Puertas abiertas, puertas cerradas
Con altibajos, aprestos electorales para el 2015 no contemplan la paralización por el Mundial.
de domingo a domingo
Es usual escuchar de boca de políticos argentinos, entre bambalinas, una frase recurrente: “hay que esperar que pase el Mundial de fútbol para que clarifique el panorama”.
Sin embargo, gestos, actos y palabras públicas instalan un –desatinado– clima preelectoral con miras a la renovación presidencial de octubre del año próximo. Y, en teoría, se conforman tan rápido espacios y reagrupamientos como reducciones y particiones.
Si en pasados comicios se machacaba con la existencia de tercios, la proyección hacia el 2015 prevé cuartos para una primera vuelta: el oficialista Frente para la Victoria; la alianza no peronista Frente Amplio-UNEN; el Frente Renovador, del ascendente exjefe de gabinete Sergio Massa y el PRO de Mauricio Macri, quien cabalga con la intención de romper el bipartidismo y crear algo nuevo a partir de un porteñismo moderno y un federalismo remozado.
Prudente sería no hacer lecturas lineales y definitivas.
Massa, vencedor de las últimas legislativas en la provincia de Buenos Aires, se mantiene a flote gracias a la campaña contra las reformas al Código Penal aunque deberá sostener la expectativa y acumular fuerzas cerrando la puerta que le abre el Partido Justicialista. El expresidente Eduardo Duhalde lo insta a –para sepultar al kirchnerismo– acordar con Scioli y concentrarse en la pelea por la gobernación del primer Estado. A él no le satisface.
A Macri, explorador de la “tercera vía”, le cuesta hacer pie en el interior. Dialoga, y mucho, con dirigentes radicales (Ernesto Sánz, Julio Cobos, Oscar Aguad, Horacio “Pechi” Quiroga), pese a lo cual es renuente a participar de las PASO de FA-UNEN. “Es como si a uno lo invitan a comer, destratándolo desde el vamos: la anfitriona (por Elisa Carrió) le avisa que no votaría nunca por él, otros lo repudian y hasta algunos preparan mierda para darle de comer…”, refirió uno de sus armadores.
La novedosa exhibición de figuras como Carrió, Solanas, Binner, Sánz y Cobos, tras la exitosa interna de la capital federal del año pasado, le dio dinamismo a una franja de la sociedad que está harta de administraciones peronistas y aboga por una base ética, instituciones republicanas, dejar atrás la lógica “amigo-enemigo” y una prédica efectiva y condenatoria de los actos de corrupción. Hacer la presentación en medio de la polémica acerca de “Macri sí, Macri no”, evidenció un punto flojo, al que se agrega el lastre de la frustrada experiencia de 1999 entre Fernando De la Rúa y el hoy embajador Carlos “Chacho” Álvarez.
En el FpV todos juegan a sabiendas de que Cristina puso un freno de mano para preservar el poder y dejar al próximo presidente “un país mucho mejor que él que nos tocó a nosotros, un país totalmente diferente, no tengo duda”, según manifestó en la reciente cadena nacional de radio y televisión.
El 9 de mayo el PJ renovará sus autoridades en sintonía con los deseos de la Rosada. Se varearán postulantes. Al “natural” Scioli salieron a pecharlo, con el visto bueno silencioso de Cristina, Sergio Urribarri y Florencio Randazzo. No tiró la toalla el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien el viernes estuvo en Río Negro, como evidencia de su propósito de “caminar el país” y enfrentar críticas y burlas. Con trenes destartalados, a Randazzo lo ilusiona provocar “una revolución ferroviaria”. Y hay otro aspirante que satisface las ilusiones de la militancia camporista: Axel Kicillof, abocado a resolver los problemas económicos y responder (o no) a los pedidos de más ajustes deslizados por el FMI.
“Al peronismo le conviene una dinámica con varios candidatos. Lo hace más interesante para las elecciones”, razonan gobernadores e intendentes justicialistas que trabajan, al igual que Macri, para hacer tropezar a Massa.
Además, hay cuestiones puntuales a desenredar. El jefe comunal de Córdoba, Ramón Mestre, no participa del Frente Amplio-UNEN, porque Luis Juez lo tiene contra las cuerdas con denuncias judiciales. “Pechi” Quiroga se queja del “espíritu destructivo” de Carrió y se acerca a Macri; Scioli concede que el secretario de Seguridad Sergio Berni, monitoree a su ministro Alejandro Granados, para impedir el surgimiento de “la maldita policía”. Macri, evalúa desplazar a representantes suyos en Santa Fe (Miguel del Sel) y Mendoza, a los efectos de facilitar que Binner y Cobos, respectivamente, acepten dirigir esas provincias. No la tendrá fácil.
Massa debe romper el dique del peronismo para proseguir hacia lo alto y darle crecimiento a las semillas plantadas hace menos de un año, también con la adhesión de radicales e independientes, además de ex kirchneristas y justicialistas disidentes.
Existen cuestiones que explican el itus et reditus nacional, un ida y vuelta constante, en donde se avanzan casilleros, pero también se retroceden. Con progresos y recaídas que en la presente coyuntura permitieron sortear, sin una crisis terminal, la década que unos glorifican y otros denuestan.
Arnaldo Paganetti
arnaldopaganetti@rionegro.com.ar