“¿Puede llamarse esto auditoría?”

Por Redacción

En otra carta relatamos lo acontecido con el nacimiento de nuestro hijo Genaro Simón Calzolari el 24/10/13 en el Hospital Zonal Chos Malal. En estrecha relación con el grave resultado y en pos de que se determinen responsabilidades en todo lo sucedido, realizamos diversos reclamos a los médicos, al director del hospital y al director de la Zona Sanitaria III, por lo cual definieron la realización de una auditoría externa del caso. El resultado, más indignación, más dolor, más resentimiento. Entendemos que en una auditoría se debe escuchar a las partes objetivamente y luego sacar las conclusiones que correspondan o que, en este caso, les resultaran más convenientes. Sin embargo, aquí se presentó una supuesta auditora, sin credencial que acreditara su identidad, sin ningún escrito donde quedara constancia de la ¿auditoría?, sin ningún otro referente del hospital, ni directivos ni médicos… sólo la auditora, que dijo llamarse María del Carmen Tobar (jefa de Obstetricia del hospital Castro Rendón), y nosotros. Una charla totalmente informal… ¿acorde con la gravedad del caso? La señora pidió que relatáramos lo sucedido y en la mitad de tan doloroso recuerdo tuvimos la desagradable sorpresa de que en nombre de tener autoridad moral por haber trabajado en el hospital durante seis años era persona autorizada para poner las manos en el fuego por los médicos involucrados, desestimando el sufrimiento de nuestro hijo, nuestro sentir, nuestro dolor, nuestra realidad. Me pregunto: ¿cuánta más autoridad moral tengo yo para luchar por mi hijo y cuánta más autoridad para exigir respuestas, responsabilidades? Aseguró que el accionar de los médicos fue el adecuado, que se preocuparon y ocuparon mientras estuvimos en Neuquén, sólo que nosotros no lo supimos, y que si nadie había sido claro con nosotros ella lo iba a ser y que lamentaba decirnos que lo que ocurrió fue el total, el 100% de las eventualidades. ¿Cómo? ¿Una evaluación ya concluida sólo con haber hablado con la parte médica? Siguió diciendo y contradiciéndose. Nos preguntamos si siquiera se tomó la molestia de leer las historias clínicas o si sólo se guió por lo argumentado por el equipo médico. Se atrevió a decir que yo debía canalizar las energías donde correspondía y ocuparme de mis hijos y además… hacer terapia, porque la ira no me iba a ayudar. Remató, con muy mal tacto, con algunos comentarios muy poco afortunados: “el bebé pasó a cesárea cuando recuperó los latidos”; “¿en algún momento se pusieron en el lugar del médico, pensaron cómo se habrá sentido después de hacer todo lo que hizo y tener este resultado?”; “en estos casos la mayoría de las mujeres se muere o le extirpan el útero, vos lo tenés, lo que quiere decir que podés tener otros hijos”; “la bibliografía y las estadísticas dicen…”; “los médicos hicieron lo que pudieron una vez que lograron reunir al total del personal necesario… lo que no es fácil en este hospital, que es una manzana” y así mucho más. Cuando pedimos que convocara al director y a los médicos dijo no tener autoridad para hacerlo porque ella estaba de visita. ¿No había venido exclusivamente a hacer una auditoría? Nos quedaron algunas preguntas, pero también algunas certezas: ¿en qué momento el bebé recuperó los latidos, cuando el pediatra asegura que nació en paro… muerto? Jamás vamos a poder ponernos en el lugar del médico, es nuestro hijo el que sufrió las consecuencias de la negligencia y nosotros, como padres, los que padecemos el dolor más grande que la vida pudo darnos. Por otro lado, ¿en algún momento los médicos intentaron siquiera ponerse en nuestros zapatos? No podrían hacerlo jamás, simplemente porque son unos inhumanos… hablarnos de la posibilidad de tener otro hijo es hablar de un reemplazo, y ningún hijo va a reemplazar a Genaro jamás. Es este hijo el que nos necesitó cada día y el que merece toda nuestra lucha frente a quien sea y frente a cualquier obstáculo. Suponemos que pensaron que porque viniera una doña cualquiera a asegurar que esto fue sólo una eventualidad nos íbamos a quedar tranquilos, nos iban a tapar la boca. Y finalmente… mientras nosotros estemos vivos no vamos a permitir que nuestro hijo forme parte de una estadística; es una promesa, una deuda con nuestro pequeño. El encuentro terminó de la peor manera, los involucrados brillaron por su ausencia… es más seguro escudarse en otros y permanecer escondidos. Sin embargo, luego de procesarlo recobramos más fuerzas para seguir luchando. Dicen, con muy buen criterio, que lo que no te mata, te fortalece. Agradeceremos por siempre a los profesionales del hospital que lo atendieron y acompañaron, especialmente a su pediatra, la Dra. Adriana Palumbo, que acudió inmediatamente a cada llamado desesperado que le hicimos en cualquier horario; a su kinesiólogo, Cristian González, y a las enfermeras del sector Pediatría, atentas a cada necesidad durante las internaciones, anteponiendo lo humano a todas las cosas. Verónica Gutiérrez, DNI 27.994.190 Cristian Calzolari, DNI 22.384.243 Chos Malal

Verónica Gutiérrez, DNI 27.994.190 Cristian Calzolari, DNI 22.384.243 Chos Malal