“Queremos promover la Generación XXI”

Por Redacción

José Luis Castiñeira de Dios, músico, compositor, director, guionista, antropólogo y pedagogo, formó parte de este encuentro. Antes, habló con “Río Negro”. –Estos encuentros hacen que los músicos se vayan conociendo entre sí, que los conozcamos. –Que se reconozcan entre ellos porque no están formulados como pertenecientes a… No es el Nuevo Cancionero que nació de un manifiesto en Mendoza (1963), tampoco es un invento periodístico o un rótulo de sello discográfico. Pero sí hay entre ellos un reconocimiento de afinidades, integrando un mismo espacio. Hay un público que los visualiza así, aunque es pequeño. Son muchos artistas muy importantes, buenos y jóvenes creadores e intérpretes. Se puede estimular, acompañar, pero esto sale de la sociedad misma por razones misteriosas, por acumulación de intereses para nada relacionados con las teorías superficiales de los medios de comunicación y su posibilidad de incidir sobre la cultura de un pueblo. “El encuentro en Roca y los que seguiremos haciendo en el resto del país, quieren promover a esta “Generación XXI” que empezó a mostrar sus trabajos a fines del siglo pasado y el comienzo de éste. Son de edades diversas y tienen importantes antecedentes. Ahí está Juan Falú que no es de la región, ni de la generación, pero está visto como un maestro de los propios. Queremos poner en valor la existencia de esta generación nueva que, por otra parte, garantiza la continuidad del género hacia adelante. Algo que no se puede forzar tampoco… Son todos emprendimientos convergentes que se realizan en el país y apuntan a lo mismo, a reconocerse en un nuevo lenguaje. El folclore fue demorándose en esta evolución y empieza a estallar en los últimos años con la presencia de una generación que ha estudiado. Chicos y chicas que se han formado en música en conservatorios y universidades, y con ese bagaje eligen expresarse en un lenguaje vinculado con lo folclórico. No porque sea una carrera de éxito, no porque vengan presionados por la sociedad que les impone una identidad forzada, lo hacen porque les gusta y consideran que su forma de expresarse es esa. Hay una gran cantidad de artistas jóvenes, formados y con condiciones que se lanzan a modificar el panorama. Y lo hacen con mucha calidad. Les falta la polea de transmisión hacia los gustos populares. Ese es el asunto. Y no depende de nosotros como Estado, ni de los medios solamente, sino de una combinación de oportunidades. Pero, por lo menos, desde esta trinchera estatal, intentamos promoverlos, impulsarlos, poner en un escenario adecuado…”

Eduardo Rouillet


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