Oftalmólogos también advierten que las nuevas medidas de PAMI ponen en riesgo la atención de pacientes
La Asociación de Oftalmólogos de Río Negro declaró su estado de alerta ante las condiciones actuales de la obra social. Aseguran que la población más afectada es la de personas mayores con enfermedades crónicas de la visión.
La atención oftalmológica para personas afiliadas al PAMI atraviesa una difícil situación en Río Negro, según advierten profesionales del sector, quienes señalan que los topes de atención, los atrasos en los pagos y el desfasaje en los valores que perciben por consulta comprometen la atención médica y genera dificultades en pacientes mayores que padecen enfermedades crónicas de la visión.
En comunicación con Diario RÍO NEGRO, el Vicepresidente de la Asociación de Oftalmólogos de Río Negro, Jorge Mancini explicó que el conflicto con la obra social se sostiene sobre varios temas principales. Entre ellos la implementación de topes en la atención.
Límites administrativos en la atención oftalmológica
Respecto a los cupos impuestos de forma unilateral, el profesional explicó: “llegó un momento del mes en el cual no pudimos atender a más pacientes”, situación que varió “para cada médico” según el área de salud. Frente a ese escenario, relató que PAMI indicaba que “cuando veíamos el tope, mandemos al afiliado a la UGL para que autoricen la orden médica”, aunque aclaró que este mecanismo generaba demoras y dificultades logísticas.
“El paciente tenía que ir a la UGL, pedir que le habiliten la orden y volver al consultorio”, explicó, lo que resultaba complejo en consultorios con turnos cada quince minutos.
Si bien aclaró que “hasta ahora no hubo pacientes que se hayan quedado sin atender”, señaló que la atención queda supeditada a que el afiliado “tenga el tiempo y las ganas de ir a la UGL” y obtenga una respuesta favorable. Incluso relató casos en los que “me dijeron que las autorizaciones llegaron a su cupo hoy”, por lo que algunos pacientes debieron reprogramar su consulta para otro día.
En cuanto al impacto de estas limitaciones, indicó que los topes “produjeron que la capacidad prestacional de cada prestador esté limitada”, y estimó que en un primer momento el recorte fue de “un 30% o 40%”, porcentaje que luego se modificó, aunque remarcó que “a nivel UGL de Río Negro no sabían cómo era la imposición de estos límites”.
Respecto a la relación con el organismo, señaló que las resoluciones «se resuelven a nivel central y se tienen que acatar a nivel provincial”, y que muchas veces “las UGL no saben el porqué de los topes ni cómo se llegó a esos límites”. En ese sentido, aclaró que el reclamo “no es contra la UGL local”, ya que “ellos también quieren resolver el problema”, pero que la solución requiere “una reunión a nivel central en PAMI Buenos Aires”.
Nomenclador «atrasado»
Otro de los problemas planteados es “la real ecuación del nomenclador”, que -según indicó- «está atrasado» y es una problemática que «veníamos tratando ya hace años, a veces con respuestas buenas y a veces no tan buenas».
Respecto del atraso en los valores, el oftalmólogo detalló la evolución del nomenclador desde 2022. Explicó que en julio de ese año se pasó de un sistema capitado a uno prestacional, mediante la Resolución 2022-087, lo que implicó un nomenclador “un 170% más alto que el capitado, pero un 150% más bajo que la inflación acumulada durante la pandemia”.
A partir de allí, enumeró las distintas resoluciones de 2023, 2024 y 2025, y sostuvo que, pese a los aumentos otorgados, “el nomenclador sigue atrasado”.
Según sus cálculos, mientras la inflación acumulada entre julio de 2022 y enero de 2026 ronda el “1100%”, los aumentos percibidos alcanzaron alrededor del “300%”. “El valor objetivo para nosotros, teniendo en cuenta la inflación, sería que una prestación que valía 100 pesos hoy valga 1100, pero el valor real que nos pagan es 400”, explicó.
En base a ese análisis, sostuvo que para empatar el atraso “PAMI debería aumentar un 175%”, y que para un aumento razonable “deberíamos estar hablando de un 200%”, mientras que para contemplar la renovación tecnológica necesaria “el aumento debería estar entre un 220% y un 270%”.
A esto se suma el atraso en los pagos. El profesional indicó que “PAMI normalmente nos pagaba alrededor del 15 de cada mes y ahora están dos meses atrasados”, lo que -afirmó- les hizo perder “capacidad financiera”, ya que “no solo está atrasado el nomenclador, sino que además nos están pagando con mucho atraso”.
Consulta como técnica y no como médica
Otro de los puntos centrales tiene que ver con la categorización de la consulta oftalmológica. Según explicó, «PAMI tiene la consulta oftalmológica clasificada como una consulta de técnico«, lo que implica que «en vez de pagarnos como médico especialista, nos pagan como técnico«.
En ese sentido, detalló que “la consulta de médico especialista está alrededor de 33 mil pesos y la de técnico es de unos 12 mil pesos”, una diferencia que calificó como uno de los problemas estructurales del sistema.
“Hace muchos años que PAMI clasificó a la consulta oftalmológica como técnica y nosotros venimos planteando que debe pasar a ser consulta de especialista, como la de un cardiólogo o un ginecólogo”, sostuvo.
En el comunicado difundido por el sector en las últimas horas, los profesionales solicitaron “la revisión urgente de estas medidas estableciendo una mesa de diálogo a fin de consensuar los cambios en la atención”, y subrayaron que “la salud visual es un derecho y debe garantizarse una atención segura, continua y de calidad”.
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