“Para Graciela y todas las Gracielas”



Tuve el honor de conocer a Graciela en mi consultorio médico. Entró sonriente y su trato fue muy agradable, realmente un gusto. Graciela es una mujer sesentona, que según su relato, expresado sin odios y sin rencores, ha tenido una vida muy dura.

Hablando bajito y pausado, con tranquilidad provinciana, contó que su familia “la entregó” cuando era adolescente a un hombre mayor, con el cual tuvo más de una decena de hijos. De pequeña no la enviaron a la escuela, por lo cual no aprendió a escribir.

Vivió una vida de mucha violencia de parte de su esposo impuesto: “Me llegó a poner un cuchillo acá”, (señalándome el cuello). Hace años, por suerte, y este comentario corre por mi cuenta, Graciela está viuda.

Tiene muchos nietos y está agradecida a la vida porque sus hijos “le salieron buenos”. Se nota, que ese simple hecho, la llena de satisfacción. Hoy Graciela está yendo a la escuela para “aprender a escribir” y lo dice muy orgullosa.

Al conmemorarse el Día de la Mujer quiero saludar a Graciela, por su constante esfuerzo para salir adelante. Sin dramas, sin odios, con voluntad de cambio para seguir andando por el espinoso camino que la vida le trazó.Pero no sólo saludar a Graciela, la protagonista de esta historia, sino a las muchas Gracielas que sufren violencia, discriminación o cualquier otro sentimiento negativo que las lastima, desde el punto de vista físico y/o psicológico, por parte de terceros.

Recordando a aquellas que ya no están y que dejaron su hermoso recuerdo, me parece más que oportuno y justo saludar a las mujeres que lean esta carta deseando que en sus vidas todo les vaya bien y que si tienen sufrimiento, puedan sobreponerse y salir adelante. Como lo ha hecho Graciela.

PD ¡Feliz Día mamá Sixta, Sara, María Antonieta, Viviana, Araceli, Raquel, Débora, mis hijas y mis sobrinas!

Marcelo C. Fracchia, DNI 17.575.066

Zapala

aramarzap@speedy.com.ar


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