Para Neuquén es “imperiosa” la puesta en marcha del oleoducto trasandino

Las proyecciones de producción de petróleo de Vaca Muerta para fin de año obligan al gobierno a analizar alternativas de transporte y mercado. El caño puede transportar hasta 100.000 barriles día y necesita una carga mínima de 30.000.




La ampliación en la capacidad para procesar barriles de 153.000 proyectada para septiembre de este año y la de alcanzar una producción de 253.000 barriles al cierre del año obligan a la provincia de Neuquén a analizar alternativas para darle destino comercial a los excedentes de petróleo. En este escenario es que la puesta en marcha del Oleoducto Trasandino Argentino Sociedad Anónima (OTASA) suena como la mejor opción.

“Vamos a hacer gestiones con el gobierno nacional y con el gobierno de Chile, consideramos que es imperioso que se avance del lado chileno en llevar adelante las inversiones necesarias de recuperación del mantenimiento para poner en funcionamiento este oleoducto”, expresó el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, en el cierre de las octavas Jornadas de Energía de Río Negro.

El caño dejó de funcionar en 2006 y tiene una capacidad para transportar unos 100.000 barriles de petróleo por día. Para garantizar su funcionamiento y mantención operativa el caño necesita una capacidad mínima del 30%, es decir de 30.000 barriles.

Aún hay capacidad disponible en el oleoducto que va a Puerto Rosales que tiene una disponibilidad máxima de 260.000 barriles por día. Sin embargo, de cumplir con las extracciones programadas para 2021 en el corto plazo quedará chico.

La puesta en marcha demandaría entre 1 año y 1 año y medio, según las proyecciones que tiene el gobierno provincial.

“Yo estoy convencido que muy probablemente nosotros el año que viene necesitemos utilizar ese oleoducto si toamos como producción estimada los 235.000 barriles día para fin de año”, indicó Gutiérrez.

En números

30.000
barriles de petróleo por día es la capacidad mínima que necesita el oleoducto trasandino para funcionar.

Y agregó: “Hay que empezar a trabajar para que ese oleoducto este operativo y eso requiere un trabajo de punta a punta que generar la inversión para incrementar la producción, que a su vez genere el incremento de saldos exportables de 30.000 barriles que es la utilidad mínima para que este funcionamiento”.

La pandemia del coronavirus aceleró la salida del petróleo de Vaca Muerta a los mercados internacionales y la mayoría encontró destino en la costa oeste de Estados Unidos. Esto significa que salir con la producción desde un hipotético puerto en el país vecino podría significar una reducción de tiempos y costos.

Va a llegar un momento que si no lo tenemos operativo no vamos a poder generar el desarrollo comercial de la producción. Y acá claramente potenciando mercado local e internacional, vamos a poder seguir avanzando en la huella positiva de la inversión, producción y desarrollo porque la eficiencia y la productividad aumentaron porque bajaron los costos y Vaca Muerta ya tiene carácter de desarrollo industrial”, concluyó el gobernador.


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