Otra familia evacuada por la crecida del río Negro

El agua rodeó viviendas de Roca, Allen y Fernández Oro, pero sólo una familia aceptó abandonar su casa. Los altos niveles del río se mantendrían al menos hasta fines de la semana próxima.





ROCA y ALLEN (AR/AA)- Una familia del barrio roquense Buenos Aires Chico fue evacua-da ayer, mientras que otra del mismo sector y dos de Paso Córdoba se negaban a abandonar sus viviendas, a pesar de encontrarse prácticamente rodeados por las aguas del río Negro.

La crecida en los caudales del río también comenzó a afectar a poblaciones ribereñas a la altura de Allen. Algunas familias, si bien pudieron «esquivar» hasta ayer el ingreso del agua a sus viviendas, no lograron evitar verse rodeados por verdaderas lagunas que les impidieron el paso.

El río Negro traía ayer entre 1.820 y 1.830 metros cúbicos por segundo, y mantendrá ese caudal al menos hasta fines de la semana próxima, según adelantó en declaraciones radiales Aníbal Asencio, responsable del área Operativa de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas.

El funcionario indicó que si se mantienen las actuales condiciones climáticas las erogaciones de las represas no variarán, pero que si llegan a registrarse nuevas precipitaciones -lo que podría ocurrir a principios de la semana próxima- la situación deberá replantearse, en función de la cantidad de agua que tienen actualmente los embalses.

Desde Defensa Civil de Roca se informó que un matrimonio de apellido Yarina fue llevado hacia el domicilio de un hijo, en el barrio Noroeste, debido a que el agua había rodeado totalmente su vivienda, ubicada en un islote en la laguna Portales. En ese lugar, al que se accede sólo en bote, una familia de apellido Sáez se encontraba en situación de riesgo, pero se negaba a dejar su casa.

En la zona de Paso Córdoba, les prestaron auxilio a dos familias que no aceptan abandonar sus viviendas.

Máquinas municipales y de Viarse construyeron terraplenes en algunos sectores, mientras que había preocupación por la situación de la compuerta ubicada en el «Parque Bíblico», donde nace la corriente que forma la isla 32.

La situación en Allen

Una abuela de 80 años del barrio conocido como «La Pasarela» en el sector oeste de Allen, fue alertada ayer por la mañana cuando la crecida se apropió de los terrenos lindantes a su casa. Según las mediciones efectuadas ayer, alrededor del mediodía, la altura del río trepó casi hasta los cuatro metros en la planta potabilizadora de agua.

Junto con la ayuda de vecinos y sus familiares, lograron con carretillas cargadas de tierra y palas realizar improvisados terraplenes, aunque temían que la correntada viniese con más fuerza e hiciera su irrupción dentro del hogar.

Doña Felipa Inostroza, sólo se limitaba a observar desde allí las tareas, ya que no quiso abandonar la propiedad para mudarse con una de sus hijas, por miedo «a que el agua se lleve mi casa», manifestó.

«Acá no sabemos qué va a pasar, vino gente de Defensa Civil pero tiraron un camión con tierra y se fueron», protestó con enojo María Inés Inostroza, quien junto a su marido y sus hijos intentaba salvar la casa de su madre.

Allí viven desde hace casi diez años, según comentó, y nunca el agua había llegado hasta el lugar. «El río en sus cauces normales, está a casi 500 metros de nuestras casas. Acá lo que pasó es que se desbordó una de las calles y por eso el agua llegó hasta acá», comentaron. Otras cinco familias viven en este sector ubicado en un área de chacras cercano a la costa, donde se propagan además filtraciones que originan grandes lagunas.

También una familia residente en cercanías a la Isla 10 en jurisdicción de Fernández Oro debió ser asistida por autoridades municipales, según se informó.

Otro de los puntos que generó malestar de los vecinos, es el barrio «Los Blanco», donde residen alrededor de veinte familias. Este sitio está ubicado a aproximadamente 8 kilómetros de Fernández Oro, en la zona rural que se extiende en la costa este.

Recientemente «Río Negro» publicó los reclamos de los lugareños, que desde hace varios años vienen planteando ante el municipio por la falta de agua potable. Con los aumentos de los caudales la problemática para ellos, que sólo cuentan con agua de pozo se ha acentuado, según expresaron.

«Ahora el agua no sólo tiene mal olor y sabor, sino que salen cada vez más parásitos y gusanos al extraer el agua de la bomba», aseguró ayer Federico Blanco. «La gente le ponía lavandina, aunque ahora esto casi que no sirve para nada. Acá necesitamos el agua sí o sí y queremos una respuesta de parte del gobierno provincial, porque desde el municipio nos dijeron que no cuen-tan con los medios necesarios pa-ra llegar a este lugar con la red de agua potable», sostuvo. Allí conviven además otros grupos familiares en un lugar rodeado por un desagüe y una laguna de grandes extensiones.

En tanto, las maquinarias del municipio de Allen seguían trabajando en diversas áreas costeras para impedir los desbordes del río. En la isla municipal, el agua trepó hasta casi las orillas del puente recientemente inaugurado. Allí también el sector de parrillas de un club privado quedó inundado.


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