Construyó una casa con botellas y arena para su abuela en el desierto y la idea se replicó en 25 viviendas más

En 2016 el prototipo del ingeniero creció en un campamento de refugiados saharauis y buscó responder al calor, las tormentas de arena y la fragilidad de las construcciones de adobe. La iniciativa recibió apoyo internacional y se replicó en cinco campamentos.

Redacción

Por Redacción

El experimento creció cuando el Fondo de Innovación de ACNUR apoyó la construcción de 25 casas en los cinco campamentos saharauis: Awserd, Boujdour, Dakhla, Smara y Laayoune. Imagen: ACNUR Comité español.

El experimento creció cuando el Fondo de Innovación de ACNUR apoyó la construcción de 25 casas en los cinco campamentos saharauis: Awserd, Boujdour, Dakhla, Smara y Laayoune. Imagen: ACNUR Comité español.

En 2016, una idea surgida en un campamento de refugiados del suroeste de Argelia comenzó a llamar la atención por una razón tan simple como poco habitual: utilizar botellas de plástico descartadas, rellenas con arena, para levantar las paredes de una vivienda.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el responsable fue Tateh Lehbib Breica, un ingeniero saharaui criado en el campamento de refugiados de Awserd. Con una maestría en eficiencia energética, buscaba una alternativa constructiva que permitiera mejorar las condiciones de habitabilidad en un ambiente marcado por las altas temperaturas, los fuertes vientos y las tormentas de arena.

La primera vivienda tuvo además un destinatario concreto: su abuela. Según explicó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la mujer tenía dificultades para caminar y había sufrido lesiones cuando debía ser trasladada durante una tormenta de arena.

Tateh Lehbib, un refugiado saharaui que tras, estudiar Energías Renovables en la Universidad de Argel y luego un máster en eficiencia energética en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Imagen: ACNUR Comité español.

El proyecto comenzó entonces como una solución familiar, pero rápidamente adquirió otra dimensión. La disponibilidad de botellas descartadas y de arena en el propio entorno permitió pensar en un sistema de bajo costo y con materiales accesibles para comunidades con recursos limitados.


De una casa para su abuela a 25 viviendas: una técnica pensada para el desierto


La propuesta no consistía simplemente en llenar envases y apilarlos. Las botellas rellenas de arena reemplazaban a los ladrillos en los muros y se combinaban con una geometría circular.

Esa forma tenía una función concreta. De acuerdo con la explicación difundida por ACNUR, las viviendas circulares presentaban ventajas frente al viento y podían ofrecer mayor resistencia ante las tormentas de arena que afectan periódicamente a los campamentos.

El contexto era determinante. En los asentamientos saharauis de la zona de Tinduf, muchas familias habitaban construcciones de adobe o tiendas tradicionales. Las primeras podían sufrir daños ante lluvias intensas y prolongadas, mientras que las tormentas de arena podían cubrir las viviendas y obligar a realizar evacuaciones temporales.

La oficina local de ACNUR colaboró para conseguir 60.000 dólares destinados a la construcción de 25 viviendas. Imagen: ACNUR Comité español.

El antecedente más grave había ocurrido en 2015, cuando una tormenta provocó la destrucción de miles de viviendas. La búsqueda de soluciones más resistentes pasó así a ser una necesidad habitacional concreta.

El sistema desarrollado por Breica permitía además darle un nuevo uso a un residuo abundante. En lugar de depender exclusivamente de ladrillos de barro u otros materiales convencionales, las botellas podían convertirse en parte de la estructura de los cerramientos.


De una vivienda a 25 construcciones en el desierto: el ingeniero que convirtió botellas descartadas en paredes


La primera experiencia despertó el interés del Fondo de Innovación de ACNUR, que apoyó la reproducción del modelo en los cinco campamentos saharauis: Awserd, Boujdour, Dakhla, Smara y Laayoune.

El proyecto alcanzó las 25 viviendas destinadas a personas en situación de vulnerabilidad, transformando el prototipo construido para la abuela de Breica en una experiencia comunitaria.

La organización británica World Habitat también destacó la iniciativa y señaló que la oficina local de ACNUR colaboró para conseguir 60.000 dólares destinados a la construcción de 25 viviendas.

Además de la posibilidad de reutilizar residuos plásticos, el proyecto buscaba disminuir la dependencia de materiales convencionales y generar espacios que ofrecieran mejores condiciones frente al clima extremo.

El proyecto de Breica no fue planteado como una solución universal para la vivienda, pero sí como una respuesta adaptada a un territorio específico. Imagen: ACNUR Comité español

La experiencia también mostró una característica particular de la arquitectura en contextos de emergencia: muchas veces la innovación no parte de materiales sofisticados, sino de la necesidad de aprovechar aquello que está disponible.

En este caso, una botella descartada y la arena del entorno pasaron de ser residuos y un recurso natural abundante a convertirse en componentes de un sistema constructivo.

Imagen: ACNUR Comité español.

El proyecto de Breica no fue planteado como una solución universal para la vivienda, pero sí como una respuesta adaptada a un territorio específico. En un paisaje donde las tormentas de arena, las altas temperaturas y la escasez de recursos condicionan la construcción, la forma de la vivienda y la elección de los materiales adquieren un papel central.

La experiencia dejó además una pregunta que atraviesa buena parte de la arquitectura contemporánea: cómo construir viviendas más accesibles y resistentes utilizando recursos locales y reduciendo, al mismo tiempo, el impacto de los residuos.


En 2016, una idea surgida en un campamento de refugiados del suroeste de Argelia comenzó a llamar la atención por una razón tan simple como poco habitual: utilizar botellas de plástico descartadas, rellenas con arena, para levantar las paredes de una vivienda.

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