Presos quemados se encuentran ‘en estado crítico’
“No debían estar en esa celda”, admitió el juez.
ROCA (AR).- En medio de un importante operativo sanitario, autoridades Salud Pública intentaban ayer por todos los medios lograr el traslado de los tres internos del Penal 2 de Roca que el miércoles por la tarde sufrieron lesiones graves tras un incendio que se generó en una celda.
El estado de Daniel Durán (27), Juan Álvarez (30) y Lucas Burgos (22) seguía siendo “muy inestable” anoche y continuaban en el área de terapia intensiva del hospital Francisco López Lima. “Están los tres en estado crítico”, se informó oficialmente desde el nosocomio.
Al cierre de esta edición, fuentes del Servicio Penitenciario Provincial confirmaron que hoy podría producirse el traslado de Álvarez al Centro del Quemado, en Buenos Aires.
Desde temprano llegó la orden de Salud Pública al hospital roquense para que los hombres que sufrieron quemaduras en el 50 por ciento de sus cuerpos y graves lesiones en las vías respiratorias sean trasladados a algún centro especializado.
Es por eso que se iniciaron las gestiones en Córdoba, La Plata, Buenos Aires y Mendoza, pero en algunos casos no tenían camas disponibles. Y en otros, se argumentó que esos centros de salud no están acondicionados de recibir pacientes detenidos.
Incluso trascendió que el tema tomó trascendencia a escala nacional, ya que varios funcionarios de distintos organismos tomaron contacto con autoridades de Gobierno para interiorizarse sobre el estado de los reclusos y gestionar las derivaciones.
Ayer al mediodía ya se habían dispuesto los dos vuelos sanitarios para trasladar a Álvarez y a Durán, los dos internos que se encontraban en estado más grave. Y no se descartaba la posibilidad de que Burgos también reciba tratamiento fuera de la provincia.
En tanto, el juez Juan Pablo Chirinos reconoció ayer que los internos “no deberían haber estado alojados allí” y explicó que por la crisis edilicia debieron ser reubicados en es pequeña celda. Explicó que en el caso de Durán, quien está condenado por rapto y abuso sexual a 9 años de prisión, el detenido no había sido aceptado en ningún otro pabellón y debió ser reubicado allí.
Con respecto a la falta de colchones ignífugos, el magistrado reconoció que desde hace por lo menos tres años que no se compran, por lo que se utilizan comunes de goma espuma, los que a su vez resultan los más peligrosos en caso de incendio. Tras los incidentes la calma regresó paulatinamente ayer al Penal.