinciales que serían desdobladas en casi todo el país a excepción de Buenos Aires, La Rioja, La Pampa, Mendoza y Catamarca.

El viernes el catamarqueño Raúl Jalil confirmó que mantendrá su habitual estrategia de unificar elecciones provinciales con las nacionales para priorizar el uso de recursos en salud y otras áreas, el mismo argumento que usa la Casa Rosada para promover la eliminación de las PASO.

Aunque esta semana el Gobierno presentará su Presupuesto 2027 la idea del oficialismo es sancionar primero la reforma electoral y recién después discutir la ley de leyes, que también puede abrir puentes con varios gobernadores.

En ese marco, los dialoguistas que no quieren arriesgar sus propios proyectos reeleccionistas evitan la disputa con los libertarios y analizan positivamente la nueva batalla cultural en torno a Malvinas y la reactivación de la Base Naval Integrada. “¿Alcanza para ganar? No sabemos” admitió un gobernador que sabe que hay provincias con industrias y sectores económicos castigados, pero se encuadra en las beneficiadas por la minería y los hidrocarburos.


Mientras algunas encuestas muestran altos índices de reprobación otras advierten un freno en la caída de imagen de Javier Milei e incluso un levísimo repunte. Con la cuestión Malvinas, a la que ahora la Casa Rosada le suma una nueva acción con frecuencia diaria, el oficialismo busca sobreponerse a señales negativas de la economía y al parcial triunfo de la oposición en el Congreso, un triunfo que La Libertad Avanza acertó en disimular.

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