Rajoy: una victoria con nuevos retos

Redacción

Por Redacción

Mariano Rajoy se ha convertido en el primer líder europeo que puede sacar pecho porque la crisis económica no lo ha arrastrado en las urnas. La victoria de su Partido Popular (PP) en las elecciones autonómicas del domingo en Galicia, con la que no sólo mantuvo la mayoría absoluta en la región sino que la amplió, supone un respaldo a su política de recortes y ajustes contra el déficit y la crisis. La imagen del presidente del gobierno español estaba hundida en las encuestas, desgastada por los ajustes millonarios que está imponiendo en una España que no logra aún divisar la salida del túnel, una España que atraviesa su segunda recesión en tres años y en la que el desempleo es desorbitado. En el marco de las políticas de austeridad que se han impuesto en la Unión Europea, Rajoy ha recortado en pilares básicos del Estado de bienestar como la sanidad y la educación. Pero al mandatario español le ha surgido un nuevo reto. A partir de ahora no tendrá que enfrentarse sólo a la crisis económica. También tendrá que hacerlo al reto independentista que se ha abierto en las dos regiones históricas más importantes del país, Cataluña y el País Vasco, el mayor en la historia de la democracia española. En Cataluña, el jefe del Ejecutivo regional, el nacionalista Artur Mas, ha adelantado las elecciones autonómicas al 25 de noviembre, unos comicios que según las encuestas ganará, para impulsar después una consulta de autodeterminación en la región, en la que se vive un auge secesionista sin precedentes. Y en el País Vasco, tras los comicios del domingo, se conforma una abrumadora mayoría soberanista en el Parlamento regional, después de la mayoría que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) obtuvo en las urnas y la fuerte irrupción de Bildu, en la que se integra la ex-Batasuna, el ilegalizado brazo político de ETA, que se convirtió en la segunda fuerza política vasca en los primeros comicios tras el cese definitivo del terrorismo anunciado hace un año por el grupo armado. Tanto el PNV como Bildu llevan el horizonte de la independencia en sus programas electorales, Bildu con más prisa que el PNV, que según ha dicho el que será el próximo jefe del Ejecutivo vasco, Iñigo Urkullu, pretende plantear en el 2015 un nuevo estatus político del País Vasco. Eso sería ya en el último tramo del mandato de Rajoy. Aunque hay quienes no dudan de que Bildu presionará al PNV para dar el paso cuanto antes, sobre todo después de las elecciones en Cataluña. Pero estos retos independentistas también pueden tener aspectos a aprovechar por Rajoy y el PP. Un choque de trenes con Cataluña y el País Vasco dejaría en un segundo plano los recortes que el presidente del gobierno, a buen seguro, aún tendrá que hacer.

Sara Barderas DPA


Mariano Rajoy se ha convertido en el primer líder europeo que puede sacar pecho porque la crisis económica no lo ha arrastrado en las urnas. La victoria de su Partido Popular (PP) en las elecciones autonómicas del domingo en Galicia, con la que no sólo mantuvo la mayoría absoluta en la región sino que la amplió, supone un respaldo a su política de recortes y ajustes contra el déficit y la crisis. La imagen del presidente del gobierno español estaba hundida en las encuestas, desgastada por los ajustes millonarios que está imponiendo en una España que no logra aún divisar la salida del túnel, una España que atraviesa su segunda recesión en tres años y en la que el desempleo es desorbitado. En el marco de las políticas de austeridad que se han impuesto en la Unión Europea, Rajoy ha recortado en pilares básicos del Estado de bienestar como la sanidad y la educación. Pero al mandatario español le ha surgido un nuevo reto. A partir de ahora no tendrá que enfrentarse sólo a la crisis económica. También tendrá que hacerlo al reto independentista que se ha abierto en las dos regiones históricas más importantes del país, Cataluña y el País Vasco, el mayor en la historia de la democracia española. En Cataluña, el jefe del Ejecutivo regional, el nacionalista Artur Mas, ha adelantado las elecciones autonómicas al 25 de noviembre, unos comicios que según las encuestas ganará, para impulsar después una consulta de autodeterminación en la región, en la que se vive un auge secesionista sin precedentes. Y en el País Vasco, tras los comicios del domingo, se conforma una abrumadora mayoría soberanista en el Parlamento regional, después de la mayoría que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) obtuvo en las urnas y la fuerte irrupción de Bildu, en la que se integra la ex-Batasuna, el ilegalizado brazo político de ETA, que se convirtió en la segunda fuerza política vasca en los primeros comicios tras el cese definitivo del terrorismo anunciado hace un año por el grupo armado. Tanto el PNV como Bildu llevan el horizonte de la independencia en sus programas electorales, Bildu con más prisa que el PNV, que según ha dicho el que será el próximo jefe del Ejecutivo vasco, Iñigo Urkullu, pretende plantear en el 2015 un nuevo estatus político del País Vasco. Eso sería ya en el último tramo del mandato de Rajoy. Aunque hay quienes no dudan de que Bildu presionará al PNV para dar el paso cuanto antes, sobre todo después de las elecciones en Cataluña. Pero estos retos independentistas también pueden tener aspectos a aprovechar por Rajoy y el PP. Un choque de trenes con Cataluña y el País Vasco dejaría en un segundo plano los recortes que el presidente del gobierno, a buen seguro, aún tendrá que hacer.

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