“Pantomima y sinrazón”

Redacción

Por Redacción

En los sistemas capitalistas, la clase media (burguesía) moldea a las personas a su imagen y semejanza. Con las instituciones y el formidable aparato de los medios de comunicación en su poder, difunde costumbres, ídolos, opiniones, noticias, estilos, preceptos y juicios de valor. Excluye y acepta, juzga y jerarquiza, vigila, castiga y mercadea como una reina del bien, de lo bueno, lo bello y lo virtuoso. Lo hace sin saberlo, pero se goza con ello, dominando pasado, presente y futuro. Y así se reproduce y perpetúa quién sabe hasta cuándo… Aun las religiones están imbuidas de prejuicios de clase, de conductas y de interpretaciones singulares. Aborrecen la pluralidad, la espontaneidad, el desorden, el desconocimiento de la autoridad, los desvíos de la doctrina, y restablecen el canon ahogando la individualidad. Son instituciones de contención. Pero a Dios, que nos propuso que “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” y nos prescribió que lo amáramos a él con todo el corazón, con toda el alma y con toda nuestra mente, y a los demás como a nosotros mismos, advirtiéndonos que el que quisiese ser mayor debería hacerse servidor de todos, no creo que le satisfaga esta pantomima. Por otro lado, las clases dominantes no proceden de forma de fomentar una sana, sólida y operativa formación moral en la ciudadanía. Tras la delgada capa de las formas establecidas, la degradación toma ribetes imprevisibles. Por ejemplo, basta que la Policía no ocupe sus puestos de vigilancia para que diversas y numerosas gentes –organizadas o no– se reúnan para robar sin ningún prurito ético. El pueblo está a la deriva… ¿Sobre qué bases estamos construyendo la República? ¿Sobre el respeto por el trabajo, sobre la justicia y el amor entre hermanos? ¿Cómo se dirimen las cuestiones en nuestra Democracia? ¿Desde la conjunción plural de visiones de mundo que atendidas alimentan la noción de realidad? ¿Cómo se distribuye la riqueza en nuestro país? ¿De acuerdo a preceptos de equidad y servicio u obedeciendo a cuestiones de influencia y poder? Hemos heredado una nación, hermanos. Está en nosotros hacerla justa, magnánima y poderosa. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 – Roca

Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca


En los sistemas capitalistas, la clase media (burguesía) moldea a las personas a su imagen y semejanza. Con las instituciones y el formidable aparato de los medios de comunicación en su poder, difunde costumbres, ídolos, opiniones, noticias, estilos, preceptos y juicios de valor. Excluye y acepta, juzga y jerarquiza, vigila, castiga y mercadea como una reina del bien, de lo bueno, lo bello y lo virtuoso. Lo hace sin saberlo, pero se goza con ello, dominando pasado, presente y futuro. Y así se reproduce y perpetúa quién sabe hasta cuándo… Aun las religiones están imbuidas de prejuicios de clase, de conductas y de interpretaciones singulares. Aborrecen la pluralidad, la espontaneidad, el desorden, el desconocimiento de la autoridad, los desvíos de la doctrina, y restablecen el canon ahogando la individualidad. Son instituciones de contención. Pero a Dios, que nos propuso que “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” y nos prescribió que lo amáramos a él con todo el corazón, con toda el alma y con toda nuestra mente, y a los demás como a nosotros mismos, advirtiéndonos que el que quisiese ser mayor debería hacerse servidor de todos, no creo que le satisfaga esta pantomima. Por otro lado, las clases dominantes no proceden de forma de fomentar una sana, sólida y operativa formación moral en la ciudadanía. Tras la delgada capa de las formas establecidas, la degradación toma ribetes imprevisibles. Por ejemplo, basta que la Policía no ocupe sus puestos de vigilancia para que diversas y numerosas gentes –organizadas o no– se reúnan para robar sin ningún prurito ético. El pueblo está a la deriva… ¿Sobre qué bases estamos construyendo la República? ¿Sobre el respeto por el trabajo, sobre la justicia y el amor entre hermanos? ¿Cómo se dirimen las cuestiones en nuestra Democracia? ¿Desde la conjunción plural de visiones de mundo que atendidas alimentan la noción de realidad? ¿Cómo se distribuye la riqueza en nuestro país? ¿De acuerdo a preceptos de equidad y servicio u obedeciendo a cuestiones de influencia y poder? Hemos heredado una nación, hermanos. Está en nosotros hacerla justa, magnánima y poderosa. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 - Roca

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