Ordenan medidas por el impacto de un pozo cerca de barrios de Allen

Se realizó en Roca la audiencia en el marco del amparo presentado por la Defensora del Pueblo, Nadina Díaz.



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Foto: Prensa Defensoría.-

HIDROCARBUROS

El Juzgado Civil 1 de Roca ordenó medidas de prueba para determinar el impacto ambiental del pozo EFO280 que explota la empresa YSUR en Allen. Se trata del mismo que el pasado 21 de julio registró un escape que afectó a una laguna cercana a las viviendas de la Calle Ciega N° 10, en la zona de chacras.

Este lunes tuvo lugar en la Ciudad Judicial la primer audiencia en el marco del amparo presentado por la Defensora del Pueblo, Nadina Díaz.

Entre las medidas, se informó que la jueza María del Carmen Villalba solicitó informes a Defensa Civil y Bomberos allenses, para conocer “si existen protocolos de actuación ante posibles eventos y si fueron comunicados a la población”.

También pidió a la Secretaría de Desarrollo Social municipal que eleve un informe socio ambiental de los barrios más cercanos al pozo y convocó la intervención de un perito ingeniero civil especializado en la temática.

El próximo 30 de noviembre se realizará una inspección ocular con el aporte de los peritajes solicitados.

“Se ha logrado la ampliación de la mirada no solo al derrame sino también a los posibles efectos que causó la actividad en la zona periurbana con lo cual se incluirían los posibles problemas respiratorios, vibraciones constantes y el venteo, entre otros puntos que se van a seguir analizando con el tiempo. En el amparo nos basamos en la Ley General del Ambiente y el principio precautorio, en el artículo 41 de la Constitución Nacional y sus correlativos de la Constitución Provincial, que establecen el derecho de los vecinos a vivir en un ambiente sano”, explicó la defensora.

Testimonios de los vecinos

Referentes de distintos barrios en los que se desarrolla la explotación hidrocarburífera contaron su experiencia sobre cómo les cambió la vida el inicio de las operaciones de Ysur. Señalaron que padecen molestias permanentes durante las 24 horas, con ruidos fuertes, explosiones, vibraciones y venteos de gas al ambiente.

Federico Blanco, del barrio Costa Blanco, hizo hincapié en que los vecinos del lugar no contaron con información oficial previa sobre las consecuencias de la perforación petrolera.

“Nadie nos dijo cómo era vivir con las petroleras, con el ruido constante, con el aire contaminado. Hubo falta de información sobre cómo afecta la actividad a la salud y al día a día. Además, nadie nos puede certificar que no va a volver a pasar un incidente como los que ya pasaron. Es desesperante vivir así porque estás todo el tiempo pensando para dónde vas a salir corriendo con tu familia si llega a pasar algo más grave”, expresó el vecino.


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