“Precios máximos o paciencia máxima”

Por Redacción

Si usted va al súper se dará cuenta que este tema de los precios máximos es un sueño del cual despertamos cuando le hacemos frente a una góndola de supermercado en casi todo el país. Productos que faltan, productos que se entregan con una calidad inferior y los súper que le dicen … “no entregan”… “no entregan”… A ver: analicemos un poco este tema sin entrar en cuestiones político-partidarias. Hace mucho tiempo que los valores de la canasta básica y los salarios/jubilaciones se están alejando de manera casi logarítmica. Un salario aumenta un 20% y los precios de mercaderías aumentan un 35/40% promedio, pero… pero… también aumentan un 60% o un 100%, dependiendo del producto que usted elija. ¿A quién le corresponde la responsabilidad de estos aumentos? Particularmente, creo que es a los formadores de precios… ¿Y quiénes forman los precios? El precio de la yerba lo forman los yerbateros más importantes, el precio de la harina y el azúcar lo forman los molinos, el precio de la carne, los frigoríficos, etc. etc. La producción centralizada o monopolizada forma el precio inicial y luego vienen nuestros supermercadistas y mayoristas. Ellos son quienes al final de la cadena también nos aplican su gran porcentaje de ganancia. Los precios aumentan y se manejan desde el ámbito privado… El Estado no tiene participación alguna en estos temas, salvo cuando se incrementan las cargas impositivas, cosa que no ocurre desde hace mucho tiempo. La gran excusa de quienes forman los precios casi siempre deviene de aumento salarial, aumento del transporte o de obtención de materias primas o productos primarios. Por supuesto, todo esto es una falacia que se esgrime para mantener la altísima rentabilidad del sector dominante, ya que si bien es cierto que el aumento de los combustibles y aceites incrementa los fletes, estos últimos, en conjunto con los salarios, tienen una incidencia muy baja a la hora de confrontar los altos porcentajes de marcación y rentabilidad. La productividad, palabra usada por todos los industriales pero rara vez implementada para lograr bajar los costos de los productos, es algo a tener en cuenta a la hora de entender otro factor por el cual aumentan los precios de los productos. Desde el gobierno se asume la idea de ayudar a generar trabajo genuino y por lo tanto se le da facilidades y se protege a las empresas argentinas. En muchos casos se termina generando un monopolio y dejando un gran porcentaje del mercado interno a los nacionales y ellos le pagan al gobierno y a toda la población con una producción donde la demanda siempre supera la oferta y por lo tanto los precios siguen subiendo. Un ejemplo claro del manejo de precios y monopolios fue el de la yerba en abril del 2012. Los que verdaderamente sudan para producir la yerba recibían $ 0,90 por kilo y para producir un kilo de yerba seca se necesitan tres kilos de hoja verde, o sea, que el costo de la materia prima/mano de obra pesada era de $ 2,70 y la terminábamos pagando $ 17 en góndola: un 500% de incremento hasta llegar a la mesa de su casa. Los precios congelados o el control de precios nunca sirvieron en nuestro país (ni Perón pudo con ellos), por lo tanto la falacia de que se controlarán es poco creíble y aquí sí tiene responsabilidad directa el gobierno nacional, ya que todo esto no deja de ser un anuncio de buena voluntad y con la buena voluntad no se puede dar de comer a una familia. Los empresarios hacen lo que quieren: antes del congelamiento aumentaron casi todos los productos a “congelar”, una costumbre muy vieja que hemos visto repetida cientos de veces y toda vez que se trató de controlar el valor de las mercaderías, en especial alimentos. Si Moreno no se dio cuenta de que le aumentaban los precios en la cara antes de ser congelados, bueno, entonces se está quedando ciego. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello DNI: 12.862.056 Bariloche