Tibios intentos de acercamiento entre el albertismo y La Cámpora

Pese a la distancia que aún mantienen Alberto Fernández y Cristina Kirchner, dirigentes de ambos sectores ensayan distintas acciones de acercamiento. Máximo Kirchner y los ministros nacionales Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta son clave.





En ambos lados de la grieta que en el verano se abrió como nunca antes dentro del Frente de Todos, confían en haber ingresado a una etapa de tregua, aunque no les gusta usar esa palabra. “No, no es una tregua impuesta por Alberto o Cristina; son dirigentes que se juntan, conscientes de la necesidad de hacer políticas por sí mismos”, confiaron a este diario fuentes que podrían inscribirse en el bando “albertista”.

Desde el kirchnerismo, y más precisamente, desde La Cámpora, coinciden en la mención de distintos gestos, acciones y hechos. La decisión de Alberto Fernández de echar al ministro Kulfas (un hombre suyo) se interpretó como un claro laudo a favor de Cristina Kirchner. El kirchnerismo también valoró la intervención del presidente en la Cumbre de las Américas, donde dejó un discurso “con mirada y defensa de Latinoamérica”.

Pero el deshielo fue notorio la semana pasada en el plenario del PJ bonaerense que convocó su titular, Máximo Kirchner. Estuvieron los camporistas Andrés “Cuervo” Larroque, Fernanda Raverta (ANSES) y la intendenta Mayra Mendoza; la cristinista Juliana di Tulio, el moyanista Omar Plaini y el nuevo titular de la UOM, Abel Furlán (cristinista); los ministros nacionales Gabriel Katopodis, Carlos Ferraresi y Juan Zabaleta, la diputada albertista Victoria Tolosa Paz, los intendentes del conurbano Martín Insaurralde (con licencia y jefe de gabinete de Kicillof) Fernando Espinoza y Dulce Granados, la vicegobernadora y dirigente de La Matanza, Verónica Magario. Asistieron todos los sectores. Nadie sacó los pies del plato.

“Hay una generación de dirigentes formados en democracia que ven la necesidad de actuar en conjunto haciendo política y si Alberto y Cristina no se juntan, ellos se van a juntar siempre”, siguió contando a este diario un funcionario del gobierno nacional. Previo al plenario, almorzaron Máximo, Katopodis, Zabaleta, Insaurralde y Espinoza.

La invitación que el ministro Katopodis le hizo a Máximo para el acto del 9 de junio para evocar la memoria de los civiles fusilados en José León Suárez en 1956 se inscribe en el mismo contexto. “Se visibilizó una relación que ya venía muy bien”, dijeron a este diario.

La presencia de los ministros Katopodis, Ferraresi y Zabaleta en la cumbre peronista bonaerense indicó una presencia albertista, aunque, trascendió, ninguno de ellos fue porque el Presidente se lo pidió. “Los tres tienen peso político propio en sus territorios (en el conurbano bonarense) previo a que Alberto los convocara a sumarse al gabinete. Si se juntan con Máximo no es porque se los encarga el presidente, sino porque así entienden la política. Está claro que Alberto ve bien estos acercamientos de unidad dentro del FdT, aunque él no los propicie”, dijo el mismo funcionario.

“Fue un gran gesto de todos sentarse en la reunión (del PJ bonaerense)”, comentó a este diario un dirigente de La Cámpora. En la influyente agrupación kirchnerista destacan el papel de algunos ministros nacionales en la normalización de la relación con Alberto.

“Katopodis y Zabaleta suelen ser ubicados en el bando albertista, del cual ellos no reniegan. Pero también tienen peso por sí mismos, historia propia”, aclaran en La Cámpora, donde, echado Kulfas, continúan los recelos respecto a otros integrantes del staff presidencial. “Alberto reaccionó rápidamente”, dicen sobre el despido del ministro de Producción.

Zabaleta mantuvo dos reuniones con Cristina Kirchner, comentan, y aunque no filtraron los motivos, sí dicen que el ministro no asistió como enviado del Presidente. No hace mucho, el titular de Desarrollo Social protagonizó con Larroque uno de los contrapuntos más fuertes de la interna, cuando el camporista criticó al gobierno nacional en un acto del gobierno bonaerense y Zabaleta salió en defensa.

“Sin dudas que se aflojaron tensiones”, insisten desde La Cámpora. Apuestan a la institucionalización del Frente de Todos. Ven positiva la llegada de Daniel Scioli al gabinete y descartan cualquier otro camino que no sea la unidad del oficialismo.

El consultor político Gustavo Córdoba opinó que los movimientos amistosos entre el albertismo y el kirchnerismo “son una manera inteligente de responder a este contexto crítico que tiene la sociedad respecto de la dirigencia y la pelea interna de la política”.

Pero hace una advertencia: “Esto requiere la recuperación de la credibilidad de la institución presidencial: con unidad, pero sin que se recupere la credibilidad presidencial, electoralmente estás con el mismo problema”.

Córdoba, en charla con este diario, marca una paradoja: “Hay un dato sintomático: cuando preguntamos a la gente sobre la gestión del gobierno, nos da un 70 por ciento de rechazo que es equivalente al rechazo que tiene la imagen presidencial. Pero cuando analizás las políticas del gobierno, salvo las que tienen que ver con inflación o control de precios, el resto tiene diferencial positivo”.


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