¿Por qué el agua es escasa en la Región Sur?

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Para una mejor comprensión del tema, de forma clara y simplificada, comenzamos por tener presente el proceso del agua, de evaporación, condensación, precipitación, su infiltración y escurrimiento en el suelo, con relación a los factores geográficos de la Región Sur. Es decir: la distancia de un determinado lugar con respecto a las masas de agua de los dos océanos, la presencia de montañas, mesetas y planicies, la altura de estos relieves con respecto al nivel del mar y la distancia a la que se encuentra la Región Sur del Círculo Ecuatorial, determinando las temperaturas a lo largo del año, entre otros aspectos. Por lo tanto, la combinación de estos factores establece el régimen de los vientos, las temperaturas, las precipitaciones, la humedad, etc. En resumen: las características del clima de la Región Sur. En cuanto a los vientos, prevalecen los que corren en sentido oeste-este. Las propiedades de humedad de estas masas de aire, por provenir del océano Pacífico, atraviesan la Patagonia y son determinantes de las condiciones ambientales que presenta la Región Sur, fundamentalmente porque el mayor porcentaje de humedad se ha descargado sobre la cordillera del lado de Chile. Esto se debe a que la masa de aire, al ir elevándose para atravesar la cordillera hacia el lado argentino, se enfría en altura y pierde la capacidad para retener la humedad; de esta manera condensa y precipita en forma de lluvia o nieve. Este fenómeno produce sobre el lado argentino el predominio de fuertes vientos fríos, al provenir de grandes alturas, y secos, porque ha descargado en forma de precipitación, y absorbe nuevamente el agua del suelo de la región en su paso hacia el este. La clasificación climática que corresponde a la Región Sur es clima templado frío, semidesértico. El mayor período de precipitación se da en las estaciones de otoño e invierno, cayendo por lo general en forma de nieve en las altas mesetas y en los elevados relieves próximos a la zona de cordillera. Es importante tener presente que la precipitación no es abundante en la Región Sur y su rango oscila entre los 500 mm anuales en las zonas antecordilleranas y los 200 mm en la zona centro-este. Con respecto a esto, el efecto que produce la lluvia al caer sobre los suelos secos y poco evolucionados, el tipo de relieve, geología, radiación solar, humedad, evaporación, etc., determinan la disponibilidad de agua en la región. Al caer el agua de lluvia sobre la superficie de la tierra suceden tres fenómenos: la filtración, el escurrimiento superficial y la evaporación. En cuanto a la filtración, en las grandes llanuras y altiplanicies sedimentarias el agua caída se infiltra muy rápido en el terreno, dado que el suelo superficial tiene una gran capacidad de absorción, por lo cual sólo una pequeña cantidad de humedad penetra en el subsuelo y en las rocas subyacentes. Pero cuando estos relieves están cubiertos por un manto de lava, conformando mesetas basálticas, el efecto es distinto. En este caso, las precipitaciones en forma de lluvia o nieve se acumulan en la superficie superior irregular de las mesetas basálticas, quedando expuesta una parte a la evaporación, y otra parte muy importante de esa agua se infiltra por las innumerables grietas que presentan las rocas, donde se acumulan grandes volúmenes. En este caso, la infiltración del agua es mayor a la que se evapora, sucediendo lo contrario en las zonas de llanuras y altiplanicies sedimentarias de tierra y grava. De esta manera, las mesetas basálticas conforman importantes reservorios de agua, con la presencia de considerables lagunas en algunos casos, que actúan como cuencas reguladoras al posibilitar que durante todo el año y de forma gradual se distribuya el agua a través de vertientes, que dan origen a los arroyos existentes en la región. Con respecto al escurrimiento, éste es el que termina desperdiciándose al no infiltrarse, ocasionando grandes daños cuando se trata de lluvias torrenciales que producen inundaciones y erosión hídrica, acelerando el proceso de desertificación que afecta a la Región Sur. El escurrimiento del agua de lluvia no recorre grandes extensiones, se forman en general lagunas, en su mayoría temporales. Son escasos los cursos de agua tributarios de ríos con salida al mar. Como consecuencia de este fenómeno, el agua que se evapora se pierde por completo. Por lo tanto, el agua que se filtra en el suelo alcanza las raíces de las plantas y, de acuerdo a los tipos de sedimentos y rocas, penetra a mayor profundidad, que llega a niveles muy bajos alimentando las corrientes subterráneas. Ésta es el agua que utiliza gran parte de la población, además de la que se extrae de los principales arroyos. Por último, si bien es una ventaja la escasa pérdida de agua por escurrimiento fuera de la región, la excesiva evaporación en las estaciones de primavera y verano producida por los fuertes y constantes vientos se torna desfavorable, devolviendo a través de la evaporación, por el efecto de capilaridad, la humedad a la atmósfera, retenida en el suelo y subsuelo, que se ha acumulado en los meses de otoño e invierno. La evaporación se mide en milímetros igual que la precipitación y es muy intensa en meses de calor y períodos con vientos secos, excediendo considerablemente a la precipitación. Por lo tanto, la precipitación total caída se pierde por la evaporación; cuando el agua en el suelo permanece cercana a la superficie y al alcance de la atracción capilar, esto hace subir la humedad a través de la porosidad del suelo. Así, en determinadas condiciones meteorológicas y de suelo, toda o casi toda la humedad que cae no tarda en volver a la atmósfera, dejando al suelo seco. En consecuencia, la insuficiente precipitación y la elevada evaporación anual arrojan un balance hídrico negativo; esto explica la falta de aguas corrientes en las llanuras de la Región Sur. Los manantiales en general son de poco caudal, porque sólo están alimentados por la escasa precipitación, agravado este balance hídrico negativo en los últimos años por un período prolongado de sequía. En los estratos sedimentarios del subsuelo, a grandes profundidades se suele encontrar agua que en la mayoría de los casos presenta un elevado tenor salino, producto de la concentración de sales acumuladas por lavado de los estratos superiores. La condición de aridez de la Región Sur, y por consiguiente la escasez de agua, se debe a que la evaporación es varias veces superior a la precipitación; las condiciones que presenta la superficie del suelo hacen que sea poca el agua de lluvia que se infiltra, quedando la mayor proporción de precipitación bajo los efectos de la evaporación. Por otra parte, la compleja geología de la región requiere continuar con los importantes estudios de hidrogeología que está realizando el Departamento Provincial de Aguas para la localización de aguas subterráneas y conocer con mayor detalle el funcionamiento de determinadas cuencas. En este contexto de comportamiento del clima de la Región Sur, el déficit hídrico es muy significativo, provocado fundamentalmente por la evaporación, estimada aproximadamente en un promedio anual de 1.500 mm que, comparado con el promedio de las precipitaciones de 500 a 200 mm, arroja una importante pérdida de agua a tener en cuenta para realizar un uso óptimo y economía del agua en la región. (*) Licenciado en Geografía

MARIO MARTÍNEZ LÚQUEZ (*)


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