Polémica desde el comienzo
Los aspirantes al Oscar por lo general tratan de eludir las discusiones que se desatan en torno a sus aspiraciones al mayor premio del cine. Pero, desde sus primeros días de producción, “La noche más oscura” estuvo envuelta en polémicas. Desde un principio los republicanos denunciaron que el filme ayudaría a la reelección del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Y este reclamo comenzó a cobrar fuerza cuando su estreno se pospuso hasta después de las elecciones presidenciales. El drama sobre la caza del líder del Al Qaeda está generando una nueva discusión: el papel de la tortura en la captura de Bin Laden. Las escenas más polémicas se ven en los primeros minutos de la película, cuando se somete a Ammar, un miembro de Al Qaeda capturado, a todo el arsenal de las llamadas “técnicas de interrogatorio mejoradas”, aprobadas durante el gobierno del ex presidente George W. Bush. En las imágenes del filme se muestra a Ammar en un simulacro de ahogamiento, privándolo del sueño, encadenado al techo y obligándolo a meterse en una caja pequeña. Y a pesar de ello, Ammar guarda su secreto. Pero más tarde, durante una comida con humus proporcionada por sus captores, les revela finalmente información que los lleva a la ubicación de Bin Laden. Sin embargo, le hacen creer que ya había hablado bajo tortura. Las fuentes militares a las que accedió para su última película la directora Katherine Bigelow, ganadora de un Oscar por el drama sobre Irak “Vivir al límite”, provocaron una tormenta sobre supuestas filtraciones de información clasificada. Si bien la película muestra paso a paso la búsqueda y captura de Bin Laden, también presenta historias paralelas, incluyendo el personaje de Ammar. El senador republicano John McCain, ex candidato presidencial y un hombre que fue sometido repetidamente a torturas como prisionero de guerra en Vietnam se mostró “asqueado” por las escenas de la película. El uso de “técnicas de interrogatorio mejoradas a Khalid Sheik Mohammed no sólo no nos proporcionaron pistas importantes sobre el paradero de Bin Laden, sino que nos trajo información falsa y engañosa”, dijo McCain en un discurso que dio en el Senado. Sus comentarios siguieron a un informe clasificado del Senado, que descubrió que las duras técnicas de interrogatorio utilizadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) no produjeron avances significativos, y que incluso a menudo fueron contraproducentes. El informe fue aprobado por el Comité de Inteligencia del Senado. Los opositores argumentan que “La noche más oscura” da una falsa impresión de que la tortura tuvo un papel en la búsqueda de Bin Laden, una afirmación que negaron los cineastas Bigelow y Mark Boal en una entrevista con el sitio web de la película, “The Wrap”. Boal dijo que debe ser vista como una película y “no como una plataforma de lanzamiento para declaraciones políticas”. “Se trataba de mostrar al público esta situación, no de hacer un debate político, añadió Bigelow. “¿Fue difícil de rodar? Sí. Hubiese deseado que (la tortura) no fuese parte de esa historia. Pero lo fue”, agregó la directora. Según sostuvo el columnista Owen Gleiberman, de “Entertainment Weekly”, la película es ambigua en cuanto a la eficacia de la tortura en la búsqueda del líder de Al Qaeda. “‘La noche más oscura’ no es una película pro tortura, pero tampoco es antitortura. Más bien muestra, con razón o sin razón, que los métodos de interrogatorio extremos, que se pusieron en práctica después del 11/9 fueron una parte (aunque lejos de ser la única) que llevó a la CIA a descubrir el paradero de Osama bin Laden”, afirma Gleiberman. Estos matices, de hecho, son el secreto del éxito de crítica de la película, argumentó Dana Stevens en Slate.com. “La noche más oscura” es una película vital, inquietante y necesaria, precisamente porque entra directamente en el pantano de nuestro trauma nacional sobre la guerra contra el terrorismo y su manera de perseguirlo”, señaló. “Y nadie –ni en la pantalla o sentado frente a ella– sale limpio”, asegura Stevens.