Carlos Banacloy: “Tenemos que estar orgullosos de producir alimentos”

El ministro de Desarrollo Económico y Productivo destacó la aceleración de la diversificación de la matriz productiva y que el agua del río Negro le da a la provincia una ventaja histórica.

El ministro Carlos Banacloy.

Para Carlos Banacloy, el agua del río Negro es la que pone a la provincia en una situación de ventaja histórica para la producción de alimentos. En este aspecto, el gobierno provincial apunta a generar la infraestructura necesaria para el desarrollo de nuevos valles irrigados que dupliquen el área actual. Para ese objetivo será clave en una primera etapa la aprobación del crédito del BID de 85 millones de dólares que se produciría en agosto.


En una entrevista con Río Negro, el titular del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo habló sobre cómo la provincia avanza en dos planos para proyectarse como una gran productora de alimentos en los próximos años, en medio de un proceso climático que ya impacta en distintas partes del mundo y afecta la producción de alimentos. Por este motivo, considera, es clave la utilización de tecnología para aprovechar cada hectolitro de agua que tiene la provincia a través del río Negro. En su mirada, “exportamos agua” en distintos alimentos gracias a los más de 600 metros cúbicos por segundo que tiene el curso fluvial que define a nuestra provincia.


El ministro, que desde 2014 ocupa cargos en el área productiva del Gobierno provincial, remarca que esta permanencia permitió un trabajo a largo plazo del cual hoy se están viendo los frutos con la diversificación de la matriz productiva de la provincia.


Remarcó además que, en los últimos años, cada vez se integran más jóvenes a las actividades agrícolas de la mano de la incorporación de tecnología, y dejó una afirmación que es toda una visión de futuro: “Tenemos que estar orgullosos de producir alimentos”.


Paralelamente remarcó que hoy la provincia es autosuficiente con la variedad de alimentos que produce. “Tu proteína no depende de un tercero”, destacó por las producciones de carne de cerdo, pollo y bovina que se desarrollan en la provincia. “¿Cuántas provincias del país tienen esto? Muy pocas. En toda la Patagonia, el gran productor con la canasta diversificada somos nosotros”, remarcó.


A continuación, la entrevista que Diario RÍO NEGRO le hizo el miércoles en Roca.


Pregunta: ¿Cómo era la percepción de Río Negro hace unos años y cómo ha cambiado esa perspectiva desde el exterior?
Respuesta: Uno de los primeros desafíos de la provincia eraponer en valor lo que ya tenía. No nos olvidemos que veníamos de esquemas productivos que permanentemente lo único que se los asociaba era la palabra crisis. Hace 10 o 15 años llegabas a la ciudad de Buenos Aires y te tomabas un taxi y el chofer te preguntaba: “¿Usted de dónde es? ¿De Río Negro? Ah, la manzana, la pera, la crisis”. No estaba asociado al futuro. Y me parece que la fruticultura en sí, de por sí, es futuro por su gran efecto multiplicador.
Hoy, en los congresos, vamos a “Maizar” y la provincia de Río Negro es protagonista. Pasa lo mismo con la Cámara Argentina de Alfalfa: está la provincia en el mapa. Cuando uno habla de ganadería y va a la Sociedad Rural Argentina, está Río Negro en el mapa. El sector privado ya detectó que Río Negro tiene su potencial.


P: ¿Qué rol ha tenido el Estado en el desarrollo de la horticultura de precisión y el apoyo a los pequeños productores?
R: Antes, el 75% u 80% de las hortalizas venían de afuera de la provincia. Entonces decidimos empezar con programas como “Mi primer invernadero”. Hicimos el primer invernadero en la Línea Sur a 1.200 metros de altura, en un lugar que se llama Trailacahue. Hicimos nuestra primera experiencia con Susana, una productora chiquita. Desarrollamos horticultura ahí y empezamos a llevar a los secretarios de producción de distintos municipios a que vean cómo se producía horticultura de precisión en un lugar que prácticamente decías: “Acá no se puede producir”. A partir de eso se desarrollaron 14 invernaderos más. También hicimos el programa “Mil invernaderos, miles de oportunidades”, para hacer talleres en cultivo bajo cubierta.
En fruticultura, recibimos una productividad de 24.000 o 25.000 kilos por hectárea y hoy estamos en 42.000, 43.000 o 45.000 kilos por hectárea. Y el rol del Estado fue generar las herramientas para que el pequeño productor lo pueda hacer: desde el financiamiento de malla antigranizo a tasa cero, la defensa contra heladas, financiamiento de maquinaria, riego por aspersión y agroquímicos, de manera ininterrumpida.


P: ¿Por qué es tan difícil para los productores financiarse a través de los bancos tradicionales?
R: El productor muchas veces no puede tomar deuda. Su único bien es su chacra. Y si el sistema crediticio tradicional de Argentina nunca funcionó como tal, porque si uno mira lo que significa el sistema financiero de Argentina, financia consumo, pero no financia capital de trabajo, no financia inversión. Viene de muchos años con la comodidad también de financiar al Estado, porque es más fácil prestarle al Estado, que es un solo cliente, que prestarle a cientos de miles de productores con lo que significa ese riesgo. Entonces, el sistema bancario argentino realmente no presta o presta muy poco.

