Por su salud, se encadenó frente al juzgado para pedir la energía

“Soy insulinodependiente y tengo que guardar la insulina en una heladera”, insistió Burgos, que se manifestó a pesar del frío.



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Foto: Fernando Bonansea.

“Hace 4 años que estamos pidiendo un papel para que nos pongan la luz. Mi señora es discapacitada y yo soy insulinodependiente. Tome la decisión de encadenarme y desnudarme frente al juzgado para que toda la sociedad sepa nuestro caso”, detalló hoy Alejandro Burgos en El Bolsón, a la espera de que el Poder Judicial le otorgue la autorización para que Edersa acceda a su requerimiento.

“La jueza Erika Fontela todo el tiempo me está mintiendo. Hace unos días me amenazó con que me iba a pegar, me trató como a un animal, es muy violenta. Quiero que salga y de la cara”, agregó su esposa, Nilda Ester Águila, quien se declaró “heredera de Elidoro Constancio” de un lote de 27 hectáreas en Mallín Ahogado, punto del conflicto, donde la misma magistrada sería una de los dueños.

Hasta que nos den la certificación nos vamos a quedar acá”, dijo la mujer, aunque ya pasado el mediodía levantaron la medida de fuerza tras ser convencidos por una funcionaria judicial de que, con el patrocinio de la defensora oficial Teresa Hube, se gestionaría una acción autosatisfactiva ante los Tribunales de San Carlos de Bariloche, tramitada “en forma digital” para no tener que esperar los 4 días que estipula la ley, y a la espera de que un conjuez resuelva la demanda, ya que la propia Fontela se excusó del caso.

El miércoles ya se había encadenado Nilda Águila en el mismo lugar, en medio de una nevada y con varios grados bajo cero, aunque desistió cuando la Defensoría cerró sus puertas. “En forma muy urgente necesitamos la energía, porque soy electrodependiente y tengo que guardar la insulina en una heladera”, insistió Burgos.

A su turno, la defensora Teresa Hube contrapuso que “fue durante 2017 cuando me plantearon su requerimiento, ante reiteradas negativas de Edersa. Hay una ley nacional para que todos los electrodependientes tengan derecho a contar con el servicio de energía y estamos acompañando dicho reclamo”.

La tierra en cuestión es una sucesión de una persona que tenía la propiedad, y que luego fue cediendo y haciendo ventas y que, en mi ejercicio profesional como abogada, represente, hice la sucesión luego de un hecho de sangre en que fallecieron los abuelos de Nilda Águila”, detalló.

“Luego, las tías cedieron sus derechos y yo dejo de intervenir ante la multiplicidad de partes que reclamaron sus derechos. Habían llegado a un punto en que tenían desacuerdos. Sus hermanos no me habían dicho que Nilda también era heredera (tienen apellidos diferentes), entonces hacemos un escrito donde la reconocen, pero ese papel no fue a parar a la sucesión sino a un expediente posterior”, graficó.

Nilda pide que “no le interesa tanto ser declarada heredera, sino tener la energía. Sin embargo, Edersa requiere la declaratoria de herederos y hoy seguimos en esa contradicción, ya que se trata de un tierra con título de propiedad. La concesionaria pide que vengan todos los sucesores de Elidoro Constancio a reconocerla, pero resulta que una de ellas falleció y aparece un nuevo problema y se nos cierran los caminos”, acotó Terresa Hube.

Aunque las autoridades municipales quisieran otorgar un certificado de ocupación, en realidad estarían entrometiéndose en algo que no les compete”, refutó en referencia a una intención de solucionar el conflicto a través de otras vías.

“Esto se soluciona con una decisión de Edersa para constatar si viven o no allí, donde ya hay tres pilares instalados, con lo cual ya hay una excepción en dichas fracciones. Bien podrían hacer una excepción más y darle la luz a esta gente. No piden que no se les cobre, piden el acceso a la energía, que hoy es un derecho humano”, valoró.


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Por su salud, se encadenó frente al juzgado para pedir la energía