Jabalí, guanaco y producción artesanal: la nueva Ley de Carnes de Río Negro dio un paso clave en la Legislatura
El proyecto que busca reemplazar una norma de más de 35 años obtuvo dictamen por mayoría en la Legislatura. La iniciativa incorpora al control sanitario productos de fauna silvestre y pesca, contempla a pequeños elaboradores y crea nuevas herramientas para el autoconsumo de las familias rurales.
La nueva Ley de Carnes de Río Negro avanzó este martes en la Legislatura. El proyecto impulsado por el Gobierno provincial fue presentado ante la Comisión de Planificación, Asuntos Económicos y Turismo y, tras el análisis de los legisladores, obtuvo dictamen favorable por mayoría.
La iniciativa busca reemplazar la Ley E 2534 y sus modificatorias, una normativa que lleva más de tres décadas de vigencia y que, según explicó el secretario de Ganadería, Tabaré Bassi, tiene más de 35 años.
Pero más allá de la actualización general del régimen, la propuesta introduce cambios que pueden impactar directamente en qué productos de origen animal podrán ingresar al circuito formal, quién podrá habilitarlos y bajo qué controles.
Fauna silvestre: qué pasará con carnes como el jabalí y el guanaco
Uno de los puntos que más atención genera es la incorporación de los productos provenientes de la fauna silvestre y de la pesca al esquema sanitario que plantea la nueva ley.
El proyecto establece que estos productos podrán comercializarse únicamente cuando cuenten previamente con la autorización de la autoridad competente. Esa autorización determinará las especies habilitadas, las temporadas, los cupos y las zonas correspondientes.
Una vez autorizados, deberán cumplir las mismas condiciones sanitarias y de control previstas para el procesamiento y la comercialización de otros productos de origen animal.
El tema ya había sido presentado por el Gobierno provincial como una de las novedades de la reforma. En julio, la Provincia había señalado que el objetivo era generar las condiciones para que carnes como las de jabalí y guanaco pudieran llegar legalmente a carnicerías y establecimientos gastronómicos, siempre bajo controles sanitarios y de trazabilidad.
La nueva presentación ante la Legislatura ratificó ese enfoque, aunque el proyecto de ley no enumera esas especies de manera específica: establece un mecanismo general para los productos provenientes de fauna silvestre.
Una ley que también apunta a los pequeños productores
Otro de los cambios destacados en la presentación fue la creación de un tratamiento específico para los establecimientos artesanales.
La propuesta busca establecer requisitos acordes con la escala de producción, sin dejar de lado las condiciones sanitarias necesarias. El objetivo es generar un marco formal para pequeños elaboradores que actualmente encuentran dificultades para obtener una habilitación.
La propia Provincia mencionó como ejemplos a quienes producen huevos, lácteos, quesos y otros alimentos de origen animal.
En el proyecto, los establecimientos artesanales quedan definidos por su volumen de producción: hasta 500 kilos diarios de producto terminado proveniente de faena o hasta 100 kilos diarios de producto elaborado.
Provincia y municipios tendrán funciones más claras
La reforma también busca ordenar quién habilita y controla cada tipo de establecimiento.
Los municipios y las comisiones de fomento podrán habilitar establecimientos cuya producción tenga tránsito municipal, es decir, que se comercialice dentro de esa jurisdicción.
En cambio, aquellos establecimientos cuyos productos circulen entre más de un municipio quedarán bajo competencia provincial.
La iniciativa también contempla la posibilidad de establecer convenios para asistir a municipios y comisiones de fomento que no tengan capacidad técnica suficiente y resolver situaciones en las que los productos deban comercializarse entre distintas localidades.
Una herramienta para las familias rurales
La nueva normativa también incorpora una posibilidad que no estaba contemplada de esta manera en el esquema vigente: regular el traslado de productos de origen animal destinados al autoconsumo de las familias rurales.
Los productores registrados podrán solicitar autorización para trasladar productos propios desde los establecimientos hasta sus hogares, siempre bajo las condiciones que establezca posteriormente la reglamentación.
Es una herramienta que busca diferenciar la producción destinada al consumo familiar de aquella que ingresa al circuito comercial.
Más controles sobre la carne, el producto y el transporte
Otro de los cambios planteados es la incorporación de un director técnico para los establecimientos industriales y aquellos de tránsito provincial.
La fiscalización también dejará de concentrarse únicamente en el área de Ganadería. El Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo tendrá intervención sobre establecimientos y transportes; Salud controlará la inocuidad y los registros sanitarios de los productos; y la Policía podrá participar en los controles de transporte y documentación.
«Hoy gran parte de la responsabilidad recae en Ganadería. Con este esquema incorporamos controles sobre el establecimiento, sobre el producto y sobre su circulación», explicó Bassi durante la presentación.
Una norma que busca ordenar toda la cadena
El proyecto no se limita a la faena. Propone un marco integral para la habilitación, el registro, la inspección y el control sanitario de establecimientos y transportes vinculados con la faena, elaboración y comercialización de productos y subproductos de origen animal.
Además, incorpora expresamente las pautas del Código Alimentario Argentino, algo que el Gobierno considera necesario frente a los cambios que atravesó la producción y comercialización de alimentos durante las últimas décadas.
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