Para ser buen “googler”
La arquitecta Bértiz comenta el planteo del diseño de las nuevas oficinas de Google en Buenos Aires
TEXTOs y PRODUCCIÓN: HORACIO LARA
hlara@rionegro.com.ar
ntrar al nuevo piso que Google tiene en Puerto Madero es una experiencia innovadora, tanto en el aspecto de política laboral como de arquitectura, que bien valdría la pena que empleadores de otras partes del país y otros rubros conocieran para inspirarse y replicar. Si bien toda esta innovación tiene que ver con lo muy bien que le está yendo a la empresa en el país –el crecimiento que tuvo en el 2010 fue del 80% y este año se espera que sea igual de positivo, según dice Adriana Noreña, Country Manager de Google para Argentina–, Daniel Helft, Gerente de Asuntos Gubernamentales y Políticas Públicas para el área de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Google para América Latina, sostiene que toda la política de la firma también se revela en el diseño de sus oficinas. “Nuestra meta implica el firme propósito de aglutinar a los mejores empleados de Latinoamérica. Por eso es tan ardua la selección que hacemos”, confía. “Entrevistamos al menos 30 personas por cada puesto a tomar”, agrega.
A cada uno de los seleccionados se les otorga todo lo que necesitan ni bien entran a trabajar, como notebook, celular y modem 3G, entre otras herramientas tecnológicas.
Los horarios de trabajo son completamente flexibles. Incluso los empleados pueden ir a las 3 de la mañana si así lo desean. En rigor, se manejan con un esquema de objetivos mensuales a cumplir. Por ello, comenta Daniel, todo está dispuesto aquí para que cada “googler” pueda dar lo mejor de sí.
Para conocer mejor estas oficinas, eh! dialogó en el recorrido con Priscila Bértiz, Facilities Manager de Google Argentina y arquitecta a cargo del proyecto.
–¿Cómo surgió el pedido de diseño y creación de estas oficinas? ¿Cómo fue planteado desde las autoridades de la firma?
–En Google no recibimos pedidos de “arriba hacia abajo” sino que los equipos de las distintas áreas anticipan las necesidades del negocio y actúan en consecuencia. Desde el 2008 ocupamos un piso en Puerto Madero y debido al crecimiento del negocio en el país y la necesidad de contratar más gente es que desde mi área, REWS (Real Estate and Workplace Services), desarrollamos en forma proactiva un plan de capacidad espacial en el que detectamos la necesidad de agregar más metros cuadrados a las oficinas existentes. No se trató de un pedido por parte de los directivos como puede darse en una empresa tradicional, sino de un trabajo consensuado que anticipó y acompañó el crecimiento del negocio.
–¿Se partió de cero o se remodeló en parte lo que ya estaba hecho?
–Nunca partimos de cero cuando intervenimos en un edificio existente. En todo el proceso de remodelación del nuevo piso, que viene a incorporarse al que ya ocupábamos, tratamos de recuperar la envolvente, despojando los muros perimetrales de sus revoques y redescubriendo los antiguos ladrillos, tan característicos de los docks de Puerto Madero. En cuanto a la espacialidad interior sí hubo un planteo totalmente nuevo ya que lo existente no se adaptaba a los requerimientos del proyecto.
–¿Cómo podría definirse el estilo finalmente logrado en estas oficinas?
–Me gusta definirlo como “arquitectura colaborativa”. Es un concepto que trasciende el hecho meramente arquitectónico y se encuadra más en una filosofía de trabajo. La respuesta espacial a esta filosofía es una planta libre, abierta, con espacios integrados, cerramientos transparentes y un gran protagonismo de las áreas comunes (sala de juegos, cafetería, salas de reuniones, lounges, etcétera) que propician el intercambio y la colaboración. Esto no es casual y tiene su correlato en nuestros propios productos, que plantean plataformas de trabajo colaborativas basadas en la computación en la nube, donde los integrantes de una organización pueden compartir documentos de una forma simple y accesible.
–¿Qué políticas laborales tuvieron en cuenta para formular estas oficinas? ¿Cómo las tradujeron al diseño?
–Los objetivos de diseño están fuertemente vinculados con los criterios funcionales de la organización; responden a un modo de trabajo abierto, dinámico y colaborativo. Buscamos rescatar la energía creadora de cada individuo y potenciarla en el encuentro con los demás, y ese encuentro es propiciado desde el planteo arquitectónico.
–La presencia del color es fuerte. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cuál es su función y justificación?
–El color está presente en nuestra marca y este proyecto busca reflejar su personalidad. Desde el punto de vista del significado, eso es lo que quisimos transmitir. Desde una perspectiva formal, el color es utilizado como acento en momentos clave del recorrido. Nada está librado al azar. Las salas de reunión tienen forma de contenedores metálicos como los que se ven en el puerto. Esto es parte de una búsqueda de anclaje del proyecto en un entorno eminentemente portuario. Los contenedores son los encargados de “contener” todo el color posible y por eso extremamos el recurso del color en cada una de estas salas. La sala roja es completamente roja, desde la alfombra hasta el portalápices y esto se repite con los tres colores restantes. Tampoco es casual la ausencia del color en una de las salas, la que se usa para sesiones de “brainstorming” o “tormenta de ideas”. El concepto fue recrear la sensación de hoja en blanco que precede al acto creativo. Todo en esa sala está en blanco y negro porque el color vendrá con las ideas.
–La zona de relax es más que llamativa y atractiva. ¿Cuál fue su planteo en este sentido?
–El planteo fue escuchar. Pedimos que todos aportaran sus ideas en cuanto a los posibles espacios a desarrollar y los escuchamos. Surgió así la idea de este espacio que contiene múltiples funciones: clases de yoga, área de trabajo sobre un tatami, biblioteca con área de lectura, sillón de masajes, todas con el denominador común de requerir un ambiente tranquilo, de silencio y recogimiento.
–¿Cómo está presente en este trabajo el aprovechamiento de la energía y los recursos naturales?
–Este trabajo se basó en los preceptos de la arquitectura sustentable. Se busca un máximo aprovechamiento de los recursos naturales como la luz solar y la ventilación natural, así como también propiciar las visuales hacia el exterior para lograr una mejor calidad del espacio. Para ello, recurrimos a instalaciones lumínicas con sensores que detectan los niveles de luz natural y automatizan el encendido de las luminarias en los horarios en los que se requiere un refuerzo artificial. También se instalaron sensores de presencia en los espacios estancos como salas de reuniones y locales de servicio; de este modo las luces se mantienen apagadas cuando no hay nadie allí. El uso de paneles de baja altura también es una estrategia de diseño que, además de permitir el trabajo en equipo, favorece la llegada de luz natural a toda la planta.
–¿Cuál fue la reacción de los em- pleados?
–Muy positiva. La gente expresó sorpresa y entusiasmo por las nuevas oficinas, reconociendo en muchos detalles el aporte de sus propias ideas. Para resumir este concepto de colaboración, hicimos entre todos una cortina formada por barcos de papel en el que cada uno expresó sus deseos para este año. Un año que empezó auspicioso con el estreno de un nuevo piso y aún promete mucho crecimiento y desa- rrollo.