¿Qué hacemos con los residuos ganaderos?

Investigadores relevaron los usos y prácticas predominantes en el tratamiento de residuos pecuarios en Neuquén. La información es clave para planificar estrategias de aprovechamiento, reciclaje y mitigación de impacto ambiental.



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En composteras. Un perro deambula sobre una montaña de residuos.

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Pulso Rural

En la Provincia de Neuquén, en el Corredor Plottier-Senillosa, coexisten en la actualidad actividades agropecuarias, recreativas, industriales y áreas residenciales.

En esta zona los productores desarrollan la ganadería a pequeña escala (con predominio de gallinas, pollos y cerdos), de gran relevancia para el abastecimiento de carne y huevos a nivel local y regional. La mayoría combina esta actividad con la agricultura (sobre todo pasturas, huerta doméstica y frutales de pepita), que requiere anualmente altos volúmenes de materia orgánica de las producciones animales para mejorar la fertilidad de los suelos.

Con el objetivo de conocer el impacto de la ganadería en el ambiente y la población de las localidades mencionadas, el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Región Patagonia llevó a cabo durante 2017 y 2018, un estudio acerca de la disponibilidad, el uso y el tratamiento de los residuos ganaderos. Específicamente se buscó indagar acerca de cómo la actividad puede estar contribuyendo a procesos de contaminación del agua, suelo y aire, y cómo hacer un mejor uso de los residuos generados.

Estos estiércoles, guanos, purines, restos de faena y mortandades, contienen una gran cantidad de nutrientes útiles para fertilizar o aportar materia orgánica a los suelos, y/o producir energía.

La información permitirá promover alternativas conjuntas en la región, para mejorar la sustentabilidad en términos de impacto ambiental y económico, a partir del aprovechamiento integral de los recursos naturales.

La metodología utilizada en la investigación incluyó una encuesta a cincuenta productores ganaderos, la observación directa en los predios y una serie de entrevistas informales a referentes del tema.

Los resultados mostraron que la disponibilidad de los residuos varía según la modalidad de cría de ganado. En los sistemas intensivos en confinamiento (predominantes en la producción avícola y porcina) se puede recuperar la mayor parte de los residuos, mientras que en los sistemas mixtos de corral y pastoreo (propios de la ganadería ovina y caprina) se obtienen fracciones menores. También existen sistemas con pastoreo continuo como el de bovinos, donde casi no hay posibilidad de tratamiento ya que todo queda en el campo. Por ello, los productores ganaderos con sistemas intensivos de cría que no combinan con agricultura acumulan grandes volúmenes de residuos que necesitan gestionar.

El estudio determinó que solo el 46% de los encuestados realiza tratamientos con estos residuos. Entre quienes adoptan algún tipo de tratamiento, las estrategias son múltiples y se dan de manera combinada. Predominan las formas relacionadas al compostaje, que permiten el reciclado en los mismos predios como fertilizantes y la reducción del uso de insumos externos, como abonos sintéticos.

Los restos de faena y las mortandades son los residuos menos aprovechados: la mayoría los quema, entierra o lleva al basurero, pudiendo generar contaminación de napas, pozos y suelos, problemas de salubridad, proliferación de perros salvajes y aves de rapiña, entre otros.

Las razones principales para el no tratamiento y el desaprovechamiento se encuentran en que no lo consideran un problema, no cuentan con información sobre los posibles procedimientos para aprovecharlos o no tienen tiempo, infraestructura o mano de obra para llevarlos a cabo.

Dado que no todos los productores pueden tratar y reutilizar los residuos ganaderos en sus propios predios, es necesario el trabajo conjunto entre organizaciones de productores y organismos locales para desarrollar soluciones.

La centralización de tratamientos, la circulación regulada de los residuos tratados entre productores y la capacitación pueden ser algunas estrategias para el manejo integral de los residuos.

Estos resultados fueron presentados recientemente en la sede del INTA IPAF Patagonia, en una jornada a la que asistieron productores y técnicos de diversas instituciones de la región. En el evento, además, se realizó un taller introductorio sobre las tecnologías de compostaje y producción de biogás, que son las más demandadas según la encuesta. “En función del interés despertado en el taller, se planea continuar el trabajo para la implementación práctica de estas tecnologías con productores de la región”, manifestó la ingeniera Myrian Barrionuevo.

Los interesados en conocer más o sumarse a estas iniciativas pueden contactarse por mail a barrionionuevo.myrian@inta.gob.ar

Dato

La gestión de los residuos pecuarios no solo genera una reducción de los riesgos, sino que otorga oportunidades de aprovechamiento.

“El tratamiento con técnicas como el compostaje o la biodigestión permite reducir la demanda de insumos externos en abono y energía”.
Myrian Barrionuevo, ingeniera IPAF Patagonia

Datos

54%
La porción de los productores pecuarios que no realiza ningún tratamiento de los residuos.
La gestión de los residuos pecuarios no solo genera una reducción de los riesgos, sino que otorga oportunidades de aprovechamiento.

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¿Qué hacemos con los residuos ganaderos?