Polémica en Grecia por venta de alimentos vencidos
Los defensores dicen que es una solución para sectores de menos recursos; los detractores hablan de “consumidores de segunda”.
Desde el domingo pasado, en los supermercados griegos se pueden comprar alimentos cuya fecha de “consumo preferente” ya ha pasado, a un precio inferior al original. La medida, que fue aprobada hace un año por el gobierno ante el empobrecimiento de la población griega y la caída de las ventas de las superficies comerciales, ha generado polémica y puesto en alerta al resto de los países europeos que también pasan por dificultades económicas. La nueva regulación alarga la vida comercial de los productos que tienen la fecha de consumo preferente rebasada, con la condición de que los supermercados practiquen importantes descuentos sobre el precio original y que estos alimentos se encuentren en estantes separados. El intervalo de tiempo en el que su venta está permitida depende de cómo está marcada la fecha: si lleva día y mes los productos se pueden tener en los estantes una semana más; si indica mes y año, un mes más; y tres meses cuando en el envoltorio solo aparezca el año. La comercialización sólo se permite en la venta al por menor y está vetada en restaurantes o bares. Las sanciones para quienes incumplan las directivas varían desde 1.000 euros por unidad de producto (si, por ejemplo, no se tienen en estanterías separadas) hasta 5.000 euros, siempre por unidad de producto, en caso de distribución en servicios de hotelería. El secretario de Consumo griego, Yorgos Stergiou, especificó que la ley había sido malinterpretada porque no representaba un peligro para la salud pública ya que no afectaba a productos caducados, sino con fecha de “consumo preferentemente”. La decisión del gobierno griego ha creado mucha polémica y llamado la atención en el resto de Europa. Los defensores de la medida creen que es una solución para la población con escasos recursos y para evitar el desperdicio de productos alimentarios. Pero, para quienes la critican es instalar un nicho de consumidores “de segunda” a los que se les hace pagar una comida que de otra forma se tiraría. A pesar de la polémica que se ha desencadenado en torno a la decisión del gobierno griego, hay otros países en Europa donde esta práctica es posible. Es el caso de Reino Unido aunque desde la Agencia de Calidad Alimentaria británica reconocen que no está muy extendida entre las grandes distribuidoras. Pero existen tiendas on-line, como Approvedfood o Foodbargains, dedicadas exclusivamente a la venta de estos productos, con descuentos de hasta el 70% sobre el precio original de venta. Pinchando sobre la imagen de cada artículo expuesto en la tienda virtual se puede ver la entidad de la rebaja de precio y la fecha de consumo preferente que en algunos casos está pasada hasta dos o tres meses. (El País/RTVE)