¡Palmera rescatada!
“Las voluntades se unieron, la burocracia dejó lugar al sentido común y el respeto a la vida triunfó”.
COMIENZO l 20 de marzo publicamos una carta de lectores de un vecino neuquino que con mucha pena e impotencia nos relataba la erradicación de una palmera en un terreno privado. Hoy tengo el gusto de que otra vecina nos cuente sus desvelos para salvarla y el final feliz. ——————– ANGUSTIA 21 de marzo. “Como soy una lectora asidua y seguidora de sus reflexiones y consejos acerca de estos maravillosos seres vivos, es me que tomo el atrevimiento de relatarle mi experiencia con la palmera neuquina. Hoy concurrí a la municipalidad de Neuquén solicitando un lugar donde colocarla, a lo que accedieron. Pero necesitaba levantarla y trasladarla y no tenía cómo hacerlo. Solicité ayuda en distintas empresas privadas y al fin prometieron ayudarme”. ESPERANZA 30 de marzo. “Al hablar nuevamente con los profesionales de la empresa, accedieron a trasladarla al lugar cedido por la municipalidad. Antenoche con una pala excavadora privada, alguien que se interesó en esta patriada, nos hizo un pozo para albergarla. Estoy a la espera. Toda esta historia acredita que sea compartida a partir de la experiencia del día a día en la recuperación de esta maravillosa palmera. Cuando la vea ubicada, hermosa, en su nuevo lugar, (visualización que me emociona), prometo contarles a todos lo que pasó y proponerles que si se juntaran voluntades y eliminaran burocracias, unidos por un profundo respeto por la vida, podríamos ayudar un poquito más a salvar estos ejemplares tan valiosos”. JÚBILO 1 de abril. “Le escribo para comunicarle, con gran alivio y una renovada alegría, que la palmera, la tan sufrida palmera, se encuentra ya en su nuevo hogar. El jueves pasado la empresa que tiene a su cargo la obra, se encargó de cargarla y trasladarla. Fue una tarea faraónica por el peso increíble de este noble ejemplar, pero lo lograron con muchísimo esfuerzo y cuidados para dañarla lo menos posible. Les estoy profundamente agradecida a todos, a los empresarios y a los empleados de la misma. Al igual que a Sergio, que hizo el pozo con su pala excavadora, con muchísima buena onda y desinterés, a usted por su interés, discreción y apoyo. También agradezco a la municipalidad por haberle otorgado un lugar en una plaza hermosa y al placero que la riega y la cuida todos los días. Las voluntades se unieron, la burocracia dejó lugar al sentido común y el respeto a la vida triunfó. Cuando al final de muchas maniobras lograron ubicarla en el pozo y enderezarla, la emoción fue enorme, el sueño se cumplía cuando sus ramas nuevamente volvían a moverse con la brisa. Todos los que estábamos allí, disfrutamos ese momento. Para mí, que soy una idealista, ella ahora se llama “Esperanza”. Silvia Chavarría DNI 6.256.712
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