“Peor es el remedio que la enfermedad”
Vecinos del barrio Provincial queremos manifestar nuestra preocupación, indignación, impotencia y bronca ante una problemática que nos supera, que hace años venimos reclamando y nadie se hace cargo de la situación de manera seria. Cuando decimos “nadie” nos referimos a todas las instituciones públicas, IPPV, Justicia, hospital local (área de Salud Mental), municipio, adonde hemos ido a golpear puertas pidiendo que nos escuchen pero todavía estamos esperando respuestas. Vivimos desde hace veinte años hostigados, víctimas de la violencia verbal, física y psicológica por parte de una paciente ambulatoria del hospital que padece esquizofrenia, la cual la transforma en una enferma agresiva. Situación que Salud Mental minimiza, cuando ellos como profesionales entienden que la palabra “esquizofrenia” significa “mente dividida”, nombre genérico de un grupo de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad; un desorden cerebral que afecta la capacidad que tiene un ser humano de pensar claramente, de controlar sus emociones, de actuar con coherencia, de tomar decisiones, de percibir la realidad, en resumen: interfiere en la capacidad de un individuo para funcionar normalmente dentro de la sociedad… Las familias que estamos lindantes a su vivienda a diario recibimos insultos injustificados, amenazas de muerte, producto de sus delirios y alucinaciones, agresiones como roturas de vidrios de nuestras ventanas con piedras, botellas de vidrio, cadenas, ladrillos o cualquier elemento que tenga en sus manos cuando se encuentra descontrolada. Primeramente las agresiones se producían cuando estábamos ausentes de nuestras casas. Actualmente la señora agrede a cualquier hora del día, aun estando con nuestras familias dentro del hogar, poniendo en peligro la integridad física de nuestros hijos, a los cuales ya no sabemos qué contención ni qué explicaciones ofrecerles. Hemos elevado nuestro caso hasta la Defensoría del Pueblo y por su intermedio a la coordinadora provincial de Salud Mental Comunitaria, Lic. Susana Santillán, quien nos manifestó por escrito “que se están haciendo todas las acciones necesarias ante tal patología”, las que consideramos totalmente desacertadas e insuficientes ya que realizamos el día de hoy otra denuncia penal por amenaza de muerte sobre un menor. Las familias estamos obligadas a vivir con miedo, encerradas en nuestras casas a fin de evitar todo tipo de conflicto; en cambio la paciente deambula por todas las calles de la ciudad sin ningún tipo de cuidados ni control. Queremos saber quiénes serán los responsables en el momento en que ocurra un hecho grave que lamentar con un vecino o con la integridad física de la paciente misma. ¿Qué hay que esperar que pase? Nos levantamos cada mañana para ir a trabajar, pagamos nuestros impuestos, enseñamos a nuestros hijos valores que no podemos sostener ni argumentar cuando ellos nos preguntan: “¿Por qué la señora hace cosas tan malas y nadie hace nada?”. Ojalá alguien nos responda… Clorinda López, DNI 20.196.817 Regina
Clorinda López, DNI 20.196.817 Regina
Vecinos del barrio Provincial queremos manifestar nuestra preocupación, indignación, impotencia y bronca ante una problemática que nos supera, que hace años venimos reclamando y nadie se hace cargo de la situación de manera seria. Cuando decimos “nadie” nos referimos a todas las instituciones públicas, IPPV, Justicia, hospital local (área de Salud Mental), municipio, adonde hemos ido a golpear puertas pidiendo que nos escuchen pero todavía estamos esperando respuestas. Vivimos desde hace veinte años hostigados, víctimas de la violencia verbal, física y psicológica por parte de una paciente ambulatoria del hospital que padece esquizofrenia, la cual la transforma en una enferma agresiva. Situación que Salud Mental minimiza, cuando ellos como profesionales entienden que la palabra “esquizofrenia” significa “mente dividida”, nombre genérico de un grupo de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad; un desorden cerebral que afecta la capacidad que tiene un ser humano de pensar claramente, de controlar sus emociones, de actuar con coherencia, de tomar decisiones, de percibir la realidad, en resumen: interfiere en la capacidad de un individuo para funcionar normalmente dentro de la sociedad... Las familias que estamos lindantes a su vivienda a diario recibimos insultos injustificados, amenazas de muerte, producto de sus delirios y alucinaciones, agresiones como roturas de vidrios de nuestras ventanas con piedras, botellas de vidrio, cadenas, ladrillos o cualquier elemento que tenga en sus manos cuando se encuentra descontrolada. Primeramente las agresiones se producían cuando estábamos ausentes de nuestras casas. Actualmente la señora agrede a cualquier hora del día, aun estando con nuestras familias dentro del hogar, poniendo en peligro la integridad física de nuestros hijos, a los cuales ya no sabemos qué contención ni qué explicaciones ofrecerles. Hemos elevado nuestro caso hasta la Defensoría del Pueblo y por su intermedio a la coordinadora provincial de Salud Mental Comunitaria, Lic. Susana Santillán, quien nos manifestó por escrito “que se están haciendo todas las acciones necesarias ante tal patología”, las que consideramos totalmente desacertadas e insuficientes ya que realizamos el día de hoy otra denuncia penal por amenaza de muerte sobre un menor. Las familias estamos obligadas a vivir con miedo, encerradas en nuestras casas a fin de evitar todo tipo de conflicto; en cambio la paciente deambula por todas las calles de la ciudad sin ningún tipo de cuidados ni control. Queremos saber quiénes serán los responsables en el momento en que ocurra un hecho grave que lamentar con un vecino o con la integridad física de la paciente misma. ¿Qué hay que esperar que pase? Nos levantamos cada mañana para ir a trabajar, pagamos nuestros impuestos, enseñamos a nuestros hijos valores que no podemos sostener ni argumentar cuando ellos nos preguntan: “¿Por qué la señora hace cosas tan malas y nadie hace nada?”. Ojalá alguien nos responda... Clorinda López, DNI 20.196.817 Regina
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