No son las finanzas, es la economía real

Si piensan que siguiendo solo políticas de índole monetarista se arribará al cielo, seguro nos quedaremos sin combustible.

Por Carlos Borra*

Como señalé en una nota anterior, la cualidad de “idiota” era empleada por los griegos a quienes se desentendían de la “cosa pública”. Así es mantener a toda costa , a la fuerza, un valor irreal del dólar, moneda que dicen que no interesa, en una actitud terca que produce pérdidas millonarias para su mantenimiento y afecta las disminuidas, casi inexistentes, reservas netas del Banco Central.

Entidad que todavía, a pesar de las amenazas, sigue en pie , con menos peso de papeles de deuda, transferidos al Tesoro Nacional en una curiosa ingeniería financiera, sumada a la aún más curiosa práctica contable de capitalizar intereses en lugar de enviarlos a “pérdida”. Cuántas veces los de mi edad, hemos visto y sufrido estos desvarios.

Además se les concede a los exportadores entrar al mercado de cambios comercializando aquí el 20 % de sus liquidaciones, lo que obviamente resta ingresos a las reservas, además de constituir una mecánica espuria.

No nos referiremos en esta nota a la interacción de la tasa de interés y el valor del dólar, a la política bancaria, a la circulación monetaria y los créditos bancarios , al inmenso incremento del endeudamiento del Estado en moneda nacional, etc.

Agreguemos un dato que nos interesa como jurisdicción provincial: las retenciones a las exportaciones restan base imponible a las determinaciones del impuesto a las Ganancias, lo que atenta contra los ingresos de este gravamen, sumando a este regalo las “facilidades” para el pago del saldo del impuesto sobre los Bienes Personales que genera el mismo efecto, empeorándose en el futuro.

Los gobiernos y un país no se reciben con “beneficio de inventario ” y por eso mismo se debe tratar de corregir , modificar , impulsar , etc, políticas que alienten la producción y el ahorro interno aplicado a las actividades así como el ingreso de capitales externos de inversión directa ,la exportación con valores agregados. Pero se hace lo contrario .

Se parte de un sofisma que es atribuir al dólar, utilizado como moneda de cambio (siempre lo fue) y también como reserva de valor (que siempre lo fue aún más) que solo interesa su impacto en los circuitos internos que componen la circulación monetaria y la producción de bienes y servicios, o la inversión. Un terrible error que nos llevará a la pérdida de mercados y la disponibilidad, en el país, tanto de bienes de consumo como de capital y servicios ( excepto los no transables). Así pensado, no interesa que Brasil, por ejemplo, haya devaluado su moneda alrededor del 20 % respecto al dólar argentino y que tampoco importa el movimiento en los pasos cordilleranos a Chile, sin que parezca necesario emplear la razón o la fuerza.

Para completar el panorama destructivo, se libera de retenciones a numerosos productos del exterior, mayormente de consumo final, bajo la excusa que esa política impulsará la disminucion de los precios nacionales .

Menos mal que los (i)rresponsables no han oído hablar de la teoría de los costos comparados y de localización, por ejemplo , lo que incrementaría aún más la pérdida de actividades productivas internas, debido a las desventajas comparativas (que surgen del desorden del orden y sistema económico autóctono ) con la mayoría de países involucrados en las transacciones. Mas aún, al desconocimiento de la escala técnica de producción a que están obligadas las unidades activas (escala que condiciona sus curvas de costos , además incididos por la inflación externa, que existe, sí señor). Un mercado que posee un 50 % de personas con muy bajo poder de compra, lo que ocasiona que el consumo global disminuya continuamente( junto a las exportaciones) produciendo un círculo tóxico de final esperado, lo que es notorio para cualquier estudiante de economía pero no tanto para los graduados y regraduados.

Si se razona así, que con solo políticas de índole monetarista se arriba al cielo, seguro nos quedaremos sin combustible.

* Contador, ex titular de Rentas en Neuquén.


Como señalé en una nota anterior, la cualidad de “idiota” era empleada por los griegos a quienes se desentendían de la “cosa pública”. Así es mantener a toda costa , a la fuerza, un valor irreal del dólar, moneda que dicen que no interesa, en una actitud terca que produce pérdidas millonarias para su mantenimiento y afecta las disminuidas, casi inexistentes, reservas netas del Banco Central.

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