¿Qué será de ti, MPN?

En su historia el partido necesitó de liderazgos muy fuertes. Hoy la historia le reclama reconstruirse. El futuro de los Sapag.

La respuesta la dará el tiempo, lo que se puede hacer ahora sin pronosticar nada es mirar la incertidumbre en la que está atrapado, siquiera sin el menor viso de poder afrontarlo. Está paralizado.

Es difícil aceptar que más de 60 años de absoluto protagonismo político en la provincia, haya sido perdido en tan solo un par de ellos y hoy parece transitar nada más que por la inercia de una historia tan fuerte y poderosa, que formateó a su gusto la provincia y se dio el lujo de relegar a los partidos nacionales tradicionales cerrándoles la puerta en la cara.

Es uno de los pocos que a raíz de la coyuntura que se generó con la proscripción del peronismo en los 50, supo mantenerse. Otros fueron el Movimiento Popular Jujeño, el Momento Popular Fueguino, el Partido Demócrata de Mendoza, de los cuales sobreviven algunas pocas expresiones.

La mención de estos no es para atribuirle un futuro similar al MPN, pero como no señalar que como los demócratas , que diseñaron a fuego el perfil económico de Mendoza, hoy solo tienen modestas representaciones parlamentarias.

No hay elementos aún para para plantear un panorama tan sombrío, pero que el MPN amague retirarse de los compromisos electorales del año que viene, habilita las especulaciones.

“Me vacié”, dijo Lionel Messi para explicar su retiro de la selección nacional de fútbol a la que ¡vaya que le dio todo…! ¿Se quedó de un día para el otro el MPN sin dirigentes? ¿Sin planes, sin proyectos, sin ideas?

Hay que reconocer que venía perdiendo terreno. Pero siempre le encontraba la vuelta, como decían los dirigentes de otras fuerzas, para “reciclarse”.

En tiempos del exgobernador Jorge Sobisch apeló a los aliados. Partidos minoritarios que desde las bancas y algunos cargos menores que les habían cedido le daban respaldo.

Pero esas luego colectoras eran un riesgo latente, se podía percibir y era necesario darle un tratamiento muy especial porque, finalmente como se vio, parece que fallaron.

Precisamente, el líder del partido, el exgobernador Jorge Sapag, remarcó que en el comicio último del 23 el MPN fue el que más votos sacó, pero fueron las colectoras las que no aportaron lo suficiente.

Pero todo eso ya es historia, el punto ahora es tratar de ver qué es lo que se viene. Por ahora no se ve nada y eso es lo llamativo.

Un sector del partido cuestionó que hubo poco tiempo para reunir avales que exige la Carta Orgánica y presentar candidatos en las -que no hubo- internas recientes. Es relativo, no sería ese el motivo central si hubiera estado preparado para la disputa.

Tan desguarnecido se venía mostrando el MPN que hasta se animaron a intentar arrebatarle uno de sus símbolos más sagrados: el mapita. Hasta intervino la justicia electoral en el caso.

Los espacios que fue dejando los llenó el ahora dominante Comunidad. Ungido de toda legitimidad tomó el poder el actual gobernador Rolando Ceferino Figueroa.

Llegó con el respaldo indestructible que edificó gobernando, desde muy joven, desde las entrañas profundas de Neuquén, del corazón de la Cordillera del Viento.

Como no mencionar que luego lo instaló en un modesto lugar de la estructura provincial Jorge Sobisch, quien precisamente, en estos días anunció que volverá al ruedo político, desafiando la adversidad.

En su historia el MPN necesitó de liderazgos muy fuertes, como el que impusieron sus impulsores Elías y Felipe Sapag. La actualidad le reclamará mucha más fortaleza para intentar la remontada y no le bastará solo con las influyentes redes sociales y tarea de escritorio dar la pelea. Tendrá que ponerle el cuerpo, recorriendo del más periférico barrio capitalino, al más alejado paraje del norte o del sur,

¿Y que será de los Sapag?


Sapag-MPN están indisolublemente ligados. Le tocó a Jorge Augusto asumir el primer rol hasta hace unos meses y, en opinión de quien escribe, también escribir su nombre con marca indeleble. Con una buena y otra tal vez no tanto hasta el momento.

Por un lado, más allá de que se sabía que Neuquén bajo superficie tenía un tesoro incalculable en recursos energéticos, él los sacó a flote. Y así hoy la provincia, según la propaganda oficial que llena los espacios de los diarios, las radios y la televisión, nada en la abundancia y se florea ante el país exhibiendo los más altos índices de crecimiento, empleo, oportunidades y un horizonte sin límites.

El mérito de que la provincia si hace bien las cosas puede tener garantizadas décadas de bonanza, le pertenece. Pero la realidad de hoy del MPN, mostrando un escenario indescifrable tras su gestión, también lo alcanza.

El año pasado, en ocasión de presentar su libro “Neuquén quimey, héroes y heroínas de nuestra tierra”, Emiliano Sapag -hijo de Luis, nieto de Felipe-, palabras más, palabras menos dijo “tal vez sea bueno, muy bueno, que por algún tiempo el apellido Sapag salga del primer plano del escenario de la política neuquina”.

Otro miembro de la familia, en un contexto circunstancial ante la pregunta de si no actuaba políticamente, porque no se lo veía, respondió, palabras más, palabras menos “si, sigo la política, lo que pasa es que el apellido Sapag es muy fuerte, pesa mucho y cada paso que se da, hay que pensarlo mucho”.

En la dirigencia política neuquina, ante alguna decisión importante en el MPN, siempre se decía “con los Sapag nunca se sabe con lo que van a salir…”

Ya se dijo, el tiempo dirá.

* Periodista.