“Para un flujo inversor, el marco institucional debe ser distinto”
Nicolás Gadano ve positivo el acuerdo YPF-Chevron, destaca la experiencia de esta última empresa, pero cree riesgoso que el convenio no pase por el Congreso.
entrevista: Nicolás Gadano, economista, especialista en temas energéticos
Claudio Rabinovitch
crabinovitch@rionegro.com.ar
– ¿Cuál es su visión en general sobre el pacto YPF-Chevron para la exploración y producción del megayacimiento Vaca Muerta?
– Más allá de la existencia de cláusulas secretas que impiden conocer detalles, me parece positivo que el gobierno nacional intente atraer inversiones después de años en que se desentendió de los reclamos que venían realizando las empresas del sector energético para contar con condiciones propicias al desarrollo.
– ¿Hay un giro de política o fue una decisión forzada por la situación?
– El disparador fue la crisis energética. Se está importando a precios carísimos un tercio del gas que se consume y toda la plata queda afuera: si se le pagara al productor local el mismo precio, el contexto sería otro, con el plus de que valor agregado quedaría en el país. El objetivo es revertir la caída productiva y cerrar la brecha con las exportaciones. En ese sentido es un buen paso.
– ¿La expectativa que hay sobre Vaca Muerta explica los beneficios que se le conceden a Chevron?
– Lo que se presenta como un beneficio (acceso a las divisas en el mercado de cambios, libertad para exportar) debería ser normal para cualquier firma. Aunque estoy de acuerdo con que se tomen decisiones para atraer capital internacional, discrepo con que se establezca un esquema excepcional –destinado a inversiones de más de mil millones de dólares–, ya que si estas medidas se generalizaran habría muchas más inversiones.
– ¿Un decreto de Cristina Kirchner es suficiente para garantizar el convenio?
– Así como el acuerdo irá a la legislatura de Neuquén, debería ir al Congreso Nacional ya que, al establecer un sistema de concesiones especiales para el shale, se está tocando la ley de hidrocarburos. Si estamos armando un esquema para atraer inversiones a largo plazo, un decreto es una herramienta frágil. Todavía el Ejecutivo está a tiempo de girar el proyecto donde se podría abordar también la cuestión ambiental.
– Este punto parece ser uno de los más controvertidos.
– No hay que caer en los extremos que van de descuidar el tema a prohibir la actividad. Hace falta una legislación equilibrada con organismos de control que no pueden ser uno para Neuquén, otro para Salta, La Pampa, etcétera. Si este contrato quiere ser la punta del iceberg para un flujo inversor, hay que darle un plafón institucional distinto.
– Los críticos suelen citar que hay países –como Francia– que prohiben la explotación de yacimientos no convencionales.
– Hay Estados en que está prohibido porque en realidad no tienen. Toda la actividad petrolera conlleva un riesgo ambiental y en la no convencional hay peligros adicionales (requiere más agua, fracturas, etcétera). Pero en Estados Unidos y Canadá se revolucionó el sector; hay lugares donde anduvo muy bien, en otros no. En el golfo de México hubo un accidente brutal (el de British Petroleum), sin embargo no se prohibió la explotación off shore en el mundo porque la solución es extremar los recursos para sancionar a quienes cometan una infracción o sean negligentes. Si se impide la exploración se va a tener que seguir importando energía a volúmenes insostenibles.
– ¿Dejó secuelas la ruptura de YPF con Repsol?
– Después de tomada esa decisión hay que pagarle a Repsol para evitar un pleito, encontrar un punto de consenso pagando por las acciones. Ofrecer un régimen especial –como el establecido en Vaca Muerta– para compensar, no es una buena estrategia.
– ¿No hubo opción a ofrecer ese sistema especial?
–YPF sola no puede afrontar las exploraciones. Es más: tiene que buscar que todas las empresas que están en la cuenca neuquina –más las que puedan venir– encuentren condiciones favorables para invertir. La alternativa siempre es más cara, se están pagando fortunas (unos 1000 millones de dólares por mes) para importar gas oil, gas y petróleo.
– Pero es evidente que el gobierno no quiere extender esa excepcionalidad otorgada a Chevron.
– Si se aplica una excepcionalidad, que lo diga una ley, no un decreto. En cuanto a la eliminación de retenciones a las exportaciones, igual casi no se exporta petróleo, salvo el que no se puede refinar internamente.
– ¿Los antecedentes de las concesiones otorgadas por Perón y Frondizi ponen en duda que estas iniciativas se puedan sostener en el tiempo?
– Esos procesos estuvieron muy asociados a los presidentes de turno, con ciertos rasgos de fragilidad jurídica, poca discusión en el Congreso, al igual que el decreto de Carlos Menem que fue reemplazado (mientras pasaron los años sin ley de hidrocarburos). Son errores que no hay que repetir. La experiencia histórica es que esos anuncios fueron pan para hoy y hambre para mañana, en un sector con plazos muy largos, la volatilidad política ha sido letal en la Argentina.
– ¿Esa resolución de Menem justamente no extendía al sector energético la medida que ahora habilitó para la ex-Standard Oil?
– Hace un año el actual gobierno anuló aquel decreto de Menem que establecía condiciones muy similares a las que ahora se les concede a Chevron. Ello resta credibilidad, pues quién sabe si otra gestión va a anular lo pautado para los próximos cinco años. Por ello subrayo que si el acuerdo lo vota el Parlamento, con consenso de la oposición, tendría otra solidez.
– Es difícil cuestionar el acuerdo desde una visión desarrollista, ¿la oposición quedó embretada?
– En el sector petrolero pueden convivir la inversión publica y privada. Si todos los países del mundo demuestran que se puede armar un esquema con una división de la renta normal, con controles rigurosos, es subestimarse pensar que nuestro país no esta en condiciones de convivir con empresa privadas y que ello es entregar patrimonio y soberanía. Es lo que siempre pensé, más allá de la administración de turno.
– ¿Qué rol desempeñó el CEO de YPF, Miguel Galuccio?
– La conducción de YPF ofreció a la presidencia este camino, otros habrán sugerido expropiar empresas, pero por esa vía no íbamos a ningún lado; lo mismo que asociarse a pequeñas compañías que andan dando vuelta por las provincias… Este tipo de acuerdos hay que hacerlos con empresas importantes que puedan aportar experiencia y tecnología.
entrevista: Nicolás Gadano, economista, especialista en temas energéticos
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