Preocupa el impacto del conflicto China-Japón

Barcos chinos van a las islas en manos niponas.

Por Redacción

AP

Son las mayores protestas antijaponesas registradas hasta ahora en China. Decenas de miles de chinos salieron hoy de nuevo a la calle en numerosas de ciudades de todo el país, en medio de la disputa con Tokio por la soberanía de un archipiélago en el mar de la China Oriental.

Las nuevas protestas discurrieron de forma pacífica, después de que las manifestaciones de los últimos días desembocaran en disturbios. Un amplio despliegue de la polícía y el Ejército vigiló los marchas bien organizadas, que tuvieron lugar coincidiendo con el controvertido incidente de Mukden del 18 de septiembre de 1931, utilizado por Japón como excusa para invadir Manchuria, en el noreste de China.

Los medios de comunicación chinos llamaron a imponer sanciones económicas contra Japón. Con una guerra comercial, China podría dañar la economía japonesa sin sufrir ella misma demasiado, argumentaron periódicos estatales. Los manifestantes instaron a boicotear los productos japoneses.

Los gritos en tono de guerra de algunos activistas desataron los temores de las empresas japonesas en China. Por motivos de seguridad, fabricantes como Sony y Mitsubishi Electric o de automóviles como Honda, Toyota, Suzuki o Nissan enviaron a sus trabajadores chinos por dos días a casa.

También algunas cadenas comerciales japonesas cerraron sus puertas de forma preventiva. Después de que el fin de semana se produjeran saqueos y disturbios, algunos vendedores de coches japoneses tuvieron que recibir protección policial.

Y se podrían desatar nuevas tensiones, pues una flota de cientos de pesqueros chinos se encuentran rumbo a un caladero en la zona ten disputa y la guardia costera china anunció que protegerá a los pescadores. Sin embargo, hasta el momento no se conocen incidentes. Japón anunció simplemente que patrullará la zona con la mayor atención, dijo un portavoz del gobierno en Tokio.

El objeto de las disputas es el archipiélago conocido como Diaoyu en chino y Senkaku en japonés. Los dos países se disputan el archipiélago deshabitado desde hace décadas, debido a su importancia estratégica por sus reservas pesqueras y de crudo y gas. La disputa se ha intensificado después de que el gobierno japonés comprara la semana pasada tres de las islas a sus propietarios particulares.

Los tres principales constructores automovilísticos japoneses, Toyota, Nissan y Honda, suspendieron total o parcialmente este martes por razones de seguridad su producción en China, donde se celebraron multitudinarias manifestaciones antijaponesas.

Decenas de miles de chinos tomaron las calles, bajo la mirada benevolente de las autoridades, para exigir a Japón la restitución de las islas Diaoyu/Senkaku, objeto de disputa entre las dos mayores economías del continente asiático.

En todo el país, centenares de empresas japonesas, además de estos gigantes del sector automotor, dieron por precaución día libre a sus empleados, incluso en los restaurantes.

Toyota explicó que paró parte de sus plantas en China; Nissan, dos de sus tres fábricas de montaje, y Honda, sus cinco plantas de montaje, por razones de seguridad de su personal.

Un portavoz del principal constructor nipón, Toyota, indicó a la AFP que “la seguridad de los empleados es la prioridad número uno”.

“Ciertas fábricas y ciertos concesionarios van a funcionar hoy, pero otros no. Cada cual tomará una decisión en función de la situación” en relación con este martes y este miércoles, añadió.

Precisó que ciertos concesionarios del grupo sufrieron “daños” en manifestaciones antijaponesas de los últimos días.

Toyota dispone de tres plantas de montaje en China, que emplean a casi 26.000 personas y ensamblan unos 800.000 vehículos anuales. El constructor dispone además de una red de 860 concesionarios en el país.

Nissan decidió suspender su producción en las plantas de Guangzhu (provincia de Guangdong, sur) y Zhengzhu (provincia de Henan, centro-este). Su tercera planta de montaje, en Xiangyang (provincia de Hubei, centro-este), funcionará con normalidad, precisó un portavoz del grupo.

La decisión sobre las operaciones de las fábricas del grupo el miércoles se tomará ulteriormente.

Nissan ha producido 1.198.000 vehículos en China en 2011.

Honda decidió cerrar sus cinco fábricas de montaje este martes y miércoles.

“Podemos producir estos coches, pero nos inquietan las condiciones de entrega a los concesionarios”, explicó un portavoz.

El grupo tiene una capacidad de producción de 970.000 coches anuales en China.

Importantes manifestaciones, a veces violentas, se produjeron el fin de semana para protestar contra la nacionalización de las islas Senkaku por el Gobierno japonés, que las compró a sus dueños privados, una familia nipona.

Los manifestantes antinipones debieron ser contenidos por la policía china.

Son las mayores protestas antijaponesas registradas hasta ahora en China. Decenas de miles de chinos salieron ayer de nuevo a la calle en numerosas ciudades de todo el país, en medio de la disputa con Tokio por la soberanía de un archipiélago en el mar de la China Oriental. El conflicto, además de un riesgo bélico, es mirado con recelo desde Occidente pues podría suponer una desaceleración de la aún pujante economía asiática e impactar a nivel mundial.

Las nuevas protestas discurrieron de forma pacífica, después de que las manifestaciones de los últimos días desembocaran en disturbios.

Un amplio despliegue de la Policía y el Ejército vigiló los marchas bien organizadas, que tuvieron lugar coincidiendo con el controvertido incidente de Mukden del 18 de septiembre de 1931, utilizado por Japón como excusa para invadir Manchuria, en el noreste de China. (Ver aparte)

Los medios de comunicación chinos llamaron a imponer sanciones económicas contra Japón. Con una guerra comercial, China podría dañar la economía japonesa sin sufrir ella misma demasiado, argumentaron periódicos estatales. Los manifestantes instaron a boicotear los productos japoneses.

Una disputa económica entre las dos mayores economías de Asia podría ensombrecer el crecimiento del continente, en el que los principales países occidentales confían para recuperarse de la desaceleración.

Los gritos en tono de guerra de algunos activistas desataron los temores de las empresas japonesas en China.

Por motivos de seguridad, fabricantes como Sony y Mitsubishi Electric o de automóviles como Honda, Toyota, Suzuki o Nissan enviaron a sus trabajadores chinos por dos días a casa.

También algunas cadenas comerciales japonesas cerraron sus puertas de forma preventiva. Después de que el fin de semana se produjeran saqueos y disturbios, algunos vendedores de coches japoneses tuvieron que recibir protección policial.

Y se podrían desatar nuevas tensiones, pues una flota de cientos de pesqueros chinos se encuentran rumbo a un caladero en la zona en disputa y la guardia costera china anunció que protegerá a los pescadores. Sin embargo, hasta el momento no se conocen incidentes. Japón anunció simplemente que patrullará la zona con la mayor atención, dijo un portavoz del gobierno en Tokio.

El objeto de las disputas es el deshabitado archipiélago conocido como Diaoyu en chino y Senkaku en japonés. Su valor reside en su importancia estratégica por sus reservas pesqueras y de crudo y gas. La disputa se ha intensificado después de que el gobierno japonés comprara la semana pasada tres de las islas a sus propietarios particulares.

A pesar de las tensiones, China y Japón mantienen fuertes lazos comerciales, numerosas compañías niponas invierten en su vecino chino y el comercio bilateral entre ambos países ascendió el año pasado a 342.900 millones de dólares, según cifras chinas. (AFP/DPA)