Prevención social, un cambio paradigmático

En notas anteriores he presentado ideas para planes integrales de seguridad que contemplan los diferentes aspectos: prevención social, prevención situacional y comunitaria, control y fiscalización.

Redacción

Por Redacción

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Seguiré insistiendo en la importancia del liderazgo local en este tipo de políticas y en mis ideas me baso en la dinámica de la ciudad de Bariloche, pero no debe ser diferente de otras de la provincia, lo que permite extrapolar esta opinión a las demás localidades.

Los grandes planes se pueden concretar mejor si partimos de lo que tenemos, y es eso a lo que apuntamos con estos párrafos.

Es una técnica conocida que frente al abordaje de un problema se realiza un mapa de recursos. Es decir, con qué contamos para resolver el problema.

En el caso de la prevención social contamos con más de lo que creemos. Para empezar podemos ver que en el plano local hay instituciones municipales, provinciales y nacionales que se ocupan del tema (secretarías, ministerios, delegaciones). Existe un conjunto importante de organizaciones sociales (asociaciones civiles, fundaciones, grupos, cooperativas) que suman su esfuerzo.

La realidad muestra que cada una de ellas tiene sus propias planificaciones de trabajo que muchas veces se superponen y otras tantas colisionan. Los que están en territorio, los que siendo parte de estas instituciones y organizaciones están en el terreno día a día, se percatan de aquello y es así cómo surgen en algunas zonas lo que se les llama intersectoriales o colectivos de apelativos parecidos. Éste es un noble y a veces poco efectivo esfuerzo para resolver un problema estructural, la falta de coordinación de las políticas de prevención, promoción y asistencia. Incluso existen institucionalidades de grado superior, como el Consejo de Niñez y Adolescencia, que intentan hacer planificación desde una mesa participativa y, si los dejan, alguna ejecución de política pública. Pero es un esfuerzo al que le falta una pata. Es muy bueno que surjan opiniones y planificaciones desde el territorio, pero resulta totalmente necesario que haya una coordinación en la ejecución de las políticas de prevención en la otra parte del sistema. En la más alta, en la que tiene el poder y el mandato para llevar adelante las políticas públicas del sector.

Una de las fallas más frecuentes del sistema de prevención es muy conocida. Los gobiernos utilizan a las instituciones públicas del Estado que trabajan la prevención social como organismos de fidelización clientelar. Y, como empresa, nadie quiere compartir su cliente con otro. Además de atentar contra la dignidad de las personas, que no es un cliente sino un sujeto de derecho, degrada todo el sistema.

Mi propuesta es muy sencilla , pero fuerte a la vez porque creo va al fondo de la cuestión y necesita un cambio paradigmático del sistema de gestión de políticas sociales. Se trata de conformar un sistema de conducción de las políticas de prevención social que coordine y potencie los aportes de los distintos estamentos en el accionar local. Es necesario, obviamente, deponer algunas cuestiones de protagonismo en pos de atacar el problema con toda la potencia. Sugiero, por lo pronto, que se legisle la existencia de un ente coordinador y ejecutor de las políticas sociales. Una conducción colegiada de cuatro integrantes (municipio, nación, municipio, ONG) que cuente con un presidente elegido entre los integrantes y tres vocales. A mi entender la presidencia debiera corresponder al estamento local, pero puede ser un tema abierto a la discusión. Un ente que en el territorio sea el ejecutor de una planificada política de prevención social elaborada con la participación de los diferentes actores, cuestión que es posible ya que hay espacios como los consejos de niñez y adolescencia, el de salud, el de seguridad que forman parte de los recursos existentes. Un ente que entre sus atribuciones maneje los aportes de los presupuestos municipales, nacionales y provinciales, que tenga control del Poder Legislativo, que sea capaz de coordinar las tareas que hagan a la prevención social desde los ámbitos de lo social, lo educativo, el empleo y la producción y la salud.

Esta idea es un aporte importante y fundacional que podemos hacer al tema de la prevención social y, por ende, de la inseguridad que hoy domina las agendas de los candidatos y el gobierno y que en vistas de tener mejor impacto mediático responden con la demagogia o con echar culpas al otro estamento para no cumplir con una de las premisas básicas de la protección de derechos: la corresponsabilidad.

GUSTAVO GENNUSO – Emprendedor social


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