Banacloy indicó que el crédito del BID se aprobaría en agosto.


P: ¿En qué consiste el proyecto de financiamiento con el BID y cuántas hectáreas se planea poner bajo riego?
R: El gobernador definió como estratégico acelerar ese proceso y ponerle la infraestructura necesaria. Con los organismos multilaterales depende 100% de garantía soberana. Dividimos los proyectos en etapa uno, dos y tres. Esta etapa uno busca poner en valor unas 100.000 hectáreas. El total de la etapa 1, 2 y 3 busca poner en valor unas 400.000 hectáreas.
Si uno está hablando hoy de poner 100.000, es prácticamente duplicar la superficie que actualmente tenemos en producción (que son alrededor de 150.000 hectáreas sistematizadas entre el Valle de Peñas Blancas, Alto Valle, Valle de Mendoza, Río Colorado, Valle de Conesa y Valle Inferior). Estas 100.000 hectáreas van a estar diversificadas en agricultura, horticultura de precisión, fruticultura, olivicultura y frutos secos.

Banacloy: «Hoy exportamos millones de hectolitros de agua como alimentos»



P: Ante la crisis global del agua, ¿cuál es la oportunidad histórica para Río Negro?
R: Nosotros hoy tenemos la suerte y la bendición de tener un río, pero sabemos que es limitado, que no está nevando en la cordillera,que venimos de hace 10 años en déficit, con lo cual buscamos ponerle cabeza a la precisión del uso del agua.
El mundo se está quedando sin agua. ¿Por qué nadie produce peras y nosotros nos quedamos con la producción de peras prácticamente como únicos productores? Por la demanda de agua que tiene la pera. Producir un kilo de pera demanda mucho más agua que cualquier otra fruta. ¿Y dónde se va a poder producir? Donde hay agua.


“Tenemos la suerte y la bendición de tener un río, pero sabemos que es limitado, que venimos de hace 10 años en déficit, con lo cual buscamos ponerle cabeza a la precisión del uso del agua”.



¿Por qué tenemos un potencial enorme con la alfalfa? Porque la alfalfa es una gran demandadora de agua. Ya vienen por el agua en formato de alfalfa, en formato de megafardo, en formato de ultracompactación. Porque en un contenedor de pasto se van millones de hectolitros de agua. Y ese es un formato de exportar agua. No es exportar agua en bidones, es exportar agua en alimentos, porque en el mundo no se va a poder producir alimentos. Y ahí es donde viene la oportunidad histórica de Río Negro.

Un recambio generacional de la mano de la tecnología

P: ¿Cómo se está dando el recambio generacional en las chacras?
R: Una de las grandes frases desafíos de cuando arranqué era cómo hacemos para darle una herramienta distinta a los jóvenes para que no hereden la misma que nosotros recibimos de nuestros abuelos. Vos llegabas a una chacra y heredabas todo lo que había dejado tu abuelo: desde el tractor con tu Fiat 350 o 411, la rastra, el arado y una pala para regar.
Creo que una de las actividades que toma la punta de lanza es la agricultura de precisión.
Muchos de estos productores jóvenes se desarrollan porque apareció el drone, la siembra directa, el maíz de precisión, la sembradora conectada al GPS satelitalmente, o la eficiencia en el riego con el pivot, que mira los milímetros de riego a través de una aplicación. Eso incentiva a muchos jóvenes a decir: “Acá hay una oportunidad”.
Hoy valoramos mucho más a una tecnología aplicada a un celular que a un productor de alimentos. Y sin alimentos no somos nada.
Sin embargo, nosotros a veces valoramos mucho más una aplicación en el teléfono celular para poder comprar en Shein o en Temu, que realmente todo lo que tenemos.

Crisis vitivinícola y oportunidades


P: ¿ Cómo impacta la crisis de la vitivinicultura argentina a Río Negro?
R: La crisis no es de Argentina, la crisis de los alcoholes es mundial. Los alcoholes entraron en una guerra que tiene enemigos muy claros. Uno de ellos son las drogas de diseño que no tienen control. Cuando se toman medidas, en muchos casos sin evaluar el daño. Otro tema es la cultura fitness y poner a todos los alcoholes en el mismo lugar. El vino, particularmente, es un alimento.
Como condición climática, estamos en el mejor de los mundos. Esta amplitud térmica que nosotros tenemos hoy en el Alto Valle es la que nos permite madurar todo lo que maduramos: los sabores de las cerezas, de la uva de mesa, de la manzana, de la pera.
El gran desafío nuestro es que los vinos sean más reconocidos en Río Negro. Río Negro consume un tercio de lo que produce; es decir, las bodegas producen un tercio de lo que consume Río Negro. Con lo cual, si los rionegrinos tomaran todo el vino de Río Negro, nos faltaría vino. Tenemos un mercado interno todavía para explotar más fuerte.


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