Uber tendrá cupo y otra regulación en Bariloche: se aprobó una ordenanza sin apoyo oficialista
La iniciativa se trabajó durante varios meses con aportes de taxistas, remiseros y conductores de aplicaciones. La oposición se unió en el respaldo, a excepción de algunos puntos. El PUL rechazó la ordenanza.
El transporte privado en Bariloche, por fuera de taxis y remises, tiene una nueva regulación tras la aprobación este jueves por mayoría de una reglamentación impulsada por la oposición, con el rechazo de los tres concejales del oficialismo (bloque PUL).
La ordenanza se aprobó en general con ocho votos y en particular hubo seis artículos que fueron rechazados también por la concejal de Juntos por el Cambio, Samantha Echenique, como el caso del cupo para vehículos, las infracciones y una comisión veedora que también se crea. El cupo también fue rechazado por Facundo Blanco Villalba (Primero Río Negro).
Aunque la norma no habla específicamente de Uber o Cabify se trata de una medida para establecer reglas claras a los conductores de estas aplicaciones, más allá de que el intendente Walter Cortés dispuso por resolución algunas pautas a cumplir entre ellas que se pague una habilitación del estilo comercial y la Tasa de Inspección, Seguridad e Higiene.
No está claro cómo van a confluir las dos medidas regulatorias de los transportistas privados.
El tema de las aplicaciones de viaje genera controversia en Bariloche desde hace dos años. El exintendente Gustavo Gennuso prohibió su actividad en la ciudad hasta tener una normativa que la regule pero nunca se concretó -hasta el momento-.
Luego el intendente Walter Cortés incluyó el tema en una de las preguntas del referéndum frustrado y posteriormente dejó vía libre a las aplicaciones al dejar sin efecto la restricción que regía desde mediados de 2023. También por resolución dispuso algunas pautas generales para su funcionamiento y para que tributen al municipio.
Mayoría para la regulación del transporte privado
De todos modos, el Concejo Deliberante por mayoría aprobó la ordenanza en la que se trabaja desde hace varios meses con el aporte de taxistas, remiseros y trabajadores de las aplicaciones.
El proyecto original es la concejal Roxana Ferreyra (Nos Une), pero sufrió modificaciones y aportes de distintos bloques y de los protagonistas de la medida, según aclaró y agradeció la edil que afirmó: “Esta es una ordenanza que les permite trabajar, hoy estamos dando respuestas”.
En la sesión no hubo debate, solo se votó y la autora agradeció el apoyo, incluso de los conductores que presenciaron la sesión. El tema tuvo largas jornadas de análisis y debate en las comisiones en los últimos meses.
Esta regulación de la actividad fija un cupo de 280 vehículos para trabajar de manera particular, con al exigencia de que los conductores cuenten con la licencia profesional, y los vehículos no superen los 10 años de antigüedad. Estas últimas condiciones son similares a los taxis y remises que tiene otro tipo de habilitación y licencia municipal.
También las aplicaciones con las que trabajen los vehículos deben tener domicilio local y seguro.
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