Más ajuste y privatizaciones para sostener el modelo

La importante retracción del consumo se explica claramente por el afán de mantener el modelo de “carry trade” con dólar barato.

Por Dario Tropeano

Javier Milei junto a Kristalina Georgieva del FMI. Foto: Gentileza NA.

Todo marcha conforme el plan “suele repetir el presidente lo cual me coloca por primera vez en una coincidencia mayúscula con él: los resultados de sus políticas no podían ser de otra manera. Cuando se inició su gestión sostuvimos desde esta columna que el proyecto era transferir activos públicos y generar endeudamiento; los números son elocuentes. Al especialista en “crecimiento con o sin dinero” para quien la inflación en todo tiempo y lugar es un fenómeno monetario la realidad lo supera ampliamente.

La deuda de la Argentina en dólares desde diciembre del 2023 a Marzo del año 2026 aumentó en US$ 56.678 millones de dólares, según datos BCRA (imaginemos la construcción de la totalidad de las rutas Nacionales o la construcción de 4 puertos de aguas profundas) sin considerar los BOPREAL y los Repos (títulos de deuda con importadores y acreedores privados) por otros 42.000 millones de dólares. Por cierto este nuevo endeudamiento abulta los US$ 104.000 millones que tomó la gestión 2015/2019 nos hace superar a la fecha los US$ 515.000 millones de dólares (en dólares y en pesos al actual tipo de cambio). Por cierto, el FMI ha solicitado al gobierno Argentino el retiro de la denuncia que la Procuración de Tesoro había realizado en el año 2020 por la toma de deuda en 2018, violando nuestras leyes internas. Así se hizo hace unos días.

Las noticias en los diarios y portales económicos cada semana giran en torno a la renovación de vencimientos por varios billones de dólares, nuevos perdones y adelantos del FMI, garantías para la toma de créditos, sindicación de créditos bancarios para renegociar deuda a corto plazo. Esta es la dinámica del “paraíso capitalista” (como se llamará el título del nuevo libro del presidente) a lo que debemos agregar los números de la economía real.

Según el Indec (marzo 2026) el 80% de los argentinos vive con ingresos inferiores a un millón de pesos.Sin embargo el organismo afirma que los pobres llegan a casi el 40%. Vaya paradoja: con un millón de pesos no se es pobre. En julio de 2025 un informe de la CELAG daba cuenta que el 50% de los Argentinos acumula el 4% de la riqueza nacional, el 10% el 59% y el 1% 25% (@CELAGeopolitica), lo cual significa que la clase media apenas existe. Incluso aunque con 3 ó 4 millones de pesos de ingresos mensuales mucha gente pueda “autopercibirse” de clase media. Son públicos los datos que indican la desaparición de cerca de 24.500 empresas de distinto porte desde el inicio del experimento liberatorio.

La inflación avanza a un 40% interanual y no ha dejado de subir en los últimos 10 meses con paritarias salariales que rondan el 1% mensual.

La importante retracción del consumo que hoy no tiene forma de ser ocultada (aún en los comercios de Añelo ) se explica claramente por el afán de mantener el modelo de “carry trade” con dólar barato.

Se trata de mantener el tipo de cambio como ancla de inflación y de fácil compra para los sectores que ganan con tasas altas de interés prestadas fundamentalmente al Estado argentino: bancos, compañías de seguros, prepagas y fondos de inversión que ingresan dólares los cambian a pesos a corto plazo y ganan tasa de interés para volver a comprar dólares regalados.

Lo mismo que 2015-2019 o del fraude en la venta del dólar oficial a importadores y financieras durante 2019-2023, que liquidó cerca de US$ 40.000 millones de dólares de superávit exterior acumulado durante la pandemia. La liquidación de entes estatales vitales para nuestro desarrollo (Impi, INTA, Servicio Meteorológico, Conicet, universidades) bajo el verso del superávit fiscal (se esconde el déficit financiero por la capitalización de intereses adeudados, que no se contabiliza) dejará un desastre irremontable a un futuro gobierno que quiera iniciar una reconstrucción mínima del tejido social.

Mientras tanto y aún con el superávit energético y cerealero no hay dólar que alcance frente a semejante mecanismo de endeudamiento y fuga de divisas. A la fecha las reservas brutas de dólares en el BCRA son menores a las de febrero cuando estamos en plena liquidación de la cosecha gruesa. La única explicación de la no acumulación de reservas es la incesante salida de dólares del sistema.

En adelante cada semana el ajuste se notará más, dado que junto a la privatización de activos públicos a valores escandalosos, son las únicas herramientas que le quedan al proceso en marcha.

De ahora en adelante se acelera la motosierra (lo repite cada semana el presidente). Queríamos libertad…ahora la tenemos

* Abogado, profesor de la Facultad de Economía de la UNCo.


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