"Quisiera que esto no se olvide", la palabra de los protagonistas del Cipolletazo, a 50 años

Recordaron los acontecimientos que ocurrieron en la ciudad, en 1969, y descubrieron una placa en la esquina de Villegas e Yrigoyen, adonde, 50 años atrás, el pueblo rechazó la destitución de Julio Dante Salto.



Nuevamente los cipoleños recordaron los acontecimientos que ocurrieron en la ciudad, en 1969, y descubrieron una placa en la esquina de Villegas e Yrigoyen, adonde, 50 años atrás, el pueblo rechazó la destitución de Julio Dante Salto.

Con la presencia de muchos de los que participaron de aquella pueblada, del gobernador Alberto Weretilneck y del intendente, Anibal Tortoriello, se realizó un acto para conmemorar los sucesos que marcaron a toda la región, y que signaron épocas de dictadura y levantamientos a lo largo y ancho del país.

El Cipolletazo coincidió temporalmente con el Cordobazo y con el Rosariazo, incluso fue cercano al Rocazo, que se dio a los pocos años. El 12 de septiembre de 1969 el intendente Salto estaba sacando fotos en el desfile militar por el aniversario de Neuquén. Le llegó la información de que en el municipiom que funcionaba adonde hoy se emplazan las oficinas de Recaudación, había un enviado del gobierno provincial, que había sido intervenido por la dictadura de Juan Carlos Onganía, para relevarlo de su cargo.

El médico y militar llegó muy rápidamente y se mostró dispuesto a firmar el decreto y cesar sus funciones. Para ganar algo de tiempo, dijo necesitar sus anteojos para leer lo que estaba por rubricar, y se las ingenió para que se enteren los medios de comunicación. A los pocos minutos el lugar se llenó espontáneamente de vecinos, que se agolparon en el interior del pequeño edificio. “Lo sacaron volando”, dicen quienes estaban ahí, e insisten en que es “literal”, porque aseguran que “salió volando por la ventana”. Así empezó una pueblada que duró semanas. “Salto si, otro no”, gritaban.

Todo terminó con la VI Brigada de Infantería tomando el poder de la comuna, y Cipolletti quedo en manos del coronel Fernando Mario Chretien. Se impuso un toque de queda, se produjeron detenciones, allanamientos, y el estallido finalmente fue disipado.

“Los cipoleños somos muy independentistas y no vimos con buenos ojos que nos vengan a tocar la cola”, dijo Juan Carlos de Rioja, uno de los que salió a defender a Salto. “Hubo un solo líder, los más jóvenes veníamos atrás del flaco (Eduardo) Paris”, recordó.

“Yo quisiera que esto no se olvide, y si hay gente presente aquí del Consejo de Educación, tome en cuenta que todos los años, unos días antes de esta fecha se les recuerde a los chicos, a mis hijos, nietos, a los nietos e hijos de ustedes, que fue el cipoletazo, y porque vinimos a defender lo que estábamos seguros, era nuestro”, instó. “La provincia terminaba en Roca, y él nos dio emancipación, y dejó una hermosa familia, un familión”, exclamó.

Julio “Beby” Salto, hijo de Julio Dante, aseguró que la conmemoración es “un ejemplo de que los pueblos recuerdan a los buenos gobernantes”.
“Hizo corsas importantes, como las 1200 Viviendas, el barrio 12 de Septiembre, la Ruta Chica, la primera central telefónica, formó juntas vecinales y mejoró mucho el hospital”, resumió. “Él trabajó mucho por la gente, y ese es el mejor legado”, agregó.

“Fue un tipo honesto, y murió al año de lo que sucedió, un poco por la tristeza de no haber cumplido su cometido del todo, pero con el cariño de los miles y miles que lo acompañaron”, recordó emocionado. “Me vine en seguida, y estuve cuando él eligió a Alfredo Chertudi”, revivió.

“Esa simbiosis que hubo entre pueblo y hombre, entre dirigente y su comunidad, que produce un hijo natural y al amor de rescatar lo que uno tiene como patrimonio propio, que es la libertad y la democracia”, dijo Eduardo “el flaco” Paris, también partícipe de la gesta, y exconcejal de la ciudad.


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