Proponen la autogestión para acceder a viviendas

Valioso encuentro con el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos de Buenos Aires.Muchos vecinos están dispuestos a seguir el modelo aplicado en otras provincias.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La Asamblea de Tierras y Viviendas de esta ciudad comenzará a articular una experiencia piloto para la construcción autogestiva de viviendas colectivas a partir de enriquecedor encuentro mantenido con el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos de Buenos Aires.

Más de un centenar de personas participaron durante el fin de semana pasado de las charlas y talleres brindados por los referentes del MOI invitados por la Asamblea para sumar soluciones alternativas a la crisis habitacional. Más de la mitad manifestó su interés de transitar un camino similar al propuesto por la organización porteña. En cambio no asistió al encuentro el Instituto Municipal de Tierras y Viviendas, responsable de articular las políticas y recursos necesarios para sortear la emergencia declarada en la ciudad.

Laura Pacheco, integrante de la Asamblea, señaló a “Río Negro” que “Patagonia va a tener que transitar su propio camino, habrá que construir la normativa y conseguir los recursos necesarios para que esto se efectivice”. Aunque aclaró que esta va a ser una de las actividades de la organización que también está trabajando en la problemática generada por la falta de regulación de los alquileres en Bariloche.

“Nosotros queríamos conocer la experiencia de construcción de cooperativas autogestionarias, aprender y tener otras herramientas para organizarnos y esta gente nos dejó la sensación y la convicción de que se puede resolver este problema con otra lógica que no es la del mercado”, sostuvo Pacheco.

La propuesta del MOI plantea un cambio cultural y social que prioriza la construcción colectiva del grupo social involucrado en cada proyecto por encima de la edificación misma de las viviendas y rompe la estructura clientelar del sistema político tradicional. Esa construcción colectiva -de dos décadas- les permitió imponer su propio marco legal y conseguir los recursos para desarrollar un concepto distinto de vivienda social, a través de proyectos autogestivos de propiedad comunitaria.

La sanción de la ley 341, en el año 2000, impulsó el nacimiento de unas 500 cooperativas en distintas instancias de consolidación, la adquisición de unos 100 inmuebles en la capital -supliendo la falta de políticas de Estado-, unas mil viviendas en ejecución por autogestión y unas 600 ya terminadas.

“Para nosotros cooperativa es un nombre que nos interesa relativamente poco, el concepto es lo comunal, lo colectivo, lo comunitario sea cual sea la forma jurídica”, aclaró Néstor Jeifetz, coordinador general movimiento.

El dirigente explicó que en el país “no hay mucho más” que las cuatro líneas de trabajo en hábitat popular trazadas por “Tupac”, en Jujuy; el MTL, en Monteagudo; algunas experiencias regionales del FTV, y la experiencia del MOI en Buenos Aires.

“Lo que nosotros queremos es integrarlas en la construcción de un espacio capaz de empujar políticas nacionales apoyado en cuatro ejes: transferencia de recursos financieros y físicos a las organizaciones, o sea guita y suelo; prioridad absoluta del uso social del suelo estatal; congelamiento de los desalojos estatales, y reformulación de la ley de alquileres sociales”. reseñó.

Durante las dos jornadas de trabajo calaron hondo los relatos de Quela (Cooperativa La Unión-Puerto Madero) y de Leonora (Cooperativa Perú).


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