Por un contrato mejor el verano próximo

El servicio se extendió desde el 1 de diciembre hasta hoy y cubrió las playas más concurridas del Nahuel Huapi y de los lagos Moreno y Gutiérrez. El frío y la profundidad, los riesgos mayores.



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Una postal que volverá recién en diciembre a Bariloche, los guardavidas cuidando a bañistas en las playas lacustres.

La temporada de playas seguras baja el telón. Con el fin de febrero, los guardavidas concluyen su tarea hasta el próximo verano con la expectativa puesta en pulir las condiciones contractuales con la municipalidad y seguir sumando capacitación.

En las playas de los lagos Nahuel Huapi, Moreno y Gutiérrez donde se habilitó nuevamente el servicio de guardavidas, los registros de intervenciones y rescates fueron moderados y en todos los casos con resultados positivos.

“No hubo grandes accidentes ni damnificados”, destacó Juan Rapoport, referente de la Asociación de Guardavidas de Bariloche que nuclea a la mayoría de los 38 hombres y mujeres que custodian las playas cada verano.

Según Rapoport, se realizaron muchas intervenciones en enero y los primeros días de febrero cuando el termómetro marcó temperaturas elevadas, mientras que en diciembre fue tranquila la actividad en las playas.

El servicio de guardavidas se ofreció todos los días de 13 a 20 en las playas Centenario, Centro, Melipal, Bonita y Serena (todas ellas del lago Nahuel Huapi), en la llamada playa del Viento en el lago Moreno Este, y en Los Coihues y ruta 82 (ambas del lago Gutiérrez).

“Las características de intervenciones en Bariloche no es asemejable a los típicos casos del mar porque las condiciones del agua son distintas, los peligros están referenciados a la temperatura del agua y la profundidad”, remarcó el guardavida.

La actuación de los guardavidas se realizan generalmente porque los bañistas desconocen las bajas temperaturas del agua y al lanzarse a nadar entran en estado de temor y piden ayuda para retornar, o bien por personas que ingresan al agua luego de consumir comidas o bebidas, por calambres o niños que rápidamente llegan a sectores profundos.

“Creemos que el resultado positivo de la temporada poco tiene que ver con Protección Civil y mucho con la entrega y capacitación de los propios guardavidas”, apuntó Rapoport al señalar al organismo a cargo del operativo de playas seguras luego del traspaso del área que temporadas anteriores estaba bajo la órbita de la subsecretaría de Deportes.

La Asociación de Guardavidas cierra además la temporada con el compromiso del municipio de mantener las condiciones contractuales para el próximo verano, revalidando la capacidad para estar en el cargo, pero con la promesa de avanzar en una regulación de la actividad en consonancia con la ley nacional de guardavidas.

Semanas atrás los guardavidas reclamaron al gobierno sentarse a dialogar y modificar las condiciones de los contratos que actualmente se realizan por un plazo de tres meses (del 1 de diciembre al 28 de febrero) y cada guardavida debe revalidar sus condiciones mediante exámenes previos al verano.

Rapoport señaló que tras el reclamo la entidad se reunió con el gobierno con la mediación de la secretaría de Trabajo provincial donde se elevaron los planteos pero en lo inmediato no hubo compromiso de cambio. “Estamos trabajando en un proyecto de ordenanza para ajustarse a la normativa nacional”, detalló el guardavida quien señaló que se apela a que los contratos sean con prestación discontinua de servicio pero sin necesidad de revalidar el cargo cada verano.

Otro punto que la asociación propondrá cambiar es el sistema de ingreso por orden de mérito que a criterio de Rapoport genera condiciones de desigualdad para las mujeres que aspiran a cubrir el cargo. Por caso se realiza la misma prueba de natación por tiempo para ambos géneros y por orden de mérito común.


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