Priebke, antes de morir: “Fue terrible, pero era una orden de Hitler”

El criminal nazi deja un video-testamento donde justifica su papel en la muerte de 334 civiles italianos en 1944.

Por Redacción

EL MUNDO

El exoficial de las SS Erich Priebke, fallecido la semana pasada a los 100 años de edad en Italia, ha dejado un video-testamento en el que asegura que la matanza de las Fosas Ardeantinas fue una orden de Hitler a la que “no era posible negarse”, justificando así su papel en la muerte de 334 civiles italianos en 1944.

En la grabación, realizada poco antes de su muerte por su abogado, Priebke explica que el capitán al que se encargó la “represalia” había estado en el frente ruso y “estaba más habituado a las muertes y las represalias”.

“Para nosotros, para mí y los demás, era una cosa terrible”, afirma Priebke, según recoge este jueves el diario ‘La Repubblica’. En este punto, su abogado, Paolo Giachini, le pregunta si no podía negarse a acatar la orden, a lo que el exmiembro de las SS replica “naturalmente no era posible negarse”.

Según relata, el capitán les dijo a todos “esta es una orden de Hitler que debemos acatar y quien no quiera hacerlo, mejor que se ponga con las otras víctimas, porque también será fusilado”.

La grabación termina, según el diario, con la frase que leyó Priebke durante la audiencia celebrada en abril de 1996 ante el Tribunal Militar de Roma: “siento, desde lo más profundo del corazón, la necesidad de expresar mis condolencias por el dolor de los familiares de las víctimas de las Fosas Ardeantinas”. “Como creyente, nunca olvidé este trágico hecho (ya que) para mí la orden de participar en la acción fue una gran tragedia íntima”, afirmó entonces.

La muerte de Priebke ha generado una agria polémica en Italia por el lugar donde debería ser enterrado. De hecho, su funeral no pudo llevarse a cabo como estaba previsto este martes en la localidad de Albano Laziale después de que un grupo de neonazis trataran de sumarse al acto, que debía celebrarse de forma íntima.

Sus restos se encuentran desde ayer en el aeropuerto militar en Pratica di Mare, cerca de Roma, a la espera de que se llegue a una decisión sobre dónde será enterrado finalmente.

Agencias