Por una política energética eficaz
Represas Kirchner, Cepernic y Chihuido.
COLUMNISTAS
Aunque estemos lejos de los picos de calor del verano, a fines del mes pasado comenzaron los cortes de luz en el país por una inusual ola de calor para la época. La temperatura llegó a los 32 grados en la Capital y superó los 40 grados en el norte del país, algo común durante los veranos. De cualquier forma, si ya comenzaron los cortes de luz en octubre, ¿qué se puede esperar de este verano que se avecina? Algunos pronósticos del tiempo ya indican que el verano del 2015 tendrá lapsos secos y calurosos, aunque abundarán las precipitaciones con aguaceros torrenciales y tormentas. Sin lugar a dudas, estos fenómenos meteorológicos afectarán la red de transmisión y el suministro de electricidad. El gobierno nacional, como viene pasando año tras año, no se hace responsable por los cortes y prometió una vez más que se realizarán investigaciones para conocer sus causas. Mientras tanto, los subsidios energéticos acompañados por el congelamiento de tarifas ya le costaron al gobierno nacional casi $ 90.000 millones sólo en los primeros ocho meses de este año, según la Asociación Argentina del Presupuesto. Este monto equivale a más del doble de lo que costarán las represas de Santa Cruz, como veremos más adelante.
La política energética K ha sido incapaz de gestionar inversiones en infraestructura de envergadura, a partir del sector público y privado, para satisfacer la demanda de energía de hoy y de los próximos años. El exsecretario de Energía Emilio Apud escribió días atrás en “Clarín”, que la demanda de energía en los últimos diez años se incrementó 45%, aunque la oferta sólo creció un 22%. Por ende, fue y sigue siendo irresponsable estimular la demanda energética sin planificar la infraestructura necesaria. La pregunta es: ¿de qué sirven las facilidades de pagos con planes tipo Ahora 12 para comprar heladeras, aires acondicionados y televisores, si después no hay electricidad? Con tarifas congeladas desde hace doce años, más un índice inflacionario que ya superó el 60% en los últimos dos años y un salario mínimo que se multiplicó por 14 en los últimos diez años, así no le cierran los libros contables a nadie. Edenor, la mayor distribuidora de electricidad del país por cantidad de clientes y de electricidad vendida, y Edesur hace años que operan a pérdida. Entre las dos acumulan pérdidas por casi $ 3.500 millones durante los primeros nueve meses de este año. Dada la precaria situación financiera en la que se encuentran, es difícil imaginar que puedan realizar inversiones en infraestructura.
Las últimas grandes centrales hidroeléctricas se construyeron en el país hace 25 años, cuando este tipo de energía representaba aproximadamente el 50% de la matriz energética. La Argentina ha requerido en ese lapso una capacidad instalada nueva de por lo menos 1.000 MW por año para sostener la demanda, y se ha hecho muy poco al respecto. Por eso hoy las centrales hidroeléctricas ofrecen alrededor de tan sólo el 5% de la energía que se consume en el país.
Como si no fuese suficiente la obstinación de nombrar calles, avenidas y centrales nucleares con el nombre de Néstor Kirchner (ex Atucha II), la presidenta decidió también rebautizar una megarrepresa (Cóndor Cliff) en Santa Cruz con el nombre de su exmarido y la otra (La Barrancosa) con el nombre del exgobernador santacruceño Jorge Cepernic. Este recuerdo y el bautismo de las represas con sus nombres no hicieron mella en el gobierno para adjudicar estos proyectos a un grupo liderado por empresas nacionales chinas, que serán 100% financiados y construidos por ellos, comprando insumos chinos sin ser éstos licitados y donde también serán los concesionarios. La obra costará el doble de lo planeado por los efectos del precio del dólar y se pagarán tasas de interés superiores a las que se les pagarían a instituciones como el Banco Mundial (BM).
Las centrales hidroeléctricas de Santa Cruz tendrán una potencia instalada de 1.740 MW, lo cual equivale a un poco más del 5% de la capacidad instalada, que ronda los 27.000 MW, y a un precio de casi u$s 5.000 millones, o sea a más de $ 40.000 millones de pesos. Para ser claros y precisos, las dos centrales de Santa Cruz, aun a costos chinos, representan menos de cuatro meses de subsidios energéticos. Como dato adicional, una represa también postergada por este gobierno nacional, como Chihuido en la provincia del Neuquén, un proyecto multipropósito, con una potencia de 637 MW, atenuador de crecidas y generador de actividades turísticas y recreativas, presenta una inversión de $ 15.000 millones. Esto significa menos de dos meses de subsidios energéticos.
En el 2010 el gobierno había anunciado la adjudicación de las dos represas santacruceñas a un costo de $ 16.000 millones. Actualmente, las obras serán financiadas por fondos del gobierno chino a una tasa Libor más un 3,8% adicional. La tasa Libor es un indicador de referencia internacional bastante utilizado en contratos internacionales. El BM Mundial también la utiliza y actualmente le cobraría al país una tasa Libor más 1,25%, si la Argentina tuviera mejor relación con los mercados financieros del mundo y los bancos de desarrollo económico. Lo cierto es que los argentinos pagaremos a China tres veces más por el solo hecho de que este gobierno decidió darle la espalda al mundo financiero. Cuando se le pagó la deuda al FMI con 1/3 de las reservas, otra irresponsabilidad de política económica, después salimos a pedirle préstamos a Venezuela a tasas de 16%. Hoy le sobrepagamos préstamos a China. La independencia del FMI, BM y Club de París tiene su precio y éste es claramente más caro.
Como si lo discutido hasta ahora fuera poco, estas represas en Santa Cruz no están libres de controversias. Actualmente existe una campaña de la sociedad civil para prevenir que las represas comiencen a ser construidas en enero próximo, porque se teme podría afectar al glaciar Perito Moreno, sin tener un estudio de impacto ambiental previo. La represa estará a 1.500 metros del glaciar, en el Parque Nacional Los Glaciares, el cual fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1981 dada su imponente belleza natural. Según el gobierno, el estudio de impacto ambiental se hará simultáneamente con la obra. Sin embargo, el estudio de impacto ambiental se debe realizar antes del inicio de una obra de este tipo y la ley General del Ambiente promulgada en el año 2002 así lo exige.
Estar acostumbrados a vivir con los cortes en los veranos no es algo conmensurable con la década ganada. Sin embargo, no debemos dejar que se convierta en una situación estándar cada vez que el termómetro supera los 30 grados. Y de ninguna manera se deben poner en riesgo riquezas naturales inconmensurables, desafiando leyes ambientales vigentes, para hacer megarrepresas a las apuradas y pagándolas a un costo excesivo por factores únicamente ligados al ineficaz manejo de la economía y a la falta de una política energética responsable.
FERNANDO RODRÍGUEZ Y JOSÉ BRILLO