El Gobierno avanzará con un DNU que amplía el poder de la SIDE: los puntos principales

El Gobierno nacional impulsa una reforma sobre competencias, estructura y controles en la SIDE. Los detalles.

Javier Milei.

El Gobierno nacional impulsa una “reforma de segunda generación“ del Sistema de Inteligencia Nacional con el objetivo de profundizar su integración, eficiencia, control y legitimidad, sobre la base del Decreto 614/24. Los detalles.

El Gobierno promete “modernizar” el sistema de inteligencia


Según fuentes oficiales, la iniciativa prevé modificaciones a la Ley 25.520 para mejorar la coordinación con los subsistemas criminal, militar y financiero, eliminar superposiciones y revalorizar la inteligencia como herramienta estratégica del Estado.

Entre los principales ejes de la reforma se destaca la creación de una Comunidad de Inteligencia, coordinada por la SIDE, que facilitará el intercambio permanente de información entre organismos especializados, incorporando saberes económicos, tecnológicos, sanitarios y ambientales.

Además, se establecerá una Comunidad Informativa integrada por organismos que, sin producir inteligencia, aportarán datos relevantes para el análisis estratégico, bajo un sistema automatizado que permitirá registrar todo el intercambio sin discrecionalidad.

Otro punto clave es la diferenciación entre ciberinteligencia y ciberseguridad: esta última quedará bajo un nuevo Centro Nacional de Ciberseguridad dependiente de la Jefatura de Gabinete, mientras que la ciberinteligencia seguirá orientada a la obtención de conocimiento estratégico.

La reforma también redefine el rol de la Agencia de Seguridad Nacional, que se enfocará exclusivamente en tareas de contrainteligencia, desvinculándose del resto de las funciones y eliminando superposición con las fuerzas de seguridad.

En ese sentido, se explicita legalmente que la contrainteligencia tendrá un enfoque preventivo ante amenazas como espionaje, sabotaje o injerencia extranjera, descartando el uso de estas herramientas para vigilancia política interna.

Asimismo, se elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), organismo dependiente del Ministerio de Defensa que duplicaba tareas con la inteligencia del Estado Mayor Conjunto, que ahora concentrará la producción de inteligencia militar estratégica.

También se habilita que el sistema de inteligencia pueda solicitar apoyo técnico y logístico de las Fuerzas Armadas y fuerzas de seguridad, sin modificar competencias ni funciones específicas.

La propuesta refuerza los mecanismos de control: la actual División de Asuntos Internos pasará a ser la Inspectoría General de Inteligencia, con más atribuciones para auditorías, investigaciones internas, y control legal, presupuestario y de eficiencia.

Finalmente, los titulares de órganos desconcentrados serán designados directamente por el Secretario de Inteligencia, centralizando la conducción y fortaleciendo el control interno.

En contraste con las críticas opositoras, especialmente del kirchnerismo, las fuentes oficiales indicaron que se plantea un recorte real de competencias a la SIDE, que dejará de intervenir en inteligencia interior y en la protección de infraestructura digital, y un achicamiento estructural al limitar la Agencia de Seguridad Nacional exclusivamente a la contrainteligencia.

La nueva definición de contrainteligencia se focaliza en amenazas externas, como el espionaje o injerencias foráneas, y no en el espionaje político, al tiempo que se transparenta el flujo de información entre organismos estatales bajo registros automáticos que eliminan la arbitrariedad.

NA


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