Río Negro cerró el 2025 con menos homicidios: qué revelan las cifras y las causas detrás de los crímenes
Las estadísticas oficiales confirman que en 2025 hubo una baja de homicidios en Río Negro. En la mayoría de los casos la Justicia logró identificar a los responsables. Conflictos previos, drogas y femicidios definieron el mapa delictivo en toda la provincia.
El año 2025 cerró en Río Negro con una estadística que, a simple vista, parece alentadora: menos homicidios que en los años anteriores. Sin embargo, detrás de los números fríos se esconden historias atravesadas por una violencia extrema, conflictos enquistados y escenas de brutalidad que impactaron en cada rincón de la provincia.
Con 24 muertes violentas registradas entre enero y diciembre, el mapa del delito se extendió desde las ciudades más pobladas hasta parajes aislados. Drogas, venganzas, femicidios y disputas personales fueron los factores que definieron una cartografía criminal tan diversa como persistente.
Un año con cifras en baja, pero con heridas abiertas
Las estadísticas oficiales de la Policía de Río Negro confirman una disminución de los homicidios dolosos en comparación con el bienio 2023-2024. En 2025 se registraron 24 víctimas fatales, frente a los 35 asesinatos de 2024, los 29 de 2023 y los 25 de 2022.
Muertes violentas
- 24
- fueron los asesinatos cometidos durante el 2025, según las cifras policiales y el chequeo periodístico de Diario Río Negro.
No obstante, el descenso numérico no implicó una menor crudeza. Los métodos utilizados, mayormente artesanales y directos, revelan un nivel de violencia que continúa siendo alarmante y que golpea tanto a centros urbanos como a pequeñas localidades.
Caída del
- 31,42%
- en comparación a las cifras del 2024.
Alta resolución judicial de los casos
Uno de los datos que destacan en el balance anual es el avance de las investigaciones judiciales. En la mayoría de los homicidios registrados durante 2025, la Justicia logró identificar a casi la totalidad de los presuntos autores, lo que refleja un alto índice de esclarecimiento y avance procesal.
Tecnología, cámaras de seguridad, análisis de telefonía celular y una articulación más rápida con el Ministerio Público Fiscal permitieron reconstruir escenas complejas y avanzar con imputaciones en tiempos reducidos, aunque sin mitigar el impacto social de cada crimen.
El mapa de la violencia por circunscripciones
La distribución territorial de los homicidios muestra un escenario heterogéneo. En la Primera Circunscripción Judicial se registraron cuatro casos, tres en Viedma y uno en San Antonio Oeste. La Segunda Circunscripción, con asiento en Roca, contabilizó tres homicidios en esa ciudad.
En la Tercera Circunscripción, Bariloche concentró cuatro muertes, a las que se sumaron un caso en Villa Llanquín y dos en El Bolsón. La Cuarta Circunscripción fue la más golpeada: cinco homicidios en Cipolletti, tres en Cinco Saltos y uno en Catriel.
Localidades y meses más críticos
Cipolletti y Bariloche encabezaron la lista de localidades con mayor cantidad de homicidios, con cinco casos cada una, (contando que uno de ellos sucedió en cercanías del paraje Villa Llanquín). En sintonía, le siguieron Roca, Viedma y Cinco Saltos con tres, incluyendo un hecho en el paraje El Arroyón.
El Bolsón tuvo dos crímenes aberrantes. Catriel, Choele Choel y San Antonio Oeste completan la nómina.
Febrero fue el mes más violento, con cuatro homicidios, mientras que octubre fue el único mes sin muertes violentas registradas. Noviembre cerró con tres casos y junio con otros tres, lo que marca picos estacionales en la dinámica delictiva.
Armas, métodos y perfiles de las víctimas
El informe que reconstruyó RÍO NEGRO plasma que en 10 de los homicidios se utilizaron armas de fuego, mientras que en siete se emplearon armas blancas. Además, se registraron dos muertes provocadas por incendios intencionales y dos por golpes y/o asfixia. En otros casos, los métodos aún se encuentran bajo investigación.
Las víctimas fueron mayoritariamente hombres: 21 en total, frente a 3 mujeres. Este dato, sin embargo, se vuelve particularmente sensible al analizar los femicidios, que concentran un alto impacto social.
Femicidios: la violencia puertas adentro
El 2025 dejó tres femicidios que conmovieron a la provincia. Abigail Carolina Calfular fue asesinada en El Bolsón; Karina Muñoz murió en un contexto de alta violencia en San Antonio Oeste; y Stefanía Civardi, de 22 años, fue asesinada en Bariloche.
El caso de Civardi tuvo un agravante institucional: el imputado, Emerson Marín, es un efectivo policial que habría utilizado su arma reglamentaria para dispararle a corta distancia mientras la joven se encontraba en su cama. En contraste, el femicidio de Calfular se resolvió rápidamente con una condena a prisión perpetua para Julio César Gutiérrez, tras un juicio abreviado.
Crímenes que marcaron el calendario
Entre los hechos más resonantes del año aparece el asesinato de Miguel Ángel Figueroa en Roca, ejecutado a balazos en plena vía pública, y el de Gastón Latiff en Bariloche, ocurrido en un confuso episodio dentro de una despensa.
Pero el caso que mantuvo en vilo a toda la región fue el de Julián Dobra, el joven de 32 años desaparecido en Roca. Su cuerpo fue hallado en las bardas, con un disparo en la cabeza y su vehículo completamente incendiado. La causa fue declarada compleja y cuenta con ocho imputados.
Incendios, saña y consumo problemático
En Cipolletti, el doble homicidio de Juan Cuerda y Pablo Davies, ocurrido en noviembre, expuso un nivel de violencia extrema. El agresor inició un incendio intencional y apuñaló a las víctimas en un inmueble que funcionaba como hospedaje para personas con consumo problemático.
Estos casos refuerzan la hipótesis fiscal: gran parte de los homicidios de 2025 estuvieron atravesados por disputas vinculadas a la venta de drogas, venganzas personales y alto consumo de alcohol.
Tecnología, reiterancia y control del delito
El jefe de la Policía de Río Negro, comisario Daniel Bertazzo, explicó que la dinámica criminal varía según la región. «En la zona andina predominó el uso de armas blancas en contextos de alcohol y conflictos vecinales, mientras que en el Valle observamos una mayor utilización de armas de fuego vinculada a bandas delictivas«, señaló de forma indirecta en su balance oficial.
La forma de investigar cambió en 2025. El comisario destacó el uso de cámaras de seguridad y la labor de la Oitel en la apertura de celulares. «Ahora estamos en la era de la tecnología; te tomo una entrevista a un testigo en el lugar, la grabamos y el fiscal ya tiene elementos para pedir el allanamiento en minutos», relató el jefe policial.
Además, la implementación de la Ley de Reiterancia y el uso de tobilleras electrónicas para monitorear arrestos domiciliarios han sido herramientas fundamentales. Bertazzo subrayó la importancia de la presencia policial: «Al ver llegar varios móviles, el hecho cesa. La policía está ahí atrás, y el Ministerio Público también para acusar».
Para el 2026, se proyecta un «panóptico digital» en el 911 que utilizará inteligencia artificial para rastrear vehículos y personas sospechosas en tiempo real, cerrando el cerco sobre la delincuencia organizada.
El año 2025 cerró en Río Negro con una estadística que, a simple vista, parece alentadora: menos homicidios que en los años anteriores. Sin embargo, detrás de los números fríos se esconden historias atravesadas por una violencia extrema, conflictos enquistados y escenas de brutalidad que impactaron en cada rincón de la provincia.
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