Por qué cada vez más gente se atiende en el hospital
En Bariloche la demanda del Ramón Carrillo creció en los últimos años, de la mano de la pérdida del empleo formal (cubierto con obra social) y, más allá de las demoras y falencias, un nivel profesional que a veces es mejor que el de las clínicas privadas.
“Siempre está el comentario de que si tenés algo grave, vayas al hospital”, asegura Nadia Mancilla. Nunca le faltó cobertura médica prepaga pero en mayo se quedó sin trabajo y dos meses después, comenzó a asistir al hospital Ramón Carrillo. “Tengo un nene con una discapacidad sensorial. Si no necesitara la neuróloga, me manejaría solo con los servicios que brinda el centro de salud del barrio San Francisco III”, agrega la mujer.
El caso de Nadia se reitera en el último tiempo y esto se ve reflejado en las estadísticas del hospital, que este año registra un 15% de aumento en las consultas en relación al 2017. La atención en la guardia médica directamente se duplicó.
“Tenemos un aumento notable de las consultas en el hospital público. Estimamos que tiene que ver con la situación económica que vive el país. Mucha gente tiene dificultades en sus trabajos, han perdido las obras sociales y ese aumento lo absorben los hospitales”, destacó el director del hospital, Leonardo Gil.
El incremento de la masa de pacientes se observa no solo en las consultas médicas en el hospital y en los centros de salud sino también en la guardia médica, donde el incremento es aun más llamativo: de atender 100 consultas diarias, en los últimos meses se pasó a atender 200 personas por día.
“Nunca fui a la guardia del hospital todavía. Gente cercana me dijo que podés estar horas esperando. Pero hay también mucha gente mal medicada en las clínicas privadas. Mi marido arrancó con problemas de vesícula, fue tres veces a una guardia privada donde lo medicaron para la gastroenteritis y terminó con una peritonitis”, recalca Mancilla.
Noelia Cancino llegó al hospital cuando su esposo se quedó sin obra social y tuvo un problema cardiológico. “Nos dijeron que ahí estaba la mejor cardióloga, que terminó haciendo la derivación al centro cardiológico de Cipolletti. Después se sometió a una segunda operación de alta complejidad y estuvo internado cuatro meses en el hospital. Los controles los sigue haciendo ahí sin inconvenientes. Se tiene que sacar sangre cada 15 o 20 días. Lo que más cuesta quizás es sacar turnos”, relató.
Enrique Santillán, jefe del Departamento Técnico del hospital, reconoció que la demanda crece año a año. “Más allá del tema socioeconómico, esto está vinculado con la pronta entrega de los turnos dentro del mes, por ejemplo, en relación a los privados como así también a la calidad de la salud pública”, indicó.
Silvina trabaja en una obra social y relató que conoce muchos casos de personas que cuentan con una obra social sindical por su trabajo pero que aun así eligen ir al Ramón Carrillo. “Primero, son los mismos médicos los que trabajan en el hospital público y en los centros privados. Pero además, en las obras sociales sindicales tenés que pedir una orden de consulta y si no llegás, tenés que pagar la consulta médica y después te la reintegran”, indicó y agregó: “Muchas veces, la gente no tiene esos 500 pesos en el momento. Entonces, se fuga al hospital para evitar la burocracia administrativa de los sindicatos”.
Uno de los inconvenientes de siempre en el hospital es un nivel de ausentismo a las consultas, estimado en el 28%. “Por eso hasta ahora, los turnos que se brindaban mensualmente se dan semanalmente”, planteó.
En 2017 el hospital incorporó 120 profesionales (de un total de 180 en toda la provincia) y 80 en 2018. Ingresaron oftalmólogos, reumatólogos, cirujanos, endocrinólogos, pediatras, gastroenterólogos y neumonólogos, entre otros. “Empezamos a tener especialidades que antes pagábamos por fuera”, explicó Gil.
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“Hay situaciones que nos preocupan, como los fondos de los medicamentos y de los descartables ante el aumento de la demanda”.
Fabián Zgaib, ministro de Salud del gobierno de Río Negro
“Cuando llevé a mi hija porque se le salió el codo, me atendieron ‘de diez’ y superrápido. Tardan en atender como en todos lados”.
Claudia Pizarro, paciente del hospital Ramón Carrillo de Bariloche.
Datos
- “Hay situaciones que nos preocupan, como los fondos de los medicamentos y de los descartables ante el aumento de la demanda”.
- “Cuando llevé a mi hija porque se le salió el codo, me atendieron ‘de diez’ y superrápido. Tardan en atender como en todos lados”.