La reforma laboral ya tiene fecha en el Senado: las claves que dejaron a Javier Milei a un paso de la victoria
Diputados aprobó el proyecto con 135 votos positivos y 115 negativos, y el Senado lo dictaminó apenas horas después. El Gobierno solo tuvo que resignar el cambio en las licencias médicas. La coreografía de los gobernadores.
El presidente Javier Milei quedó a un paso de ver convertida en realidad su reforma laboral. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto con 135 votos positivos y 115 negativos y, tan solo unas horas después, el Senado le dio dictamen para habilitar la votación final el próximo viernes 27, dos días antes de la inauguración de las sesiones ordinarias. Un “volantazo” sobre la hora y la invaluable ayuda de gobernadores colocaron al Gobierno al borde de la victoria.
El oficialismo pudo remontar la crisis abierta con el cambio en las licencias por enfermedad: eliminó el polémico artículo 44 y así enderezó el debate en Diputados. El Senado aceptará esa modificación y la ley saldrá aprobada sin esa reforma. Igual, el Gobierno puede darse por satisfecho: por fuera de esa derrota, logró sostener todos los demás títulos de la ley con pisos que fueron, en su gran mayoría, de 130 votos.
El alivio más importante para el Gobierno fue haber aprobado el FAL, el fondo que financiará las indemnizaciones con un aporte patronal que hoy va a la ANSES y que será administrado por privados.
Este nuevo sistema, que le facilitará a las empresas afrontar los despidos, es el corazón de la ley. La oposición apostaba fuerte a voltearlo, pero el oficialismo redobló las presiones para sostenerlo y logró el objetivo con 13 votos arriba.
Cómo se gestó la victoria de Javier Milei con la reforma laboral
La aprobación de la “modernización” laboral no hubiese sido posible sin la ayuda de prácticamente todos los gobernadores dialoguistas. Ya sea con votos a favor, con quórum o hasta con ausencias, los mandatarios hicieron cada uno su propia coreografía y volvieron a actuar como el principal sostén del Gobierno nacional, junto con el electo de aliados estables conformado por el PRO, la UCR y el MID.
El cordobés Martín Llaryora fue clave: aportó dos votos a favor (Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo) y tres sugestivas ausencias de diputados que podían llegar a rechazar el FAL u otros puntos del proyecto: Juan Schiaretti, Ignacio García Aresca y Alejandra Torres (los dos últimos, de viaje). El único voto que el gobernador no pudo manejar fue el del democristiano Juan Brügge, que rechazó todo.
La ausencia de Schiaretti fue la que más llamó la atención, dado que su esposa, la senadora Alejandra Vigo, había colaborado con el Gobierno. Sin embargo, su principal alfil, Carlos Gutiérrez, sostuvo a La Voz que Schiaretti “hubiese votado igual que Vigo”. Es decir, a favor en general y en contra de títulos puntuales.
Eso fue lo que hicieron el propio Gutiérrez y Basualdo, quienes rechazaron siete títulos, como el FAL; la ampliación de las actividades “esenciales” y de “importancia trascendental” (límite al derecho a huelga); el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos y la prevalencia de convenios por empresa por sobre los de actividad; y la derogación de estatutos.
Por fuera de Llaryora, los gobernadores que garantizaron el quórum de manera plena fueron Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Raúl Jalil (Catamarca). Este último mandó a sus tres soldados a votar en contra, pero antes los hizo habilitar la sesión: una muestra de que las leyes no solo se votan con la mano, sino también con la cola.
Desde el kirchnerismo llovieron referencias negativas contra los peronistas Jalil y Jaldo por haber dado quórum. La interna quedó al desnudo, para el regodeo de los libertarios. “¡Ganen las elecciones!”, les respondió en el recinto la “jaldista” Elia Fernández. “Mientras ustedes fueron derrotados, en Tucumán el peronismo gobierna”, arremetió también el ministro del Interior de Jaldo, Darío Monteros, en redes sociales.
Sáenz, Passalacqua y Vidal pusieron todos sus votos a favor, al igual que Marcelo Orrego (San Juan) y Rolando Figueroa (Neuquén). Jaldo, en tanto, aportó dos de tres. Y el santafesino Maximiliano Pullaro también hizo su contribución: su exvicegobernadora, Gisela Scaglia, no dio quórum pero después votó a favor. Incluso apoyó el FAL, a contramano de sus socios cordobeses de Provincias Unidas.
El chubutense Ignacio Torres, el otro mandatario con representación en PU, no pudo evitar el voto en contra de su diputado, el sindicalista petrolero Jorge “Loma” Ávila. “A nosotros nos echaron 5.000 trabajadores en un año. Nos prometieron cuando se aprobaron las anteriores leyes que iba a venir la actividad privada. Y llegaron, pero no trajeron un mango. No hay plata”, lamentó el legislador.
La reforma laboral se terminó de aprobar a las 2 de la mañana del viernes; a las 8 ingresó al Senado y a las 10.30 ya tenía dictamen favorable. En cuestión de horas, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich logró despachar el proyecto en un plenario de comisiones y lo dejó listo para ser sancionado de manera definitiva el próximo viernes 27, al filo de las sesiones extraordinarias.
“El viernes que viene el país va a tener un punto adelante. Un país que quiso cambios que el intento permanente de voltear gobiernos impidió. Lo impidió en el gobierno de (Raúl) Alfonsín, de (Fernando) De la Rúa, de (Mauricio) Macri. No lo va a impedir con el gobierno de Javier Milei”, aseveró Bullrich al cierre del debate.
Bullrich puso la cara por el Gobierno y fue quien se hizo cargo ante los medios de comunicación del “error” de haber incorporado el artículo de licencias médicas. Ahora que fue eliminado, la exministra tiene la oportunidad de reivindicarse y volverse a mostrar como la persona que le garantizó a Milei “la reforma laboral más importante de los últimos 50 años”.
Salvo que haya un imprevisto, la jefa del bloque violeta confía en sancionar la ley con los mismos votos que obtuvo en la primera votación (42), si se tiene en cuenta que todos los aliados revalidaron su apoyo en el dictamen. Acompañaron la UCR, el PRO, Unidad Federal, Independencia (Tucumán), el Frente Renovador Misionero, Primero los Salteños y Despierta Chubut.
El entusiasmo en el oficialismo con el resultado de las extraordinarias es total. “El 1 de marzo, en la apertura de sesiones del Presidente Javier Milei, el Congreso más reformista de la historia le habrá dado tres leyes importantísimas: la modernización laboral, el Régimen Penal Juvenil y el Acuerdo Mercosur-Unión Europea”, destacó Bullrich.
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